Fracturas de caparazón en tortugas Pronóstico y tratamiento

Fracturas de caparazón en tortugas Pronóstico y tratamiento

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Autor: Juan Carlos Troiano. MV. Jefe de Trabajos Prácticos Regular. Cátedra  de Medicina, Producción y Tecnología  de Fauna. Facultad de Ciencias Veterinarias. UBA

Introducción

El caparazón forma parte  del cuerpo de los quelonios o tortugas y se encuentra expuesta a diversas patologías que la afectan en menor o mayor grado. La etiología es variada e incluye tanto a agentes infecciosos o parasitarios, desórdenes nutricionales y metabólicos, causas genéticas y los más importantes,  los traumas de diverso origen. En este artículo se describen algunas características biológicas propias del caparazón y una descripción posterior de los traumas que la afectan. Para cada tipo de fractura se describirán los procedimientos de estabilización y posterior reparación de los traumas y la bibliografía correspondiente. 

Anatomía del caparazón 

Brevemente la caparazón de las tortugas es una estructura propia y diferente a otros reptiles y vertebrados. Es una disposición  ósea formada por la fusión de los huesos de la columna vertebral, costillas y cinturas pélvicas y escapulares. El origen embriológico se debe a la expansión lateral de las apófisis transversas de las vértebras toracolumbares, las cuales se fusionan entre sí y con el esternón que también modificó su forma y se aplanó.
La porción superior del casco es denominada caparazón propiamente dicho o espaldar  y la porción ventral es llamada plastrón, unidas por puentes e incluyen internamente las cinturas pélvicas y escapulares. Toda esa estructura ósea está revestida y cubierta por placas córneas que no coinciden con las placas óseas internas.(Vogelnest, 2018)
Todo el diseño exterior del caparazón sigue un patrón semejante, y de forma general tenemos una línea central de 4 o 5 escudos vertebrales (o centrales) y lateralmente a estos 4 o 5 escudos costales (o laterales). En el borde existe un número variable entre 15 y 25 escudos marginales. En algunas especies pueden existir pequeños escudos supernumerarios llamados nucales o supracaudales sobre el cuello y la cola, respectivamente. 

Los escudos son simétricos y conforme a la región del cuerpo en que se encuentran, son denominados como gulares, un par de humerales , un par de pectorales, abdominales, femorales y un par de placas o escudos anales.(Fig. 1) El mismo diseño se aplica en la capa ósea subyacente. De acuerdo con el número y la forma de los escudos y la disposición de los mismos es posible determinar los géneros de quelonios.


Fracturas o traumas del caparazón 

Las fracturas del caparazón puede tener distinta etiología, siendo las causas más comunes aquellas producidas por ataques de caninos, compresiones por vehículos, caídas de altura y elementos cortantes como cortadoras de pasto. Según su localización pueden ser clasificadas en fracturas de plastrón y fracturas del caparazón. Otra forma es describir el tipo de fractura y así se encuentran fracturas lineales, simples o complejas, con o sin hundimiento localizado. También pueden ser interplacares o marginales de acuerdo a las placas comprometidas.
Su gravedad y pronóstico dependen de varios factores, por ejemplo la localización de las lesiones, tejidos blandos afectados, hemorragias, contaminación de la herida, tiempo transcurrido y pérdidas o no de sustancia. En cuanto a su pronóstico son de un pronóstico mucho más grave aquellas lesiones que asientan en la porción dorsal por la presencia de los pulmones .En tanto las que se ubican en la línea media también tienen un pronóstico también grave debido a que es la zona de proyección de la columna vertebral. (fig. 2). Por su parte las lesiones en peto, en general son de mejor pronóstico, ya que las estructuras orgánicas afectadas no son los pulmones o la columna vertebral.

En todos los casos debe efectuarse un estudio radiológico completo (incidencias L-L, D-V y frente de ser necesario).(fig. 3)

El primero paso en el tratamiento es la evaluación del caso, estabilizar el paciente con control de hemorragias y analgesia. La adecuada toilette de la herida debe hacerse retirando todo cuerpo extraño, restos de los escudos córneos y restos óseos no viables que normalmente están presentes en este tipo de lesiones. Para ello se utiliza solución salina normal o soluciones de yodopovidona al 1% o clorhexidina al 2%. Los cuerpos extraños pueden estar impactados o incluidos en las grietas y fisuras de la caparazón y los mismos deben ser removidos con cepillos suaves y pinzas quirúrgicas para retirarlos (Carrick y Reddacliffe, 1989; Harwell, 1991;Knotek et al, 29018; Mac Arthur et al. 2004).
En los casos de trauma reciente con fracturas lineales simples, complejas o interplacarias, es posible efectuar la reparación en el momento, en tanto que si han pasado varias horas desde el trauma o se considera la herida infectada, se debe retrasar la reparación hasta controlar la complicación.
En todos los casos se deben realizar una agresiva antibioticoterapia local y general y extremar los cuidados de la lesión. 
De acuerdo a todos estos ítems, es posible entonces clasificar las
lesiones del caparazón en leves, graves y muy graves.

En las fracturas leves sólo existe una pérdida mínima de las placas córneas, escaso compromiso del hueso subyacente, poca o escasa hemorragia y no hay exposición de celoma o vísceras. Se considera como tales a las fracturas simples, con solo un borde del caparazón afectado, mordidas de caninos o roedores sin compromiso del hueso o celoma o lesiones superficiales causadas por objetos cortantes como cortadoras de pasto. Su tratamiento incluye los lavajes con solución salina seguida de desinfectantes en base a yodopovidona o clorhexidina, antibióticos de uso tópico, cremas hidrosolubles con antibióticos y vendaje si fuera necesario. No se debe soslayar el uso de analgésicos parenterales, dado que este tipo de heridas son muy dolorosas, ya que está interesado el hueso subyacente. Es preciso tener cuidado con la contaminación posterior de estas heridas con larvas de mosca y mantener la zona limpia y protegida (Knotek et al, 2018; Rosskopf y Woerpel, 1981)

En fracturas de la región anterior de plastrón o la llamada placa gular (fig. 5) , puede existir movilidad de ese segmento. En estos casos será preciso la colocación de un refuerzo entre el plastrón y caparazón para el posicionamiento correcto de la fractura durante la aplicación de las capas de resina (Aguado et al,1986; Mac Arthur et al, 2004; Troiano, 2019).

Las fracturas graves generalmente son causadas por caídas de alturas, pisoteo accidental, atropellamiento por vehículos y mordida de caninos que pueden perforar el caparazón y lesionar órganos vitales. En estos casos, la herida compromete la integridad del caparazón, existe perforación de capa ósea, pérdida de placas córneas, exposición del celoma, exposición de los pulmones y hemorragias masivas con mucha pérdida de sangre. También las lesiones que asientan en la columna vertebral pueden causar lesiones medulares con paraplejía. (Knotek et al, 2018; Troiano, 2019)

Dos técnicas pueden ser usadas para la resolución de estas fracturas. Una de ellas con la perforación de dos agujeros a cada lado de la lesión y un único cerclaje en el borde libre de la fractura. Se realizan dos perforaciones utilizando una broca para acero rápido de un milímetro, a una distancia de cinco milímetros del borde fracturario, imprimiendo un
ángulo que no afecte a los tejidos blandos subyacentes (fig. 9).

Luego se procede al pasaje de alambres por los agujeros u orificios y se ajusta el cerclaje, así cerrando los bordes de la fractura, así como cualquier hemorragia originada en el caparazón. Las fracturas lineales complejas requieren de un número mayor de cerclajes, los que deben ser diferidos. (Aguado y Troiano, 1986; Hernández Divers, 2004; Bennet, 1991; Knotek et al, 2018).
La restante técnica consiste en unir los bordes con cerclaje y luego cubrir con resina acrílica (fig. 10).

En las fracturas con hundimientos locales donde no exista pérdida
de sustancia, se procede al reposicionamiento del tejido afectado, retrasando su reparación definitiva en 10 días, una vez que se haya controlado las posibilidades de infección.
En los casos de pérdida de sustancia y existencia de una depresión o agujero, esta cavidad se rellena con gelatina de uso odontológico que no permite el crecimiento bacteriano y sí la cicatrización. Luego se cubre toda la zona con la técnica ya descrita de las capas de resina y lana de vidrio estéril (Brannian, 1993; Frye, 1973; Harwell, 1991). Será
necesario un acompañamiento radiográfico para la evaluación del momento de retirar la prótesis. En fracturas con pérdida de fragmentos y fallas óseas, y que no haya un cierre completo, la protección de la resina será por tiempo indefinido (Troiano, 2019; Vogelnest, 2018; Zwart and Lamberts, 2001).
Finalmente, aquellas fracturas que son muy graves ponen en serio riesgo a la vida del animal. Agresiones de caninos, lesiones con cortadores de pasto con fractura de columna vertebral y atropellamientos con vehículos, requieren ser evaluadas y tratadas con mucho cuidado.

Hay pérdida apreciable de partes de caparazón, eventraciones o evisceraciones con exposición de órganos internos y cavidad celomática. A ello se le agrega la pérdida de sangre y fluidos intersticiales, dolor y alta posibilidad de contaminación bacteriana posterior. El tratamiento es largo, requerirá internación de los pacientes, cuidados críticos y cirugías repetidas. No siempre el resultado es el esperado, ya que en muchos casos la vida no es compatible con esas lesiones y se deberá recurrir a la eutanasia.(Vogelnest, 201 Este último recurso debe ser analizado a conciencia antes de esa decisión, desde el momento que las tortugas terrestres se encuentran en el listado de especies vulnerables.


Conclusiones

Las fracturas de caparazón representan una de las patologías que con mayor frecuencia afectan a los quelonios o tortugas mantenidas como mascotas. Sus causas son variadas y el pronóstico y posterior tratamiento depende de factores tales como la localización del trauma, el tiempo que transcurre desde el accidente a la consulta y la gravedad de las mismas. Son procesos que requieren un rápido accionar por parte del clínico actuante. La evaluación del trauma y la estabilización del paciente son primordiales e incluyen un examen detallado de la herida, limpieza profunda con retirada de todo tipo de elemento extraño, analgesia y antibioticoterapia especifica. Si fuera necesario se recurrirá al diagnóstico por imágenes a fin de la evaluación final del trauma y su pronóstico .Todas las técnicas de reparación descritas se deben llevar a cabo bajo sedación, o mejor aún bajo anestesia general, siendo su tratamiento bajo otras condiciones considerado como contrarias al bienestar animal. Las nuevas técnicas de reparación incluyen el uso de membranas orgánicas biológicas como fascias o la confección de estructuras similares al caparazón con tecnología 3D.


Bibliografía

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