Cómo actuar ante las enfermedades oculares hereditarias

Cómo actuar ante las enfermedades oculares hereditarias

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Marcelo Calle
MV. Profesional independiente a cargo de la clínica Visión Animal.
Profesor adscrito Cátedra de Clínica de pequeños animales de la UCC


En el mundo actual existen sociedades con crisis de valores en donde siempre se trata de buscar culpables y no asumir compromisos. Sin embargo, también contamos con muchas personas conscientes que luchan por cambiar la realidad, y son tachados de locos o ridículos, pero son ellos, que aún creen que se puede trasformar el futuro y luchan incansablemente desde su “lugar” para conseguirlo, y es a ellos a los que está dedicado este artículo. En nuestros días nos encontramos con un problema laberíntico, tanto médico, estadístico como ético: las enfermedades hereditarias. Por eso, en este artículo trataremos de abordar un tema complejo y frecuente en nuestras consultas oftalmológicas, y es la drástica casuística en aumento de este tipo de patologías oculares hereditarias o compatibles.
En este contexto la pregunta indicada sería; ¿se pueden evitar? O ¿podremos disminuirlas, trabajando en conjunto para reducir esta prevalencia de enfermedades hereditarias? Conocemos que en la cadena de selección y reproducción de animales se encuentran muchas personas implicadas, con el agravante de que en ocasiones se posee escasa regulación y falta de certificación oculares en animales, sobre todos en países menos desarrollados. Sin malgastar el tiempo en buscar responsables, sino más bien poner en consideración el tema buscando soluciones, con el objetivo de resaltar los factores que contribuyen a este incremento y que podríamos modificar para reducirlas.
Si bien es cierto que nunca podremos controlar todos los factores genéticos y evitar las enfermedades, pero si conseguiremos minimizar las expresiones de patologías hereditarias en generaciones futuras. El tema llama al debate, a la información, a la consideración y a la cooperación. Como se mencionó anteriormente, se cuenta con bastantes personas implicadas en este esquema de selección y reproducción de mascotas como, Federaciones Cinológicas, Asociaciones de razas, clubes caninos, veterinarios, criadores y propietarios que buscan un fin común que es “mejorar la calidad de vida para la mascota y sus descendientes”. De acuerdo a la consideración del célebre médico Augusto Morri, nos vemos identificados con “Si podéis curar, curad; si no podéis curar, calmad, y si no podéis calmar, consolad“ le podríamos sumar ahora en estos tiempos en donde poseemos más información sobre la genética y estadísticas sobre poblaciones de mascotas es la ”prevención” , que ahora actualmente es un campo de la medicina que crece día a día, detectando a tiempo patologías heredables comprobadas en mascotas para que no entren en esquemas de reproducción con el beneficio que eso implica al no diseminar la enfermedad en la población.
No es necesario ser genetistas profesionales para saber el valor que juegan los genes en la reproducción y proliferación de enfermedades hereditarias, pero si debemos tener conceptos genéticos básicos siempre presentes a la hora de realizar lo que parece un “simple examen oftalmológico”. De ahí la importancia de la información y el conocimiento de cuáles son las patologías hereditarias o sospechosas. En la actualidad disponemos de información en los apéndices de los libros de oftalmología con tablas, incluso libros solamente del tema que se actualiza año tras año y documentos de listas de razas con las enfermedades hereditarias. Unos de estos sitios de referencia es el “Inherited Diseases in Dogs” (www.vet.cam.ac.uk/idid).
Muchas de estas certezas se dieron gracias al avance de la decodificación genética de la cual se pudo encontrar los genes responsables de patologías hereditarias. En definitiva, en nuestras consultas oftalmológicas de rutina, podemos con la clínica detectar patologías genéticas, y no solamente actuar en curar y/o aligerar el problema, sino también el prevenir la reproducción. Claro que no siempre es tan fácil ya que tendremos animales sanos con “enfermedades camufladas” que se presentan a edad avanzada o directamente en su progenie, siendo estos los reservorios en la población de genes que causan enfermedades. Afortunadamente, hoy le podemos sumar otra herramienta a la clínica: Un sistema de marcador genético comercial llamado “Screening genético”, desde el cual se puede obtener resultados de manera rápida y sencilla de utilizar a partir de la saliva o sangre. Estos procesos de identificación genética nos abren otra puerta que en la actualidad es la Genómica clínica que además de prevenir podremos en ese paciente predecir, reducir o tan solo retrasar la progresión de la enfermedad.


Historia de las razas

Como sabemos, el perro luego de la domesticación y selección natural, sufrió cruzamientos manejados por el hombre, en busca de características morfológicas, pelajes y aptitudes (en las dos primeras los fenotipos se perciben a simple vista), que con el pasar del tiempo, ya en el siglo XVIII, entró en vigencia el concepto de razas y en el siglo XIX comenzaron a formarse los clubes caninos, los cuales estandarizaron las razas ya creadas.

Esto obviamente produjo una presión genética sobre poblaciones de caninos con un cuello de botella y endogamia sobre cada raza (figs. 1 y 2) en busca de caracteres específicos de cada una de ellas. Para ello se utilizaron los ejemplares con rasgos deseados para ser los reproductores, incluso muchas veces en exceso (como fueron y lo son en la actualidad los campeones de exhibiciones, especialmente los machos, los cuales pueden dejar más descendientes). En este último siglo, abocados a la intensa búsqueda de fenotipos específicos para cada raza, se llegó a una selección de los caracteres
deseados, como, por ejemplo, la conformación de la cabeza, que lamentablemente derivó en muchas oportunidades, en afecciones oculares, y se le dio una terminología que fue “predisposición racial” que no significa que no sea “normal”, sino que más bien, son enfermedades propensas a presentarse en ciertas razas.

Y en este punto ya tendríamos un debate, enfermedades hereditarias y predisposición racial ¿es lo mismo?. Cabe señalar que ambas invariablemente van unidas, ya que seguramente la mayoría de las afecciones oculares con predisposición racial son de origen hereditario. Por lo cual, cuando hablamos de predisposición racial nos referimos a que hay un patrimonio genético (acervo genético) propio de la raza, que es el pool de genes que la caracteriza, como por ejemplo, la conformación fenotípica facial que influye en ciertas patologías particulares. O también la utilizamos cuando hay genes que en algunas razas influenciados por el medio ambiente se expresan en patologías como lo es la QSC (Queratitis Superficial Crónica, también conocida como Pannus del Ovejero alemán).


Predisposición racial

Pondremos como ejemplo de predisposición racial el caso emblemático de los braquicéfalos, que durante años se buscó esa conformación facial, con ojos excesivamente prominentes (fig. 3) fisuras palpebrales demasiado grandes por parpados anormalmente largos (Euriblefaron), pliegues faciales pesados con párpados demasiado largos, llevan reiteradamente a trastornos oculares que para nada son deseados, ni mucho menos normales. Las cuales serían: Entropión, ectropión y lagoftalmia, todo esto da como resultado un inadecuado parpadeo, irritación y disconfort asociados a un síndrome de queratopatía por exposición, por consiguiente, tendremos pigmentación de la córnea e incluso úlceras, llevando a pacientes a la ceguera si no se tratan en tiempo y forma. De ahí la importancia de reconocer las patologías y tener siempre la información disponible para que criadores concienzudos y propietarios posean un programa de cría responsables, seleccionando mascotas distantes a estas características fenotípicas no deseadas.


Enfermedades hereditarias

Definiremos a las enfermedades hereditarias (o genéticas) como trastornos producidos por alteraciones (mutaciones) en el ADN o estructuras del cromosoma, presentando por consiguiente enfermedad el individuo o su progenie. Pero para entender esto debemos recordar algunas cuestiones genéticas. Primero, el perro doméstico (Canis familiaris) tiene 78 cromosomas (39 pares de cromosomas), con genes ubicados en los cromosomas X e Y (cromosomas sexuales) y los ubicados en cromosomas no sexuales o autosómicos, ambos tipos de genes se encuentran de a pares. La enfermedad puede ser causada por la mutación de genes autosómicos y tendremos dos tipos de genes, los genes dominantes “A” y lo genes recesivos “a”. Como dijimos, los genes son de a pares y para que se presente en los pacientes la enfermedad los genes mutados deberían ser “AA” o “aa” (homocigotos). También se puede presentar la patología en donde un solo gen mutado es capaz de producir la patología, a estos se lo denomina autosómico dominantes “Aa”. Estos últimos producen enfermedades que en general se presentan al nacer o muy jóvenes pudiéndose ser detectadas sin grandes inconvenientes, siendo este grupo los menos problemáticos, ya que al ser detectado la enfermedad hereditaria a tiempo no se lo selecciona para el plantel reproductivo. Lamentablemente no siempre se comportan de la misma manera ya que hay enfermedades que se presentan tardíamente (de adulto) esto lleva a ser un animal sin enfermedad de joven. Y al no ser descubierto que porta la enfermedad, entra en el esquema de reproducción y por consiguiente le transmite a a su progenie los genes mutados. El ejemplo clásico es el de la catarata hereditaria que se presenta usualmente entre los 6 y 8 años. El otro grupo serían aquellos pacientes autosómicos recesivos que no presentan patología y solamente la expresan en las crías cuando se cruzan con otro recesivo.
Estas mutaciones hacen que el gen funcione inadecuadamente y produzca proteínas anómalas dando como consecuencia una enfermedad. También en esta intrincada situación genética tendremos: Anormalidades cromosómicas (muta todo el cromosoma) o desórdenes de un solo gen o poligénicas, cuando intervienen en la mutación muchos genes generalmente en conjunto con causas
ambientales. Cuando el defecto se produce durante la gestación y es evidente al nacer se llama congénito, y no solamente puede ser de origen genético si no también puede ser metabólico, infeccioso incluso hasta iatrogénico.
Podemos dividir diferentes poblaciones con enfermedades hereditarias en:

  • Pacientes con enfermedades congénitas pudiendo ser hereditarias o por complicaciones u desórdenes en la gestación. Generalmente no presentan dificultad en el diagnóstico.
  • Pacientes con enfermedades autosómicas dominantes, con excepciones, como se mencionó, en general expresan clínicamente la patología, para tener en cuenta en las presentaciones de la enfermedad a edad avanzada, cobra importancia el llevar historias clínicas e información de progenie. Para estos casos de aparición tardía de enfermedades se pueden utilizar Screening genético.
  • Pacientes con enfermedades autosómicas recesivas, que normalmente se van a diagnosticar en la progenie, mayor dificultad en encontrarlas en la población (enfermedades hereditarias camufladas), se pueden poner de manifiesto con la utilización de Screening genético.
  • Pacientes con predisposición racial, enfermedades visibles generalmente, y las cuales deberíamos tener más en consideración y no minimizarlas a la hora de dar “consejos de crías “
  • Pacientes con patologías poligénicas que se expresan en ciertas razas con la ayuda del ambiente, y que son detectadas en la clínica.


Como identificamos enfermedades genéticas

En el estudio oftalmológico observamos los anexos oculares, respuestas y reflejos (neuroftalmología) todo el test relacionado a la película lagrimal, biomicroscopia con lámpara de hendidura, gonioscopia, tonometría para luego dilatar la pupila y realizar el fondo de ojos habitual. Generalmente no se hace ecografía o electrorretinograma salvo que lo ameriten estas ruebas.

Luego de todo lo expuesto en este examen, deberíamos sumarles los conceptos genéticos cuando encontramos alguna enfermedad y esta concuerda con apariencia y ubicación característica a una ya verificada enfermedad hereditaria, o cuando la misma respeta la aparición a una edad determinada en el inicio y progresión de desarrollo predecible a cada etapa, y/o está en alguna raza predispuesta a la misma (figs. 4, 5, 6 y 7).

En este contexto, al examen oftalmológico de rutina ahora le podemos sumar el Screening genético para enfermedades cuya mutación en el ADN es responsable de la enfermedad y han sido identificadas. Con marcadores genéticos comerciales podemos detectar patologías en forma precoz con los beneficios que esto acarrea. En el mercado hoy disponemos de test para afecciones oculares como: Hipoplasia coroidal/anomalía ocular del Collie, degeneración de conos, ceguera nocturna estacionaria congénita, cataratas hereditarias y atrofia progresiva de retina (APR). En la Argentina, esta última se lo utilizó en razas predispuestas como Caniches y Cockers arrojando resultados
muy alentadores (Bernades, UBA, Sociedad Rural Argentina, 2014.)


Conclusión

Los conceptos que hacen a las buenas prácticas veterinarias, es el de investigar, predecir, precisar estadísticas, curar, aliviar y “prevenir”. En estos tiempos son más accesibles estos hábitos ya que disponemos de más herramientas e información útil gracias al avance en la medicina veterinaria y particularmente en la genética.
Retomando la pregunta que se realizó al inicio de este articulo ¿se pueden evitar, o minimizar las expresiones de enfermedades hereditarias?.
La respuesta debería ser “Si”, obviamente con respaldo científico, acciones que duren en el tiempo, trabajo y conciencia de todos los actores y no ser solo una utopía. Ya que contamos con muchas personas responsables y comprometidas en esta búsqueda de soluciones, claro que éstas no serán rápidas ni mágicas, pero deben ser mancomunadas, organizadas y solidarias entre las partes. Se debería tomar una posición y marcar un rumbo a todos los implicados, y bajo ninguna circunstancia bajar los brazos.
Por último, para la discusión y consideración de la importancia del asunto, para todos los actores, sea cual sea la posición en el esquema de reproducción, desde nosotros los veterinarios hasta el último eslabón de la cadena, el ser indiferente sobre enfermedades hereditarias, manifiesta no solo desidia y negligencia, si no que “estaríamos fallando” a futuras generaciones en la única meta que deberíamos tener; el “bienestar” de nuestras mascotas.

Bibliografía

  1. The Blue Book, Ocular Disorders, presumed To Be Inherited in Purebred Dog. Genetics Committee of the American College of Veterinary Ophthalmologists. 2017. Tenth Edition.
  2. Collins FS, Guttmacher AE. Genomic medicine -a primer. J Med 2005;347: 1512-20. 
  3. Baker L, Muir P, MedVetClinStud, Sample S. Genome-wide association studies and genetic testing: understanding the science, success, and future of a rapidly developing field. J Am Vet Med Assoc. 2019 November 15; 255(10): 1126–1136.
  4. Barnett KC. Inherited eye disease in the dog and cat. J. small Anim. Pract. (1988) 29, 462-475
  5. Mellersh CS. The genetics of eye disorders in the dog. Canine Genetics and Epidemiology 2014, 1:3
  6. Gough A, Thomas A, O’neill D. Breed Predispositions to Disease in Dogs and Cats, third edition. 2018.
  7. Maggs DJ, Miller PE, Ofri R. Slatter’s Fundamentals of Veterinary Ophthalmology. Fourth Edition. 2007.