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Pulicosis y dermatitis. Alérgica por picadura de pulgas

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Pulicosis y dermatitis. Alérgica por picadura de pulgas

Autor
Gustavo Pablo Tártara
M.V. Dipl. Especialista en Micología y Parasitología. Fac. de Cs Bioq. Y Farm. UNR.

Introducción
La pulicosis y la dermatitis alérgica por picadura de pulgas (DAPP) son dos enfermedades que se caracterizan por una altísima frecuencia de presentación en el consultorio veterinario. Asimismo, en ocasiones, pueden ser de muy difícil resolución o permanecen sin diagnóstico.
Años atrás, establecer el diagnóstico era sencillo. Para visualizar las pulgas bastaba con ubicar al perro en decúbito dorsal y observarle el abdomen. Hoy en día, el advenimiento de los pulguicidas spot on y los collares antipulgas, sumado a la práctica extendida de someter a las mascotas a un baño sanitario semanal, en el hogar o en establecimientos destinados a tal fin, permiten mantener el número de estos ectoparásitos a raya, aunque no los eliminan por completo.
Otros fenómenos que influyen en la difusión de la pulicosis y la DAPP son el incremento de la popularidad del gato como mascota, lo que trajo aparejada su pulga, y los habituales paseos en parques y plazas, que aumentan la frecuencia de exposición de los perros a las pulgas.
Estos y otros cambios que podrían denominarse “sociales” han hecho que el diagnóstico, previamente sencillo, sea ahora un desafío.
En la actualidad, no sólo es más dificultoso observar las pulgas en el perro, sino que también existe un aumento de la población de pulgas alergénicamente más activas. Esto ha llevado a que las mascotas manifiesten tanto pulicosis como DAPP, y el diagnóstico se torne complicado. Cuando estas dermatopatías son subestimadas, los tratamientos destinados a calmar o anular el prurito del paciente fracasan. Las consecuencias son, entonces, la inevitable pérdida de clientes defraudados por la permanencia del problema, y lo que es más importante aun, el agravamiento de las lesiones cutáneas inducidas por el rascado con contaminaciones secundarias por bacterias, hongos y ácaros.
En este contexto, la intención del autor es que el lector vuelva a evaluar sus metodologías diagnósticas, y reconsidere el abordaje de la pulicosis y la DAPP con un tratamiento integral.
Definiciones
Pulicosis es la infestación producida por un ectoparásito hematófago, la pulga, que afecta a los vertebrados de sangre caliente y produce prurito como consecuencia de su picadura. La DAPP es una dermatitis de características exageradas, provocada por la hipersensibilidad de algunos perros a la saliva de las pulgas (fig. 1).
Es interesante agregar que el desplazamiento de estos parásitos entre el pelaje de los perros también provoca comezón y molestias constantes.
Dado que tanto la pulicosis como la DAPP poseen un factor común que es la pulga, se debe ser contundente en el control de ésta, a fin de resolver ambas infestaciones y así generar diagnósticos diferenciales concluyentes.
Por tal motivo, en este capítulo se abordan la pulicosis y el control de las pulgas en primer lugar, para luego ahondar en la DAPP.
Pulicosis
Reseña
Para intentar controlar o, mejor aun, eliminar la pulga, primero es indispensable conocer su biología.
Existen 2500 especies y subespecies de este ectoparásito, las cuales están incluidas en 15 familias y 220 géneros. Las especies de pulgas que suelen encontrarse más comúnmente en la práctica son 7:
• Pulga del gato: Ctenocephalides felis.
• Pulga del perro: Ctenocephalides canis.
• Pulga de la gallina: Ceratophyllus gallinae.
• Pulga del erizo: Archaeopsylla erinacei.
• Pulga de la rata de alcantarilla: Nosopsyllus fasciatus.
• Pulga de la rata negra: Xenopsylla cheopis.
• Pulga del hombre: Pulex irritans.
De estas 7 especies, la de mayor prevalencia, tanto en perros como en gatos, es Ctenocephalides felis (fig. 2).
En general, el 95% del ciclo vital de la pulga transcurre en el ambiente (los porcentajes correspondientes a cada estadio son: 50% huevos, 35% larvas y ~10% pupas) y sólo el 5% en el animal. A partir de estas cifras ha surgido el concepto biológico denominado “pirámide de la pulga”, cuya consideración no se puede obviar al plantear una adecuada estrategia terapéutica para la pulicosis.
Según los factores climáticos, el ciclo vital de la pulga suele variar de 12 a 140 días. En el caso de C. felis, el desarrollo de su etapa larvaria sólo es posible en microhábitats protegidos con una humedad relativa mayor al 50% y una temperatura de entre 4 y 35 ºC.
Durante el invierno, las pulgas de esta especie pueden sobrevivir a la exposición a temperaturas inferiores a –1 °C durante más de 5 días.
La supervivencia y el mantenimiento de la población de C. felis, probablemente, se produzcan a través de varios mecanismos:
• La presencia de pulgas adultas en perros y gatos, tanto domésticos como salvajes.
• La presencia de pulgas adultas sobre los pequeños animales salvajes que habitan en las cercanías de las zonas urbanas (por ej., mapaches y zarigüeyas).
• El retraso en el desarrollo de los estadios inmaduros por congelación en invierno.
• La demora en el desarrollo de las pupas y la aparición de las pulgas adultas en el hogar.
• El amplio rango de hospedadores de C. felis y su capacidad para establecerse en las viviendas humanas de todo el mundo.
• La capacidad de la pulga adulta para permanecer sin comida hasta 3 meses.

Una vez que encuentra un hospedador, C. felis empieza a alimentarse de su sangre. El apareamiento ocurre entre 8 y 24 horas más tarde. La hembra de C. felis se aparea con varios machos e inicia la puesta de huevos 24-36 horas después de su primera ingesta de sangre. Durante el pico de la fase de reproducción, que se produce a los 4-9 días del comienzo de la alimentación, la hembra logra un aumento de peso del 140%. Las pulgas que han puesto en marcha el ciclo reproductivo, en general, mueren dentro de las 24-48 horas.
C. felis puede poner hasta 40-50 huevos por día. El 85% de las hembras y el 58% de los machos permanecen en el hospedador por lo menos 50 días. La reproducción puede continuar con una tasa en lenta disminución durante más de 100 días.
Aunque existe la posibilidad de transferencia directa de las pulgas de un animal a otro, es muy probable que la causa de la pulicosis sea un medio ambiente infestado. Los patrones de movimiento de los perros y gatos determinan la distribución de los huevos de pulga en el medio ambiente. Esos huevos, en el momento de su depósito, tienen un corion húmedo que impide su caída, pero unas 2 horas después tal membrana ya se ha secado, lo que promueve el desprendimiento del 60% de ellos. La velocidad a la que caen o se desprenden los huevos depende en gran medida de cuán espesa y larga es la capa de pelo del animal. La actividad del hospedador y su conducta de aseo también tienen un papel importante respecto de la supervivencia del ectoparásito. Para su desarrollo, las larvas que surgen tras la eclosión de los huevos necesitan alimentarse de los excrementos de pulgas adultas.
Anamnesis
Los pacientes afectados tienen antecedentes de prurito variable, desde leve a intenso; tal vez al principio sea más estacional, aunque cuando el problema de pulicosis se agrava, está presente todo el año.
La infestación involucra sobre todo la región lumbosacra, donde el rascado persistente da origen a una lesión con forma triangular y base en el rabo. No hay predilección por raza ni sexo. La edad de presentación es variable y el rascado puede comenzar desde que el animal es cachorro.
Las pulgas pueden estar o no en el ambiente, o provenir de otros animales.
En los hogares en los que conviven varias mascotas, estos parásitos pueden afectar a todas o a una sola de ellas. Cuando la pulicosis es grave, incluso los propietarios del animal pueden padecer picaduras muy pruriginosas.
Esta dermatopatía puede ser concurrente con otras alergias. Con frecuencia es suficiente la observación para confirmar la presencia de las pulgas, pero se debe recordar que esto no siempre sucede. El prurito suele remitir con corticoides.
Examen clínico dermatológico
Los signos clínicos de la pulicosis se dividen en primarios y secundarios.
Entre los primeros se encuentran eritema maculopapular y prurito intenso. El eritema en la cara interna de los pabellones auriculares suele ser indicativo de rascado. Este rascado localizado en orejas

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