Métodos generales de observación de Bienestar Animal para Porcino

Métodos generales de observación de Bienestar Animal para Porcino

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Blanco Penedo, Isabel; Abraham, M. Celina; Lima Cerqueira, Joaquim; Araújo, J. Pedro
Extracto del libro BIENESTAR ANIMAL. Métodos de observación y valoración


Para la evaluación del Bienestar Animal (BA) mediante protocolos de observación para la especie porcina se deberían tener presentes en primer lugar los requisitos del RD 1135/2002, de 31 de octubre, relativos a las  normas mínimas de protección de la especie porcina. Las Directivas de la Unión Europea (UE) y el RD 1135/2002 profundizan en la mejora del BA en las explotaciones porcinas intensivas y responden a la  necesidad de establecer en toda la UE un nivel aceptable de confort para esta especie.
Entre los aspectos fundamentales, la normativa se centra en aspectos mínimos como la adopción de  superficies mínimas por animal y favorecer el manejo de cerdas en grupo. Gracias a la observación en la  especie porcina se ha permitido, por ejemplo, cuantificar el grado de dolor y estrés durante la castración.  Durante esta cirugía la mayoría de lechones vocalizan. Las vocalizaciones de frecuencia altas (> 1000 Hz)  son debidas, al menos en parte, a la cirugía efectuada a los animales ya que son más frecuentes, de mayor  intensidad y mayor duración que las producidas en la castración de cerdos con placebos (Weary et al., 1998,  aylor y Weary, 2000, Marx et al., 2003 en Prunier, 2009). Marx et al. (2003), en Prunier (2009),  identificó tres tipos de vocalizaciones durante la castración, observando que el número de gritos por animal  en lechones que fueron castrados sin anestesia local se duplicaba en comparación con lechones castrados  con anestesia. Estas vocalizaciones fueron acompañadas por resistencia física con movimientos y una  activación del sistema nervioso simpático, como un aumento del pulso (White et al., 1995 en Prunier, 2009).  El análisis de las vocalizaciones sugiere que la extracción de los testículos y cortar el cordón espermático  es, sin duda, una de las partes más dolorosas de la castración (Taylor y Weary, 2000 en Prunier, 2009). También se observó que la anestesia local es más efectiva para reducir la resistencia física cuando los  cordones se cortan (Horn et al., 1999 en Prunier, 2009). 

Los animales de la especie porcina cuando viven en un entorno natural, no en granjas industriales, son muy  sociables, juguetones y protectores, creando lazos unos con otros. Para la estabilidad de los grupos cuando  se asocian es imprescindible que exista el necesario reconocimiento entre los distintos individuos. En el  ganado porcino se produce un mayor contacto corporal y comunicación auditiva que en otros animales (Fraser, 1982), aunque el olfato es el sentido más importante en el comportamiento general de esta especie (Manteca et al. 2002). Ante una situación de peligro emiten característicos sonidos de alarma que son  recibidos rápidamente por los integrantes del grupo, ya que según Hernández et al. (2004), los cerdos  pueden comunicarse mediante la emisión de más de 20 sonidos diferentes.
Si se introduce en el grupo un nuevo animal o se mezclan cerdos de diferentes familias se provoca un  incremento de agresividad, sobre todo en las primeras horas tras la mezcla, hasta que se instaura de nuevo  la jerarquía reduciéndose con ello la agresión dentro del grupo. El líder emerge a los 30-60 minutos, pero el  grupo se estabiliza totalmente al cabo de 24-48 horas (los últimos pues tos de la escala social tardan más en decidirse). Así pues se podrían utilizar indicadores tanto del tamaño del grupo como del espacio disponible (lotes de 8 a 10 cerdos sería lo ideal; hasta 16 animales los grupos actúan con normalidad y 25 animales es el número máximo posible).
Entre las situaciones de conflicto que pueden presentarse en los grupos y que, por tanto, podrían observarse en la especie porcina se pueden diferenciar:

  • Sin contacto físico: Nerviosismo, hiperactividad, gruñidos, amenazas para obtener o defender el espacio  individual, que se manifiesta con la extensión de la cabeza hasta conseguir la respuesta de sumisión del subordinado (que la agacha).
  • Con contacto físico: Golpes, peleas, etc. Empiezan dando vueltas uno en torno al otro, olisqueándose,  gruñendo y, a veces, golpeando el suelo. Tienden a emplear la parte lateral de la boca, usando los colmillos 
    como armas y atacando los flancos del oponente.

La organización social y la primera jerarquización se instauran al nacimiento (en la primera hora de vida),  cuando los lechones buscan, localizan, disputan, ocupan y posesionan activamente las mamas. A la edad de dos semanas, los lechones manifiestan un comportamiento agonístico, bajo la forma de una conducta de  juego, mediante luchas breves pero vigorosas, estableciéndose las relaciones de dominancia-subordinación,
que se van a mantener durante mucho tiempo.

El creciente interés por el bienestar de los animales de granja es una consecuencia de la exigencia de los  consumidores de que los animales sean criados, transportados y sacrificados de una forma humanitaria. En relación al ganado porcino de engorde es necesario destacar que para valorar el confort de los animales de forma objetiva y que, independientemente de la definición de bienestar que se utilice, su medición debe estar basada en la combinación de varios parámetros de índole sanitaria, fisiológica, de comportamiento y  de producción (Gonyou, 1986, Broom, 1991, EFSA, 2012b). Además, para ampliar las vías de comercialización debería tenerse en cuenta que los diferentes cuerpos certificadores a nivel europeo  contemplan y exigen diferentes requisitos asociados al BA. Y en muchos casos son reglas aún más estrictas que las europeas. Por ejemplo, Soil Association en Reino Unido exige que todos los cerdos ecológicos se mantengan en pasto mientras que el cuerpo certificador sueco KRAV exige acceso a pasto durante el verano.


Comportamientos anormales

Entre los comportamientos anormales que se pueden observar en la especie porcina es necesario destacar la caudofagia, las estereotipias, la excreción desordenada en cerdas y la histeria post-parto. 
Es una conducta que se observa ocasionalmente en la especie porcina y que consiste en morder la cola de uno o varios compañeros de corral. La caudofagia es un grave problema tanto desde el punto de vista  económico como también en lo que a bienestar animal se refiere. Además, la aparición de un brote de  caudofagia es indicativo de un problema de manejo (Moreno et al., 2009). Hay que tener en cuenta a la hora
de prevenir la caudofagia que el mejor método debería consistir en eliminar los factores ambientales que  son responsables de su aparición, más que en realizar una amputación quirúrgica de forma sistemática. Así, es necesario la modificación en las condiciones ambientales y en el manejo de estos animales, controlar la
luz, la ventilación y la temperatura, analizar las disponibilidades de espacio y disponer de objetos masticables (Manteca, 1999). 

Según parece, la caudofagia es una forma redirigida de conducta exploratoria. En efecto, en condiciones naturales el cerdo dedica un porcentaje muy elevado del tiempo que permanece despierto (hasta el 80%) a desplegar este tipo de conductas que están relacionadas, principalmente, con la búsqueda del alimento.  Algunos trabajos recientes parecen indicar que el hecho de proporcionar cama de paja o similar en etapas tempranas del desarrollo podría contribuir a evitar la caudofagia en edades más avanzadas. Precisamente,  en ganadería ecológica, el uso de camas con material altamente fibroso permite que los cerdos tengan el 
estómago lleno lo que disminuye la agresión social como morderse la cola (COREPIG, 2011).