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Hematología: médula ósea

Artículos

La médula ósea es el órgano encargado de la hematopoyesis, es decir, de la formación de las células sanguíneas.
Se localiza en el interior de los huesos y, en conjunto, supone el 2% del peso corporal, lo que hace que sea el segundo órgano en tamaño después del hígado. Contiene las células más proliferativas del cuerpo y genera durante toda la vida del individuo los eritrocitos, leucocitos, y plaquetas que contiene la sangre. Además de en la médula ósea, las células sanguíneas pueden producirse ocasionalmente en otros órganos como el hígado o el bazo, en un proceso que se denomina hematopoyesis extramedular.
Para que todo el proceso transcurra de forma eficaz, son necesarias además unas células no hematopoyéticas, como los adipocitos y células endoteliales y adventicias, que dan soporte y regulan la liberación de las células formadas en la médula a la sangre periférica, permitiendo la salida de las células que han completado su maduración y reteniendo a aquellas más inmaduras.
Las células hematopoyéticas se dividen en tres grupos: • Células madre. Son un pequeño número de las células que se autorenuevan y conservan su capacidad multipotencial (a partir de ella puede generarse cualquier tipo de célula sanguínea) y que morfológicamente no se pueden diferenciar de un linfocito maduro. • Células progenitoras. Derivadas de las anteriores, están presentes en mayor cantidad. Aunque algunas pueden mantener su multipotencialidad, la mayoría de ellas son unipotentes, generando ya un solo tipo celular. Igual que las células madre, morfológicamente son similares a un linfocito maduro. • Células precursoras. Constituyen el grupo más numeroso de las células hematopoyéticas; son células unipotentes, sin capacidad de renovarse ellas mismas y que morfológicamente pueden identificarse como precursores eritroides, mieloides y de plaquetas (en cada una de las líneas se incluye desde la forma más inmadura, los blastos, hasta los diferentes estadios de maduración). Estas células son las que el clínico evaluará en los exámenes de médula ósea mediante citología. En este grupo las células pasan por un proceso de proliferación con mitosis abundantes, un proceso de maduración y uno final de almacenamiento. Esta capacidad de almacenamiento es lo suficientemente importante como para tener un mayor número de neutrófilos almacenados en la médula que los circulantes en sangre, lo que permite, en caso de necesidad urgente, liberar estas células de forma inmediata.

Pachi Clemente, Guillermo Couto

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