Examen neonatal, procedimientos clínicos y atención en enfermería Parte 2 de 3

Examen neonatal, procedimientos clínicos y atención en enfermería Parte 2 de 3

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Siobhan B. McAuliffe
MVB, DACVIM.
División Veterinaria. Establos del Rey Abdullah e Hijos. Riyadh. Reino de Arabia Saudita


Sistema cardiovascular (figs. 1-6)

El examen del sistema cardiovascular debe incluir los siguientes pasos.

Auscultación cardíaca

La auscultación del corazón del potro es fácil, gracias a que dicho órgano está muy cerca de la pared torácica y a que la grasa corporal es escasa. La auscultación tiene una alta sensibilidad para detectar cardiopatías congénitas, enfermedad valvular significativa y arritmias persistentes. Para identificar alteraciones miocárdicas o pericárdicas, la sensibilidad de este método es menor, a menos que haya también otras anormalidades.

Los soplos cardíacos se clasifican según un sistema de gradación (tabla 1), su localización en el ciclo cardíaco (sistólico, diastólico o continuo), el momento del ciclo cardíaco (precoz, medio, tardío u holo-), su forma o frecuencia, su punto de máxima intensidad (PMI) y su radiación. Los soplos sistólicos ocurren en cualquier momento entre el primer y el segundo sonidos cardíacos. Los diastólicos, entre el segundo y el primero. Los continuos se escuchan a lo largo de todo el ciclo. El PMI usualmente corresponde a la ubicación de una de las válvulas cardíacas.

  • Los soplos asociados con la válvula tricúspide se hallan generalmente en el tercer o cuarto espacio intercostal, del lado derecho.
  • Los soplos asociados con la válvula mitral se escuchan mejor en el quinto espacio intercostal, del lado izquierdo, apenas en dorsal del codo. Estos soplos a menudo se irradian dorsalmente.
  • Los soplos asociados con la válvula aórtica se oyen generalmente en el cuarto espacio intercostal, del lado izquierdo, apenas en caudal y dorsal a aquellos vinculados con la válvula pulmonar. Estos últimos se escuchan mejor en el tercer espacio intercostal del lado izquierdo.

El soplo holosistólico (de grado 1-4) en la parte izquierda de la base cardíaca es un hallazgo común en potros de hasta 1 semana de edad, y es normal (hasta que se cierra el conducto arterioso).
Los soplos fuertes con frémito palpable en neonatos se asocian con defectos cardíacos.

Membranas mucosas

  • La membranas mucosas deben ser de color rosado claro y estar húmedas, y su tiempo de llenado capilar debe ser menor que 2 segundos. Sin embargo, estos parámetros son sólo indicadores subjetivos del nivel de oxigenación de la sangre.
  • Las hemorragias episclerales por presión en el canal de parto son normales. En partos con distocia, estas lesiones pueden ser marcadas (véase la fig. 4).
  • Las hemorragias petequiales son anormales en encías, lengua, paladar, vulva y orejas.
  • La ictericia marcada en los primeros días de vida se debe comúnmente a isoeritrólisis neonatal. La condición asociada con problemas hepáticos se ve en general en potros mayores.
  • La hiperemia es un indicador de sepsis y justifica mayor investigación (hemograma, fibrinógeno y bioquímica sérica).

Pulsos yugulares 

  • Los pulsos yugulares son anormales. Las venas yugulares deben llenarse rápidamente si el potro no está hipovolémico.

Presión sanguínea (PS) (fig. 7)

  • En potros aparentemente sanos, no se suele medir la presión sanguínea.
  • Existen métodos no invasivos, con manguitos para cola o miembros. El primer día de vida, la PS sistólica en decúbito lateral debe ser de 81 ± 10 mm Hg. El séptimo día, 104 ± 21 mm Hg.

Sistema gastrointestinal (fig. 8)

  • Se examina la cavidad oral para ver si hay paladar hendido y defectos de mordida (maloclusión).
  • Se observa el comportamiento del potro al amamantarse y al tragar. La deglución anormal y la descarga de leche a través de los ollares indican generalmente parálisis de laringe.
  • La tinción por meconio es un indicador de estrés in utero. Este signo puede observarse o no, según en qué momento se revise al animal. Si lo hay, el meconio puede teñir la piel o el pelo, o puede verse en el canto medial del ojo, los ollares o la boca.
  • Se debe preguntar al cuidador si hubo meconio, cuánto y de qué color.
  • Auscultación abdominal: 
    • Normalmente hay borborigmos en los cuatro cuadrantes abdominales.
    • Los “sonidos de salpicaduras” pueden indicar diarrea inminente.
  • Se revisa el ano para descartar atresia ani.
  • Los potros son muy intolerantes ante el dolor abdominal, y muestran signos de graves cólicos con distensión abdominal relativamente leve.

Los diagnósticos diferenciales para la distensión abdominal (usualmente con dolor fuerte) en neonatos son:

  • Impactación por meconio.
  • Atresia ani o coli.
  • Enteritis o colitis inminente.
  • Vólvulo de intestino delgado o torsión de intestino grueso.
  • Intususcepción.
  • Aganglionosis ileocolónica (síndrome letal del overo blanco).

Los diagnósticos diferenciales para la distensión abdominal (usualmente con dolor leve o moderado) en neonatos son:

  • Uroperitoneo.
  • Peritonitis.
  • Distensión gástrica por sobrealimentación y/o íleo en potros prematuros o muy enfermos.

Sistema urogenital (fig. 9)

  • Revisar los genitales externos para detectar anormalidades congénitas.
  • Las hernias escrotales no son raras en las primeras 24-48 horas, pero deben ser pequeñas. Es importante diferenciarlas de la acumulación de líquido en el escroto (como la causada por uroperitoneo o peritonitis).
  • El potro debe orinar dentro de las 8 horas de nacido, y se debe observar un chorro continuo y no un goteo.
  • El ombligo se revisa detalladamente (usando guantes):
    • Se debe notar cualquier agrandamiento, calor o tumefacción, factores que justifican mayor investigación (ecografía).
    • El uraco puede seguir permeable durante 12-24 horas. Estos potros deben evaluarse cuidadosamente para detectar sepsis.
    • El uraco permeable puede detectarse mediante unos pocos pelos mojados en la zona umbilical, o como un chorro entero de orina durante la micción. El corte o la colocación de pinzas en el cordón aumenta la incidencia de uraco persistente.
  • La ruptura manual del cordón puede causar hemorragia umbilical, la cual a su vez puede ocasionar sangrado intra o extraabdominal. La pérdida de sangre resultante puede ser grave.
  • Se examina cuidadosamente para ver si hay hernias umbilicales.
  • Se discute con el cliente el cuidado umbilical de rutina.

Sistema oftálmico

  • Se busca cualquier anormalidad congénita, como microoftalmía. Se revisan los párpados, para detectar entropión, antes de manipular la zona periorbital.
  • Se examinan los ojos para detectar evidencia de ulceración o uveítis. Los potros tienen poca sensibilidad en la córnea, por lo que pueden tener grandes úlceras sin mostrar casi signos de molestias.
  • En potros de 1 día de vida, las pupilas deben ser grandes, redondas, e iguales entre sí.
  • Los reflejos pupilares a la luz (RPL) están normalmente presentes al nacimiento, pero son poco confiables ya que pueden ser lentos en los potros excitados, y no indican necesariamente visión intacta (véase la fig. 20).
  • La respuesta refleja de amenaza no se desarrolla en potros normales hasta los 5-10 días por lo menos; en algunos, puede tardar hasta 2 semanas en aparecer (véase la fig. 21).

Sistema musculoesquelético

Fractura de costillas (figs. 10 y 11)

Estas lesiones son relativamente comunes en potros recién nacidos, por lo que se deben palpar cuidadosamente las costillas, en especial en la unión costocondral. Puede haber una sola costilla afectada o varias; esta última condición se denomina “tórax flotante”. La incidencia de fracturas costales aumenta en casos de distocia; de esta manera, los potros nacidos con tal problema deben ser examinados mediante radiografía o ecografía, ya que las fracturas no desplazadas son difíciles de palpar.

Contractura de tendones (figs. 12 y 13)

El abordaje depende del grado de la contractura. Los casos leves (en los que el talón queda apenas levantado del suelo) pueden mejorar con mínima intervención durante los primeros días de vida. Las condiciones más graves (en los que el animal se para sobre las lumbres o la superficie dorsal de la pared del casco) requieren férulas o yeso, y administración de oxitetraciclina.
Es importante diferenciar si la contractura es del tendón o de la articulación, ya que esta última tiene mucho peor pronóstico. Cuando la articulación está contracturada, el miembro no se puede llevar manualmente a su posición normal, y el esfuerzo exagerado para hacerlo puede resultar en fractura del miembro.

Debilidad o laxitud de los tendones flexores (fig. 14)

Esta condición es más común en potros prematuros o dismaduros, pero puede darse en animales normales nacidos en término. Si es leve (es decir, si el menudillo está más abajo que lo normal, pero la lumbre aún toca el suelo), se puede alcanzar una marcada mejoría limitando el ejercicio. Los casos más graves (en los que la lumbre apunta hacia arriba y el potro camina sobre los bulbos del talón), pueden requerir  intervención. Las extensiones de talón, comerciales o caseras, pueden mejorar radicalmente la deambulación. Un error común es la idea de que a estos potros se les deben vendar las patas para protegerlas; esto sólo empeoraría la condición.

Anormalidades del esqueleto axial (figs. 15 y 16)

Las anormalidades en la curvatura de la columna (escoliosis o cifosis) pueden aparecer como única alteración o junto con otras deformidades, como contractura de tendones.

  • La evaluación de las anormalidades de conformación no debe ser demasiado crítica en los primeros días de vida, ya que muchos potros mejoran notablemente durante su primera semana.

Sistema tegumentario

La piel del potro normal es blanda y se arruga fácilmente. La longitud y la textura del pelaje deben ser  uniformes. Los animales prematuros o dismaduros tienen la piel anormalmente fina y el pelo corto y sedoso. El pelaje fino también se puede asociar con hipotiroidismo. Los defectos cutáneos congénitos existen pero son raros.

Examen neurológico (figs. 17-21)

Los potros recién nacidos normales tienen una incoordinación inherente, con movimientos aparentemente atáxicos, debidos en parte a la relativa inmadurez del cerebelo y la neurona motora superior. Esto dificulta un poco el examen neurológico de estos animales, que es muy diferente del de los adultos. La evaluación de rutina de las funciones neurológicas debe incluir los siguientes rasgos.

Afinidad y reconocimiento de la madre

La pérdida o la ausencia de este sentido puede ser un indicador temprano de disfunción neurológica, pero también puede indicar otros problemas, como depresión por sepsis, o agresión por parte de la madre y miedo asociado del potro.
¿El potro es ciego? Determinar si realmente lo es resulta un desafío. La mayoría de los potros ciegos se quedan cerca de su madre y son capaces de localizarla mediante olfato o vocalización. Una prueba útil puede ser agarrar al potro mientras se aleja un poco a la yegua, y luego soltarlo para determinar si puede localizar a su madre. Sin embargo, debe tenerse cuidado, porque el potro puede entrar en pánico y, si no ubica a su madre, puede chocarse con objetos o incluso caerse. Este examen sólo debe realizarse en un lugar seguro y restringido.

Comportamiento

Los potros normales están alertas y lúcidos, y responden a los estímulos externos. Aquellos prematuros o dismaduros pueden tener respuestas disminuidas. El potro normal se para generalmente a las 2 horas de su nacimiento, es conciente de su entorno y puede localizar a su madre y amamantarse.
La alimentación efectiva es un proceso complejo, que implica un reflejo apropiado de deglución (nervios craneanos IX, X, XI), movimiento de los labios (VII), las mandíbulas (V) y la lengua (XII), así como el reconocimiento de la ubre de la madre (II, cerebro).
Los potros recién nacidos tienen la cabeza más flexionada que los adultos, y normalmente la balancean durante los primeros días. Si los movimientos exagerados de la cabeza continúan y se acompañan con tremor de intención, se debe sospechar anormalidad cerebelar.
Los potros normales se resisten a que los sujeten y los manejen; no obstante, si se agarra al animal alrededor del pecho y las nalgas, éste se relajará.
En recién nacidos, las convulsiones pueden darse de distintas formas y ser muy sutiles. Se pueden observar como lamido de labios, parpadeo o nistagmo azaroso. Las convulsiones francas se manifiestan usualmente con bruxismo, odontoprixis, masticación o salivación, sacudidas de los miembros y opistótonos. Estos movimientos no deben confundirse con el de masticación normal que se observa en muchos potros como comportamiento de sumisión (véase la fig. 17).

Postura y marcha

Al igual que los recién nacidos de muchas especies, los potros tienen en sus miembros un rango de movimiento más amplio que los adultos. Así, las posturas aparentemente “anormales” pueden de hecho ser normales. El paso del neonato es corto, rápido y dismétrico, y los cascos golpean el suelo en su marcha exagerada. El control nervioso de los músculos de los miembros se desarrolla rápidamente (por lo general, 24-48 horas) y resulta en posturas más parecidas a las de los adultos. Los potros confinados en el establo o aquellos que pasan mucho tiempo en decúbito pueden tardar más en desarrollar la forma de pararse y caminar del adulto.

Examen de los nervios craneanos

Todos los nervios craneanos deben ser completamente funcionales en las primeras horas luego del nacimiento; la evaluación de este aspecto es similar a la usada en adultos, con la excepción de que los potros tienen reflejos de retiro bruscos.

Nervios trigémino (V) y facial (VII)

Los reflejos de orejas, párpados, labios y ollares están presentes al nacimiento (pares V sensorial y VII motor). Su estimulación causa el retiro de la zona.

Vestibulococlear (VIII)

Los potros pueden oír desde que nacen. También desde el primer momento presentan nistagmo fisiológico cuando se mueve la cabeza de un lado a otro.
La presencia de nistagmo con la cabeza en posición normal (espontáneo) o en distintas posiciones anormales estáticas (posicional) indica disfunción del nervio vestibulococlear. Otros signos comunes de disfunción del par VIII incluyen inclinación cefálica y marcha en círculos.
Cuando hay disfunción periférica del nervio VIII (que involucra el oído interno), el nistagmo es consistente, independientemente de la posición de la cabeza, y su dirección (fase lenta) es hacia el lado de la lesión y de la inclinación cefálica. Por lo usual, el nistagmo es horizontal, pero también puede ser en círculos o en arcos.
Si la disfunción de este nervio es central (asociada con alteraciones del tronco encefálico caudal o la médula), la dirección del nistagmo será inconsistente (variará según la posición de la cabeza). Con lesiones centrales, o periféricas bilaterales, puede haber nistagmo vertical (raro). Los signos de depresión y compromiso de otros nervios craneanos también indican disfunción central.

Glosofaríngeo (IX), vago (X) y accesorio (XI)

Estos nervios inervan los músculos faríngeos y laríngeos que controlan la deglución. Su evaluación se puede realizar observando una deglución normal o colocando un tubo nasogástrico. Si hay dudas, se puede hacer una endoscopia para evaluar los movimientos faríngeos y laríngeos. En potros recién nacidos, estos nervios suelen verse afectados como parte del síndrome de EIH o en asociación con otros desórdenes centrales. En potros mayores, también se puede observar disfunción relacionada con alteraciones de los sacos guturales.

Hipogloso (XII)

Inerva los músculos de la lengua. Muchos potros normales tienen la lengua colgando fuera de la boca. Ésta es una característica normal, siempre que el animal la retire cuando se la estimula. Las lesiones centrales, así como algunas enfermedades sistémicas graves, también pueden causar protrusión de la lengua.

Reflejos de los miembros

En potros de menos de 3-4 semanas de edad, los reflejos flexores o de retiro causan marcada extensión del miembro contralateral. Hasta los 10-14 días de vida, los reflejos patelar y del tríceps también son exagerados. Los potros enfermos pueden tardar más en normalizar estos reflejos exagerados.

Pruebas e intervenciones

Evaluación de la calidad del calostro (figs. 22-24)

  • El calostro se puede evaluar subjetivamente por su aspecto. Una secreción espesa, amarillenta y pegajosa suele ser de buena calidad, mientras que si está diluida, blanca o traslúcida es probablemente inadecuada. No obstante, esta evaluación subjetiva no debe ser la única.
  • Las evaluaciones más objetivas son la densidad específica (>1.065), la refractometría de azúcares (>20%) y la concentración de IgG (>70 g/L).
  • La densidad específica se mide con un calostrómetro.
  • Los refractómetros portátiles, diseñados para determinar la concentración de azúcar en distintas soluciones, son fáciles de usar. La tabla 2 muestra la relación entre el porcentaje de azúcar y la concentración de IgG.

  • La concentración de IgG se puede medir en laboratorio, mediante la prueba de inmunodifusión radial simple (IDRS), o con distintos kits disponibles en el comercio, que usualmente se basan en precipitación con glutaraldehído o en aglutinación con látex. Estos kits son fáciles de usar, y la prueba se puede realizar junto al establo. La IDRS tarda 24 horas, por lo que es más adecuada para el calostro que se va a almacenar.

Banco de calostro

  • Es recomendable formar un banco de calostro, a fin de poder suplementar a los potros cuyas madres tengan deficiencias en la calidad o la cantidad de esta secreción. Algunos establecimientos, como las clínicas veterinarias, suelen contar con tales bancos.
  • Se considera que el calostro es apto para almacenar cuando su concentración de IgG es mayor que 70 g/L; ésta se mide de manera ideal mediante IDRS.
  • El calostro guardado en un freezer familiar común mantiene su concentración de IgG durante 12 meses. La concentración de proteínas inmunes (complemento) disminuye con el tiempo.
  • A -70 °C, todos los componentes se mantienen inalterados por tiempo indeterminado.
  • Los potros normales de bajo riesgo requieren 0,5-2 L de calostro (según su calidad); este volumen puede estar formado por calostro de varias yeguas distintas.
  • Nunca se debe almacenar el calostro de una yegua cuya cría haya tenido isoeritrólisis neonatal (IN). Siempre se debe evaluar el calostro para medir su IgG y detectar los anticuerpos comunes contra los glóbulos rojos.

Calostro insuficiente o de mala calidad

Si el potro ingiere escasa cantidad de calostro, o si éste no tiene la calidad adecuada, puede no recibir los anticuerpos maternos mediante transferencia pasiva, problema que es un reconocido factor de riesgo de sepsis.

Determinación del estado de IgG sérica

La muestra de sangre para esta evaluación se debe tomar durante el examen de rutina del potro, a las 12-24 horas de vida. A las 18-20 horas, la capacidad del intestino para absorber el calostro ingerido es prácticamente nula; por ello, después de este período, las medidas correctivas implican administración de plasma intravenoso. Por lo tanto, siempre que sea posible, se recomienda hacer el examen neonatal y la extracción de sangre cerca de las 12 horas, cuando todavía se puede corregir cualquier déficit mediante el suministro oral de calostro o plasma.

Inmunodifusión radial simple (IDRS)

  • Esta prueba se realiza comúnmente en laboratorio, aunque existen kits comerciales.
  • Demora entre 15 y 24 horas, por lo cual no se usa de forma rutinaria para medir la IgG sérica. Sin embargo, es muy precisa y es útil como prueba de confirmación y de control de calidad cuando se usan otros métodos.

Prueba de turbidez en sulfato de cinc (fig. 25)

  • Para esta prueba, se puede usar un kit comercial o uno preparado de forma casera.
  • Es rápido, preciso y barato, aunque la exactitud de la medición disminuye en los valores más bajos del rango (<4 g/L).
  • La hemólisis puede causar resultados falsamente elevados.
  • Se debe usar suero en vez de plasma, ya que una alta concentración de fibrinógeno plasmático puede interferir con los resultados. Como el suero se obtiene más lentamente que el plasma, esta prueba no es apta si se necesita un resultado urgente.

Método

  1. Agregar 250 mg de sulfato de cinc hidratado a 1 L de agua recién hervida.
  2. Colocar alícuotas de 6 ml de la solución caliente en tubos comunes sellados al vacío de 7-10 ml. Esta preparación reactiva mantiene su utilidad durante varios meses. El tubo debe verse transparente cuando se vaya a utilizar. Cualquier turbidez antes de comenzar la prueba indica que la solución ha absorbido CO2.
  3. Agregar 0,1 ml de suero.
  4. Mezclar.
  5. Esperar 10 minutos para obtener un resultado cualitativo (la turbidez es un indicador positivo, es decir, la cantidad de inmunoglobulina es adecuada); o esperar 60 minutos para obtener un resultado cuantitativo (medir con tablas calibradas para sulfato de bario).

Aglutinación en látex

  • Esta prueba usa un antisuero específico para inmunoglobulina equina (IgG), que se cubre con un reactivo de látex y se mezcla con la muestra de interés.
  • Existen kits comerciales. Algunos admiten sangre entera, mientras que otros requieren plasma o suero.
  • La aglutinación ocurre dentro de los 15 minutos y los resultados son cuantificables.
  • La prueba es simple y rápida, y se puede hacer junto al establo. Sin embargo, los kits son caros.
  • Los resultados no se ven afectados por la hemólisis, pero sí por la temperatura.
  • La precisión es alta con valores de 4 g/L o menos, pero en rangos más altos disminuye.

Prueba de concentración por tecnología de inmunoensayo

  • Existen varios kits comerciales. Todos requieren mediciones precisas con pipeta y seguir exactamente las instrucciones brindadas en el envase.
  • Se pueden usar sangre entera, suero o plasma.
  • La prueba usa un punto de color con estándares de calibración que se correlacionan con concentraciones de 2, 4 y 8 g/L de IgG.
  • Su realización es rápida (10-15 minutos) y los resultados se correlacionan bien con los de la IDRS.

Coagulación con glutaraldehído (fig. 26)

  • Se usa glutaraldehído al 25% para preparar una solución al 10%. Éste forma un precipitado insoluble cuando se mezcla con proteínas básicas.
  • Existen kits comerciales y también se puede preparar en forma casera.
  • La prueba es económica y confiable, pero el glutaraldehído es un químico peligroso.
  • La hemólisis puede dar resultados falsamente elevados.
  • Esta prueba debe controlarse periódicamente con una de IDRS.

Método

  1. Preparar una solución de glutaraldehído al 10% con agua desionizada.
  2. Agregar 0,1 ml de la solución a 1 ml de suero.
  3. Tomar el tiempo que tarda en formarse el coágulo.
  4. Un tiempo menor que 10 minutos indica concentración de IgG >8 g/L.
  5. Un tiempo de 60 minutos indica concentración de IgG de entre 4 y 8 g/L.

Proteína total sérica

  • Este estudio es poco confiable como indicador del estado de globulinas, dado el amplio rango de concentraciones normales.
  • La correlación de la proteína total con el nivel de IgG también es poco precisa en el potro enfermo (tanto en condiciones clínicas como subclínicas), debido al aumento de otras proteínas (globulinas α y β, y proteínas de fase aguda).

Electroforesis

  • La determinación electroforética de todas las proteínas plasmáticas es muy precisa.
  • Lleva tiempo y requiere equipos especializados, pero es útil como control de calidad.

Análisis de sangre: hemograma completo y bioquímica sérica

Los apéndices 3 y 4 detallan los valores normales de los análisis sanguíneos de rutina.


Atención del neonato enfermo, diagnóstico, procedimientos y terapia de sostén

El potro puede estar obviamente enfermo desde el nacimiento (por ej., en el caso de aquellos que requirieron resucitación posparto o no se pararon y mamaron en las primeras 3 horas de vida); o puede parecer normal al nacer y desarrollar luego signos de enfermedad dentro de las siguientes 72 horas (falta de amamantamiento, depresión, convulsiones). A continuación, se describen las intervenciones veterinarias desde la resucitación del recién nacido, las pruebas diagnósticas y los procedimientos clínicos, hasta los cuidados de apoyo.

Resucitación (figs. 27-34)

La resucitación cardiopulmonar (RCP) se debe realizar en todo potro recién nacido que presente alguno de los siguientes signos:

  • Respiración ausente o ahogada.
  • Latidos cardíacos ausentes o irregulares.
  • Ritmo cardíaco <40 latidos/minuto.
  • Falta de respuesta.
  • Nacido por cesárea.

Los intentos de resucitación a menudo fracasan por falta de preparación, tanto del personal de la granja como del veterinario. Se debe instruir al personal de la granja y al propietario para que contacten al veterinario lo antes posible, por ejemplo, ante un parto prolongado. De igual manera, todo veterinario debe tener siempre a mano un kit de resucitación, con jeringas precargadas con los medicamentos necesarios, claramente rotuladas. La resucitación es un trabajo de equipo; toda persona que asista los partos en la granja debe conocer de antemano su papel en caso de tener que realizar tales maniobras.

El ABC de la resucitación

Luego del nacimiento, se liberan las vías aéreas y se seca vigorosamente al animal. Si se logra un ritmo cardíaco constante (60-120 latidos/minuto) y una respiración espontánea regular, no se requiere más intervención.

A – Vías aéreas (airway)

  • Se desobstruyen las vías aéreas con una jeringa de 60 ml y un tubo de goma. Sólo se aplica succión si hay meconio y, aun en este caso, nunca más de 10 segundos, porque podría causar bradicardia y paro cardíaco mediante reflejos vagales.
  • El drenaje postural puede ayudar a remover el líquido de los pulmones. Esto se logra colocando la cabeza del potro más abajo que el hombro. No se deben elevar los cuartos traseros ni dar vuelta al potro, ya que esto podría en realidad inhibir la respiración.
  • El secado vigoroso no sólo suministra estimulación táctil, sino que también ayuda a minimizar la pérdida de calor y el consumo de oxígeno. Luego del secado, se aplica calor radiante.

B – Respiración (breathing)

  • Los potros que al nacer no respiran, o lo hacen de forma ahogada, o tienen una frecuencia cardíaca <60 latidos/minuto, necesitan respiración artificial. Para ello, se usa un tubo nasotraqueal y una bolsa de resucitación autoinflable. La intubación puede ser nasotraqueal o endotraqueal, y se debe confirmar la correcta colocación del tubo antes de empezar a inflar la bolsa.
  • Para evaluar si hay respiración espontánea, se desconecta la bolsa de resucitación y se busca un patrón respiratorio regular, con ritmo >16 respiraciones/minuto. Si la respiración es adecuada, y el ritmo cardíaco es >80 latidos/minuto, se puede discontinuar la ventilación. El tubo se deja un tiempo más, por si hay que reinstituir el tratamiento.
  • Se puede usar el estimulante respiratorio doxapram (0,5 mg/kg, IV) para la resucitación, pero es algo controvertido porque se sabe que disminuye el flujo sanguíneo cerebral y aumenta el consumo de oxígeno del miocardio.

C – Circulación

  • La compresión torácica se inicia si no se detecta ritmo cardíaco luego de los primeros 30 segundos de ventilación a presión positiva, o si la respuesta a la farmacoterapia inicial fue escasa.
  • Muchos autores recomiendan empezar con esta maniobra si el ritmo cardíaco es <40 latidos/minuto. Sin embargo, la experiencia de los editores indica que, en tales potros bradicárdicos, la farmacoterapia reviste mejores resultados que la compresión torácica.
  • Para realizar las compresiones torácicas, se coloca al potro en una superficie firme y plana, con un buen soporte bajo el esternón, y se palpan las costillas para detectar alguna posible fractura.
  • La persona que va a realizar las compresiones se arrodilla debajo del paciente. Coloca el talón de una mano a la altura del hombro del potro, detrás del tríceps, y apoya la otra mano sobre aquélla.
  • Por cada cinco compresiones torácicas se da una respiración; para evaluar la circulación, no se debe detener la RCP durante más de 10 segundos.

D – Drogas

  • Un ritmo cardíaco <40 latidos/minuto es una indicación para aplicar farmacoterapia. Sin embargo, si se presenta un potro mayor para resucitación, se debe medir la glucosa sanguínea para descartar hipoglucemia como causa de la bradicardia.
  • Inicialmente, se puede dar glucopirrolato (0,2 mg/ml; 1 dosis de 1 cc por cada 50 kg, IV). Este anticolinérgico reduce los síntomas muscarínicos, tales como la bradicardia. También se puede combinar con epinefrina; si se lo hace, la dosis inicial de esta última debe ser la mitad que la normal (0,25-0,75 ml de la solución 1:1000 para un potro de 50 kg).
  • La epinefrina, a razón de 0,01-0,03 mg/kg (0,5-1,5 ml de la solución 1:1000 para un potro de 50 kg), se administra cada 3-5 minutos hasta lograr la circulación espontánea. Es importante continuar con la ventilación, si se necesita, luego de la administración de este fármaco. Si la bradicardia persiste después de dar la epinefrina, se deben iniciar o continuar las compresiones torácicas.
  • En potros que tienen pulsos débiles con adecuado ritmo cardíaco, que siguen pálidos o cianóticos después de recibir oxigenación, o que responden escasamente a las maniobras de resucitación, se recomienda administrar solución poliiónica para expansión del volumen vascular.
  • Para potros con fibrilación ventricular o taquicardia ventricular sin pulsos, se indica desfibrilación. La primera desfibrilación consiste en hasta tres descargas consecutivas: 2 J/kg, seguidos por 4 J/kg y luego 4 J/ kg. Todas las desfibrilaciones subsecuentes se hacen con 4 J/kg, aproximadamente 1 minuto después de la administración de epinefrina o cualquier antiarrítmico.

E – Efectividad

  • Si no se detecta el latido cardíaco, la efectividad de la RCP se puede evaluar mediante la constricción pupilar. Aunque más lentos, los RPL ya están presentes al nacimiento. Es útil contar con una luz puntiforme para verificar estos reflejos durante la resucitación. La pupila muy dilatada y sin respuesta indica falta de resucitación y mal pronóstico.
  • También se puede usar un capnógrafo para medir el CO2 tidal final. Valores entre 15 y 50 mm Hg indican buena perfusión y mejor pronóstico. Si se miden menos de 10 mm Hg, el pronóstico es malo (porque esto indica que hay menos transporte de CO2 a los pulmones).
  • No está claro cuándo debe detenerse el esfuerzo por lograr la resucitación. Si no hay circulación ni respiración espontáneas, 10 minutos puede ser un tiempo realista. No obstante, si no hay respiración pero sí un latido cardíaco regular (>60 latidos/ minuto), se justifica un trabajo más prolongado.

Protocolo para evaluación y procedimientos en neonatos enfermos que no necesitan resucitación

  • Mantener al potro en observación y prestar particular atención al grado de alerta, al ritmo y el patrón respiratorios, y a la madurez.
  • Colocar al paciente en un lugar adecuado, cálido y seguro (si es que el personal de la granja no lo ha hecho ya). Es ideal pesar al animal en este momento. Con los neonatos, se puede simplemente pesar una persona, con el potro en brazos, en una báscula común de baño; el peso del paciente se calcula restándole el peso del operador al total registrado en la balanza.
  • Evaluar el color de las membranas mucosas y el tiempo de llenado capilar (TRC). Si es necesario y está disponible, usar oxígeno durante el resto del examen. Si no hay necesidad inmediata evidente, es mejor esperar a determinar los requerimientos de oxígeno.
  • Tomar la temperatura rectal. Esta tarea puede ser realizada por un asistente o un empleado de la granja. (Inmediatamente después o antes de tomar la temperatura, se puede medir la saturación de oxígeno por oximetría de pulso.)
  • Afeitar y preparar en forma aséptica un lugar para colocar un catéter y obtener sangre para cultivo.
  • Hacer cultivo de sangre.
  • Colocar catéter IV.
  • Tomar muestras de sangre para hemograma completo, determinación rápida de glucosa (heparinizada) y panel de bioquímica sérica; este último inicialmente debe incluir electrólitos, creatinina e IgG, a menos que haya alguna indicación para realizar otras pruebas. Por ejemplo, si se detecta ictericia en el examen de las membranas mucosas, se debe evaluar el nivel de bilirrubina. Si se cuenta con un asistente, estas mediciones se pueden hacer al mismo tiempo que el cultivo de sangre.
  • Medir la glucemia mediante un glucómetro. Si el valor es <80 mg/dl, administrar solución glucosada al 5-10%.
  • Si no hay hipoglucemia, administrar líquidos poliiónicos (previamente entibiados), como NormosolR o glucosa al 2,5% en solución salina al 0,45%.
  • Si el potro no se amamanta, colocar un tubo de alimentación.
  • Realizar los procedimientos de sostén de rutina (solución de clorhexidina para el ombligo; profilaxis antitetánica si la yegua no había sido vacunada 2-4 semanas antes de parir; enemas, etc.).

Si el potro no responde apropiadamente a las medidas recién descritas, si permanece en decúbito o presenta hipotensión, si se sospecha septicemia, o si el animal manifiesta signos de no listo para nacer, se deben hacer enseguida las pruebas adicionales enumeradas más abajo. En este punto, la mejor decisión es derivar al paciente.

  • Medición de la presión sanguínea: se puede intentar primero con un manguito para cola, pero en muchos potros hipotensos este dispositivo no registrará nada, por lo que se deberá usar un manómetro.
  • Medición de los gases sanguíneos.
  • Radiografía o ecografía torácica.
  • Ecografía abdominal, para evaluar la motilidad intestinal.
  • Selección de antimicrobianos

Cuándo derivar

La decisión de referir a un potro a una institución de tratamiento no siempre es fácil, y debe basarse en los siguientes criterios.

Equipamiento disponible, ayuda de enfermería y experiencia clínica

  • Si no se cuenta con el equipamiento adecuado (catéteres IV y urinarios, sondas de alimentación, suministro de oxígeno e instalaciones apropiadas), se debe derivar inmediatamente.
  • Aunque la ayuda en la granja suele ser entusiasta, se debe tener en cuenta que muchos potros enfermos necesitan atención prolongada, tarea que puede volverse cansadora y aburrida para estos trabajadores. Además, el tiempo que requiere atender a tales potros puede llevar a descuidar a los demás. Los potros “caídos” requieren cuidados de enfermería especializados. Un enfermero con experiencia puede notar cambios clínicos sutiles pero significativos que serían pasados por alto en la granja y afectarían de forma adversa el desenlace de la condición.
  • La atención del neonato equino es una especialización. Aunque el potro no sea derivado, por motivos financieros o de otro tipo, siempre se debe consultar a un especialista. La mayoría de ellos estarán encantados de ayudar, ya sea yendo a la granja o por teléfono.

Velocidad de deterioro de la condición clínica

  • Si la condición clínica del potro se ha deteriorado muy rápidamente, el abordaje de “esperar y ver” no es adecuado para ese paciente. No obstante, si es probable que el animal muera durante el viaje, no se lo debe derivar.

Valor del potro (emocional o económico)

  • Para decidir si se refiere o no, es importante considerar todos los aspectos relacionados con el potro, y no sólo su condición clínica inmediata. La terapia intensiva equina es cara. La mayoría de los potros derivados estarán internados durante un promedio de 1 semana, a razón de unos U$S 1000 por día (valores del año 2007). Los costos y los posibles desenlaces deben ser discutidos cuidadosamente con el cliente, que debe entender que la derivación no garantiza necesariamente un resultado exitoso.

El viaje necesario

  • ¿Es probable que el potro sobreviva al transporte?
  • ¿Necesita estabilización previa o tratamiento durante el viaje?
  • ¿Con qué vehículo se cuenta para transportar al paciente? ¿Permitirá separar al potro de la yegua si es  necesario para el tratamiento? Los boxes o carros especiales para caballos son ideales, ya que permiten acceder fácilmente al potro para tratarlo, tienen mejor control de la temperatura y más espacio, lo cual puede ser importante para la yegua. No se debe transportar al potro en el baúl del auto ni en la parte trasera de camionetas o camiones.

Otras consideraciones sobre el transporte

  • Cargar primero al potro, a la vista de la madre.
  • Si el paciente no camina coordinadamente, se lo debe separar de la yegua.
  • El lugar debe ser cálido y acolchado. Colocar una alfombra en el suelo del box ayuda a prevenir que el animal se resbale y mejora el aislamiento térmico. La cama debe ser de paja, porque las de otros tipos (por ej., virutas) pueden ser ingeridas, inhaladas, o causar irritación ocular.
  • Los potros “caídos” deben acomodarse sobre mantas o trapos.
  • Antes del viaje, se toma la temperatura rectal; si es baja, se deben tomar todas las medidas necesarias para calentar al animal. Éstas incluyen mantas y líquidos tibios, pero no aplicación de calor directamente sobre el cuerpo (como almohadillas térmicas eléctricas o botellas de agua caliente), ya que estos dispositivos pueden causar necrosis tisular.
  • Los potros deshidratados necesitan fluidoterapia. Si es posible, se mide la glucemia antes del viaje y, si es necesario, se agrega glucosa a los líquidos suministrados.
  • También se debe alimentar al animal si el viaje durará más de 2 horas. Si puede mamar solo, se hace una parada durante el viaje para que lo haga. Si no es capaz de mamar, se le coloca una sonda antes de partir.

Otros aspectos de la derivación

  • Llamar al centro de referencia antes de mandar al paciente.
    • El personal del centro de referencia siempre debe saber que el potro está en camino. Llegar sin avisar no sólo es de mala educación, sino que no es lo mejor para el potro, ya que no se habrá tenido tiempo de preparar lo necesario para su llegada. Además, las unidades de terapia intensiva se llenan enseguida durante la época de nacimientos, y hasta los establecimientos más grandes pueden quedarse sin lugar y mandar al cliente a otro lugar.
    • El aviso previo a la partida también permitirá discutir el caso, y el paciente puede beneficiarse de algún tratamiento sugerido antes de llegar. Por ejemplo, en la mayoría de los centros de referencia, se aconseja que no se administren antibióticos en la granja, para que no interfieran con los cultivos de sangre que se realizarán luego.
  • Darle al personal del centro de referencia los resultados disponibles de cualquier estudio realizado (como hematología o bioquímica sérica) ayudará tanto a guiar la atención precoz como a realizar un primer listado de diagnósticos diferenciales. Por ejemplo, antecedentes de estranguria y alto nivel de potasio y creatinina en suero son muy sugestivos de ruptura vesical, y su conocimiento permitirá avisar a los equipos médicos y quirúrgicos. Además de informar estos antecedentes por teléfono, se deben mandar copias de los estudios con el potro, o enviarlos por fax.
  • Junto con el paciente, enviar también todos los papeles correspondientes: historia clínica, copias del formulario de examen inicial y del de nacimiento, cualquier estudio realizado con sus resultados (por ej., hallazgos ultrasonográficos o de laboratorio), información de la compañía aseguradora, y números telefónicos y direcciones de contacto.
  • También es importante remitir toda muestra tomada, en su embalaje apropiado. Si se dispone de la placenta, se la envía en una bolsa plástica limpia (y en hielo, a menos que el viaje sea muy corto).
  • Si la yegua no viaja con el potro, se debe llevar al menos cierta cantidad de leche o calostro.


Tomado de “Atlas Color de Enfermedades y Alteraciones del Potro” con autorización Editorial Inter-Médica