Salud reproductiva: una nueva aproximación al bienestar animal en perros

Salud reproductiva: una nueva aproximación al bienestar animal en perros

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Alfonso Eduardo Sánchez Riquelme
Profesor titular. Cátedras de Reproducción e Inseminación Artificial y Ginecología y Obstetricia. Facultad de Medicina Veterinaria y Agronomía, Universidad de Las Américas, Viña del Mar, Chile. asanchez@udla.cl


Introducción

En Chile, en el año 2017, entró en vigencia la ley 21020, sobre Tenencia Responsable de Mascotas y  Animales de Compañía, la cual ciertamente define conceptos en relación a los cuidados que los animales de
compañía debieran tener, como así también entrega de directrices con respecto a la educación sobre la tenencia responsable. En nuestras sociedades, el trato que los seres humanos prodigan a los animales es una preocupación moral y la ciencia del bienestar animal se preocupa de los comportamientos, las  emociones y la salud.1 En esta dirección, se destaca que un área fundamental para maximizar el bienestar de los perros sería la salud animal, especialmente mediante su rama de medicina preventiva.2
En medicina humana, la salud reproductiva de la población se entiende como un estado general de bienestar físico, mental y social, y no de mera ausencia de enfermedades o dolencias, en todos los aspectos relacionados con el sistema reproductivo y sus funciones y procesos.3 Por su parte, en medicina veterinaria,
la salud reproductiva ha sido destacada, principalmente, en términos de optimizar la salud de los rebaños con el objeto de mejorar el rendimiento de la fertilidad en especies de abasto.,4 Sin embargo, en animales de
compañía, el enfoque tradicional ha sido más bien reactivo y abordado esencialmente desde una perspectiva de la anormalidad y su tratamiento. Indudablemente, en el caso de especies de interés afectivo, la situación de la salud es de tipo individual, entonces resulta innovador proponer y socializar el concepto de salud reproductiva, particularmente en una dimensión preventiva, en orden de complementar lo declarado en cuanto a bienestar animal y tenencia responsable.5

En el perro, se describen distintos procesos patológicos que se asocian con la presencia y funcionalidad de los testículos. Los testículos tienen por función la producción de espermatozoides y de hormonas  reproductivas, cuyo fin es mantener la condición fisiológica del individuo en función de su potencial generación de progenie. Sin embargo, trastornos metabólicos, degenerativos, neoplásicos o infecciosos  pueden afectar a las gónadas generando alteraciones de la salud.6 En los perros, la presencia de  neoplasias testiculares es común, describiéndose prevalencias cercanas al 30% en pacientes  geriátricos.7 Además, el macho canino se caracteriza por poseer la próstata como única glándula sexual accesoria, la cual fisiológicamente es dependiente de la testosterona testicular.8 Las enfermedades de la próstata son comunes en perros sobre los 6 años de edad, no castrados, destacando que un alto porcentaje de estas patologías poseen características subclínicas, las que comúnmente son reportadas como hallazgos en la exploración ultrasonográfica.6,9

La evaluación de los órganos reproductivos del perro, se realiza mediante examen clínico y se complementa con ultrasonido, considerando que la ultrasonografía permite la evaluación precisa de las características del
parénquima y de la arquitectura interna de dichas estructuras.6,9


Objetivo

Postulando la hipótesis de que la salud reproductiva de perros enteros con edades > 5 años, presentaría  más alteraciones subclínicas respecto de perros con edades > 1 y < 5 años,  el propósito del presente estudio fue caracterizar y comparar algunos parámetros de salud reproductiva en perros adultos enteros,  clínicamente sanos, de dos grupos etarios, a través de un examen clínico reproductivo convencional y exámenes ultrasonográficos testiculares y prostáticos.


Materiales y métodos

Pacientes

Mediante un muestreo por conveniencia y con el consentimiento de sus propietarios, se examinaron 50  perros de diferentes razas (30 mestizos, 10 Bulldog Inglés, 5 Labradores, 5 Bóxer), clínicamente sanos, con vacunas al día, = 1 año de edad y con pesos vivos entre 20 y 30 kg. El criterio de inclusión consideró la  presencia de ambos testículos en el escroto, sin aumentos de volumen y la ausencia de signos evidentes de
alteración prostática (hematuria, disuria, constipación o tenesmo). El estudio se realizó en el Centro Veterinario de la Universidad de Las Américas (UDLA), sede Viña del Mar, entre diciembre de 2018 y junio de 2019. El protocolo de trabajo con animales fue aprobado por el Comité de Ética Científica de UDLA.

Protocolo de evaluación

El examen clínico reproductivo convencional consideró la palpación e inspección del pene y el prepucio, inspección y medición del perímetro escrotal, palpación testicular y palpación de epidídimos. Los exámenes ultrasonográficos se realizaron por el mismo operador con el paciente en estación, sin necesidad de sedación, utilizando un equipo Mindray M5Vet con transductor microconvexo de 5 a 8 MHz. La evaluación testicular se realizó en los planos longitudinal y transversal, y se consideró la ecogenicidad del parénquima, visualización del mediastino y presencia o ausencia de estructuras anecoicas y/o hiperecoicas. La evaluación prostática se realizó en los planos longitudinal y transversal, y se consideró situación, tamaño, forma, simetría, estructura capsular y ecotextura del parénquima, contorno, presencia y cantidad de focos anecoicos e hiperecoicos. Además se evaluó el diámetro glandular en el plano transversal para estimar el tamaño glandular.10,11


Análisis estadístico

Con las variables continuas se realizó estadística descriptiva, y para variables categóricas se estimaron las frecuencias. Para variables continuas se utilizó el test de Student. Para las variables categóricas se utilizó el test no paramétrico Mann-Whitney. Se ocupó el programa STATA 14, considerando un 95% de confianza (p < 0,05).


Resultados y discusión

Las características de conformación de los grupos de la muestra, así como los promedios y desviaciones  estándar de edad y peso se presentan en el Cuadro Nº 1. Destacando la relativa homogeneidad en pesos y una diferencia significativa en edad (p < 0,05).
Al considerar el examen físico de un perro entero, se destaca que los testículos normales deben ser simétricos en tamaño y forma, de consistencia elástica y que deben desplazarse libremente en el escroto.6 En el presente examen de salud reproductiva se registraron mayores frecuencias de anomalías testiculares, entre estas, asimetría y tono disminuido (flacidez) en perros > 5 años, respecto de animales más jóvenes (p
< 0,05). Lo anterior se puede relacionar con una disminución del parénquima gonadal, fenómeno asociado a degeneración y atrofia testicular.12 Por otra parte, el perímetro escrotal no arrojó diferencias, independientemente de la edad, con valores considerados como normales para el peso de los ejemplares.13
En la evaluación ultrasonográfica testicular, se observó mayor frecuencia de alteraciones de parénquima, especialmente heterogeneidad y presencia de focos anecoicos en perros > 5 años (p < 0,05), lo cual  guardaría relación con que los cambios degenerativos en los testículos caninos son más pronunciados alrededor de los 8 años de edad.12 Además, se ha descrito que los cambios macroscópicos no serían evidentes en los grados leves a moderados de degeneración, a diferencia de lo que ocurre en los perros de
mayor edad, donde se observa una disminución del tamaño testicular debido a una degeneración avanzada.12 Dado que el grupo de perros = 5 años, presentó un promedio de edad sobre los 8 años, se les podría considerar como animales viejos,14 resultando concordante los hallazgos del examen clínico reproductivo convencional con el examen ultrasonográfico testicular.

Cabe destacar que los ejemplares examinados en nuestro estudio, considerado el criterio de inclusión, se presentaron sin signos evidentes de compromiso prostático tales como hematuria, disuria, constipación o tenesmo.15,16 Sin embargo, en la evaluación ecográfica de la próstata, se destacó la mayor proporción de anomalías de ecotextura, asimetría lobular, contorno glandular irregular y presencia de focos anecoicos en los perros = 5 años (p < 0,05) (Cuadro Nº 2), descripción que coincide con varios reportes.10,11,15,16
Los diámetros prostáticos transversos para los grupos etarios en estudio fueron 3,29 ± 1,25 y 4,18 ± 1,17 respectivamente. El análisis de esta variable arrojó diferencias significativas (p < 0,05), siendo mayor en el grupo de perros = 5 años. Cabe destacar. que la prostatomegalia se observó en el 96% de perros = 5 años,
valor significativamente superior (p <0,05) a lo registrado en ejemplares de menor edad, donde alcanzó el 24%. Estos resultados son similares a los descritos en un estudio retrospectivo, donde se destaca que el promedio de edad en que los perros experimentan desórdenes prostáticos es de 8,6 ± 3,2 años, siendo 6,2 ± 2,3 la edad en que se diagnostica más comúnmente la hiperplasia prostática benigna (HPB) en pacientes
asintomáticos.17
Al relacionar la compatibilidad de las alteraciones ultrasonográficas con tipos de patologías específicas de la próstata, podríamos inferir la presencia de HPB, patología que se describe coincidente, en cerca de un 70% de los casos, con presencia de estructuras quísticas únicas o múltiples en el parénquima glandular.18 La  HPB se registra habitualmente en perros enteros sobre los 5 años de edad,19,20 con una prevalencia de un 90 % para individuos de entre 7,1 y 8 años.8 Dado lo anterior, resulta interesante proponer que la incidencia de enfermedades prostáticas ha aumentado en los últimos años debido al incremento en las expectativas de vida de los perros, estimándose un promedio de vida de 11 a 12 años.21,22
En concordancia con la hipótesis propuesta para el presente estudio, los perros enteros > 5 años, presentaron mayores proporciones de alteraciones testiculares y prostáticas subclínicas, respecto de  animales más jóvenes. Dichas alteraciones reproductivas, potencialmente, podrían derivar en un detrimento del bienestar de los animales, lo que permite sugerir la importancia de incentivar pautas en salud  reproductiva en perros enteros adultos, a fin de mejorar la calidad de vida de los mismos. Como sería, por  ejemplo, la educación de los propietarios en la importancia de la castración temprana de ejemplares sin propósitos de cría, reafirmando que la medicina veterinaria organizada puede contribuir sustancialmente en la educación de la comunidad.23
Además, es importante destacar, que entre los hábitos de tenencia de mascotas en la ciudad de Viña del Mar, así como probablemente en otras ciudades de Latinoamérica, existe un alto porcentaje de perros mestizos enteros,24 tal como lo refleja la muestra del presente estudio, mascotas en las cuales la evaluación regular de la salud reproductiva no se considera prioritaria.
Finalmente, es importante generar recomendaciones a los médicos veterinarios para la práctica de estudios preventivos. En este sentido, se ha propuesto que los exámenes preventivos, con el fin de detectar tempranamente anormalidades prostáticas, deberían comenzar a realizarse al cumplir el perro el 40% de su expectativa de vida.21 Se considera por lo tanto que el concepto de salud reproductiva debiera ser parte  integral de la medicina veterinaria preventiva.


Conclusión

De los resultados obtenidos en el presente estudio se puede concluir que perros enteros > 5 años, independiente de su peso vivo, presentaron mayores proporciones de alteraciones testiculares y prostáticas subclínicas, respecto de animales más jóvenes, denotando una afección de su salud reproductiva. Lo  anterior plantea el desafío de concentrar la mirada hacía las medidas preventivas, esperando que las  medidas reactivas disminuyan a favor del bienestar de los caninos.


Referencias 

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