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Nuevas técnicas de reparación de la rotura del ligamento cruzado craneal en el perro.

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Animales de compañiaTraumatología

Nuevas técnicas de reparación de la rotura del ligamento cruzado craneal en el perro.

El objetivo de este artículo es presentar una opción quirúrgica más a la hora de plantearse el tratamiento de las roturas de LCA, de esta manera, las técnicas intracapsulares vuelven a ser una opción válida, efectiva y de confianza en el manejo de la lesión del LCA.
Vamos a intentar presentar los fundamentos y principios que rigen su uso, no los puntos técnicos de su colocación, que serían objeto de otra publicación.
La rotura del ligamento cruzado anterior (LCA) es una patología común en clínica de pequeños animales (Omini et al., 2018).
Los ligamentos cruzados son estructuras dinámicas y su anatomía y disposición espacial están directamente relacionadas con su función, controlando y limitando el movimiento articular (de Rooster et al., 2008).
El LCA se origina en la cara caudal del lado medial del cóndilo femoral lateral y termina en el área intercondílea craneal de la tibia. El LCA limita la hiperextensión, la translación craneal de la tibia y la rotación tibial interna en extensión (de Rooster et al., 2008).
La rotura del LCA es la lesión más común en la rodilla del perro (Rocha Dos Santos et al., 2018). La causa exacta de la rotura del LCA es diversa. Los factores implicados incluyen: una conformación y marcha anormal (Arnoczky, 1993), un aumento del ángulo de la meseta tibial (Macías et al., 2002), obesidad (Lapman et al., 2003) y falta de condición física (Bell et al., 2007); dando como resultado una lesión por esfuerzo repetitivo del LCA, que conlleva a un fallo mecánico y degenerativo (Renstrom et al., 1986; Solomonow et al., 1987).
Clásicamente, las razas grandes y de edad adulta son frecuentemente las más afectadas (Whitehair et al., 1993). La lesión del LCA causa una translación craneal de la tibia en relación con el fémur, que da lugar a una cojera de la extremidad y con frecuencia pueden producir lesión meniscal e inevitablemente conducen a osteoartritis. El tratamiento conservador de la lesión del LCA generalmente no tiene éxito, el método preferido de tratamiento es la estabilización quirúrgica. Se han desarrollado numerosas técnicas quirúrgicas que incluyen la colocación de injertos intraarticulares, la inserción de material de sutura y/o el avance de estructuras periarticulares fuera de la articulación (extraarticulares) y osteotomías tibiales que alteran la mecánica articular.

Sopena Juncosa, Joaquín J., Carrillo Poveda, J.M., Argibay Fraga, V.

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