Como reconocer y tratar los signos de dolor en las aves

Como reconocer y tratar los signos de dolor en las aves

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Sandra Ierino
Egresada Facultad de Ciencias Veterinarias (U.B.A).
Miembro del Consejo editorial externo de la revista VETEC
sandraierino@hotmail.com


El dolor se puede definir como una experiencia sensorial o emocional desagradable asociado a una lesión tisular real o potencial (Tranquilli y col., 2001) que produce distress, reduce el bienestar animal de nuestros pacientes y prolonga el tiempo de recuperación por lo que es importante reconocer sus signos para iniciar el tratamiento analgésico en forma temprana.
El reconocimiento del dolor en los pacientes aviares no es sencillo y es esencial para el ejercicio de la clínica diaria.
En las aves la sintomatología típica pasa desapercibida por el reflejo de huida relacionada con su condición de presa.
El reflejo de huida es complejo y le permite al individuo (generalmente presas) escapar y protegerse ante un estímulo que represente algún peligro. Esto evita que el ave demuestre algún signo de enfermedad o dolor ya que eso la convierte en presa fácil para los predadores.
Un reflejo de huida negativo indica que el ave está muy enferma y su pronóstico es desfavorable.
Los indicadores de dolor son generalmente sutiles y se basan principalmente en una alteración del comportamiento normal por lo que es necesario conocer la etología de la especie para poder interpretar los signos de dolor e iniciar una terapia con analgésicos.
La terapia analgésica la podemos llevar a cabo con los antiinflamatorios no esteroides (AINES) o los opioides con ciertas consideraciones según las distintas especies.
Todo tratamiento debe considerar y acompañar a la enfermedad o lesión de base. Por ejemplo, los AINES reducen el efecto diurético de la furosemida debido a la inhibición de la síntesis de prostaglandinas renales aumentando la retención de fluidos y resistencia periférica por lo que se recomienda su administración en estos casos.


Signos de dolor

Parte de los parámetros a considerar:

  • Posiciones antiálgicas: Muy importantes para detectar el origen del dolor, especialmente en miembros inferiores y superiores (figs 1, 2 y 3).

  • Modificación del comportamiento especie - específico (Murphy, 2006).
  • Comportamiento social: Es frecuente observar el aislamiento social y/o la agresión de los congéneres.
  • Temperamento: Pueden presentar miedo, agresión. (figs. 4 y 5).

  • Nivel de cuidado o acicalado: El plumaje luce descuidado y sucio. También puede haber exceso de acicalado en los casos de dolor localizado, que puede confundirse con una patología de frecuente presentación como es el autopicaje por aburrimiento (fig. 6).

  • Vocalizaciones: Tanto la falta de canto como los gritos excesivos pueden revelar un proceso doloroso.
  • Ingestión de comida y agua: En general se encuentra reducida.
  • Peso: Puede detectarse una pérdida de peso debida a la disminución del consumo de alimentos.
  • Eliminación de orina y heces: Se observa una disminución relacionada con el menor consumo tanto de comida como de agua.


Manejo de la analgesia sistémica

La analgesia en aves es considerada como crucial a la hora de establecer un tratamiento debido a su alta sensibilidad. Si bien existen una amplia gama de analgésicos que pueden utilizarse, hay que considerar la gran variabilidad en la respuesta analgésica o en la sensibilidad según la especie, por lo que se recomienda consultar la bibliografía especializada.
Su uso a dosis mínimas también se recomienda durante los intraoperatorios ya que pueden favorecer la citoprotección evitando la producción de ácido araquidónico y sus mediadores de la inflamación. (Argueta, 2013).
Los antinflamatorios no esteroidales (AINES) como el meloxicam y el carprofeno han sido recomendados para el control del dolor e inflamación de tejido óseo y visceral.( Plumb, 2010).
El dolor en aves está mediado por vías neurales y neurotransmisores muy semejantes a mamíferos, sin embargo, existen diferencias en la población de receptores. Los primeros estudios farmacológicos realizados en palomas, demostraron que estas aves tienen mayor cantidad de receptores κ que μ.
La falta de respuesta al fentanilo y otros agonistas μ puede ser atribuida a una razón farmacodinámica, corroborando la hipótesis de Clyde y Paul-Murphy (1999) y Mansour (1988), relativa a la menor concentración de receptores- μ para los cuales este fármaco es agonista. Esta razón es también la que podría explicar el buen funcionamiento del butorfanol (agonista-antagonista mixto) (Clyde y Paul-Murphy, 1999).
El fentanilo, la codeína y la morfina son agonistas puros-μ y se ha observado que hacen falta dosis muy elevadas para producir un efecto analgésico (Hoppes y col.,2003). Lo mismo sucede con los agonistas-parciales (buprenorfina).
Actualmente, el butorfanol, agonista-κ- antagonista-μ, es el fármaco de elección para el tratamiento del dolor en aves (Paul-Murphy y col, 1998); además diferentes estudios en psitácidas han demostrado que su administración en anestesia con isoflurano disminuye las dosis de este último (Concannon y col, 1994).
En aves, además del efecto analgésico, se ha descrito la presencia de sedación y depresión respiratoria (Machin, 2005).


1-AINES

Los efectos adversos generales de los AINEs incluyen alteraciones a nivel gastrointestinal, renal (sobre todo en hipotensión, deshidratación o asociado a otros fármacos nefrotóxicos) y alteraciones en la coagulación.
Los AINES reducen el efecto diurético de la furosemida debido a la inhibición de la síntesis de prostaglandinas renales aumentando la retención de fluidos y resistencia periférica por lo que se recomienda evaluar su uso en estos casos

  • Aspirina: Efectivo como analgésico, antipirético y antiinflamatorio en algunas especies. No debe ser administrada junto con las tetraciclinas. No presenta efectos adversos conocidos por lo que su uso se considera seguro. La administración de ácido acetilsalicílico también puede ayudar por su efecto vasodilatador, que puede mejorar la ventilación del ave, y compensar algo la acidosis metabólica. 5 a 150 mg/kg o 325mg/ 250cc de agua. (Marx, 1996).
  • Ibuprofeno: Este medicamento, junto con el diclofenac, representa un riesgo ambiental en estudios de conservación realizados en ambientes acuáticos. El riesgo del iburpofeno fue mayor que el del diclofenac ya que abarca los tres niveles tróficos evaluados: zooplancton, plantas acuáticas y peces menores. (Sánchez Gonzales, Matvey, 2019). 5-10 mg/kg PO cada 8-12 horas. El tratamiento puede realizarse por 3 – 15 días según la evolución del paciente.
  • Meloxicam: Puede producir leve congestión glomerular y tubular en periquitos australianos (Melopsittacus undulatus) a los 3 – 7 días de tratamiento a dosis de 0,1 mg/kg cada 12- 24 horas En palomas y pollos se triplica su vida media (Baert, 2003). 0,1-1 mg/kg cada 12-24 horas.
  • Fenilbutazona: Está asociada a casos de mortalidad en algunas especies. Se usa en psitácidos y rapaces. 3,5-7 mg/kg cada 8-12 horas PO. 20 mg/kg cada 8 horas PO.
  • Piroxicam: Para dolores crónicos. 0,5 mg/kg PO cada 12 horas.
  • Carprofeno: De acción analgésica, antipirética y antiinflamatoria. Puede requerir dosis elevadas por vía bucal (Paul-Murphy 2001). Su efecto comienza a las pocas horas. Está contraindicado en enfermedades renales, hepáticas y cardíacas. 1 – 10 mg/kg se utiliza en casos de artritis 2 mg/ kg cada 12 horas.
  • Ketoprofeno: AINES no narcótico, antiinflamatorio, analgésico y antipirético. Tiene rápida absorción vía bucal o IM (Graham.2001). Se recomienda no administrar a las aves próximas a liberarse que puedan entrar a la cadena alimentaria de la fauna silvestre. Está contraindicado en enfermedades renales, hepáticas y cardíacas. Hay reportes de mortalidad en algunas especies dentro de las 48 horas. En periquitos australianos puede provocar a los 3 - 7 de tratamiento congestión glomerular, degeneración y dilatación de túbulos renales a dosis de 2 mg/kg.
  • Celecoxib: Mejora los signos de síndrome de dilatación proventricular a las 2 semanas en psitácidos (Dahlausen 2002). 10 mg/kg cada 24 horas.
  • Diclofenac: Asociado con mortalidad de algunas especies por lesiones renales, especialmente en las aves carroñeras. En la década del 90 la población de buitres se vio diezmada en un 95% por el diclofenac (Green et al., 2004) que produjo fallo renal a los pocos días de la exposición. Se recomienda no administrar a los animales que van a ser próximamente liberados. 12 g/kg para palomas.
  • Megluminato de flunixin: Con propiedades antiendotóxicas, antipiréticas y analgésicas, puede ser útil en casos de shock y traumas. Puede producir diarrea y vómitos o regurgitación luego de su aplicación (Joseph 1998) Como es potencialmente nefrotóxico. (Dorrestein 2001) es necesario controlar el nivel de hidratación. Al igual que el diclofenac, se recomienda no administrar a las aves próximas a liberarse No usar por más de 5 días. Se reportó isquemia (a partir del tercer día de tratamiento a dosis de 5 mg/kg) y necrosis de los túbulos renales (a partir de los 7 días) en periquitos australianos (Pereira 2004) En patos hay reportes de necrosis IM en el sitio de la aplicación. (Machin 2001). 1-10 mg/kg.


2- Opioides

  • Tramadol: En dosis elevadas puede producir íleo paralítico en aves. (Isaza, 2016) 5-7,5 mg/kg hasta 30 mg/kg PO cada 6-12 horas. La dosis de 30 mg/kg en un halcón de Harris mostró una analgesia marcada desde los 10 minutos hasta los 300 minutos, con signos de sedación notorios, produciendo ataxia, alas y cabeza caídas por un período de 90 minutos y con signos leves de sedación hasta el final del estudio (Hernández Millán, 2018).
  • Fentanilo: Opioide agonista de corta acción. Reduce la dosis de isofluorano sin mucho efecto en sangre, presión de O2 y CO2. En cacatúas tiene rápida absorción y eliminación y no presenta cambios en la presión de O2 y CO2. En varias especies, a dosis mayores a 0,2 mg/kg produce hiperactividad en los primeros 15-30 minutos. En pollos, vía intraarticular no tiene efecto analgésico. (Gentle, 1999).
  • Buprenorfina: Potente opiáceo de larga duración, analgésico y sedante utilizado para controlar dolores postoperatorios moderados. Está contraindicada en insuficiencia hepática o disfunción respiratoria. No se recomienda combinar con otros opiáceos. En dosis de 0,1 mg/kg no produce efectos analgésicos en el loro gris africano (Psittacus erythacus) Paul-Murphy, 1999). 0,01- 0,05 mg/kg
  • Butorfanol: Opiáceo sintético con efecto analgésico y sedante. Controla el dolor abdominal y el postquirúrgico. Está contraindicado en insuficiencia hepática. No se recomienda utilizar por vía bucal por su baja disponibilidad (menos al 10%). En rapaces vía EV tiene acción muy corta (1-2 horas). Puede producir bradicardia y bradipnea. Los últimos estudios sugieren una duración de 20 minutos. Puede combinarse con el midazolam para tener efecto de volteo. Es el más utilizado en psitácidos a dosis de 1 - 4 mg/kg IM cada 4 horas. Puede administrarse sólo o con AINES, por ejemplo, el meloxicam 0,5 mg/kg IM PO cada 12 horas o carprofeno 2-4 mg/kg PO cada 12 horas. Usar con precaución en pacientes deshidratados. 1 - 3 mg/kg (Murphy, 2001).
  • Carfentanilo: Agonista opioide muy potente. Puede combinarse con xilacina. 0,02-0,03 mg/kg.

Las diferencias farmacocinéticas de los analgésicos pueden tener distintos efectos en la eficacia terapéutica y en el tiempo de permanencia en el organismo; por tanto, la dosificación requiere tener en cuenta las distintas especies y evitar en lo posible la extrapolación entre especies.