Linfoma cutáneo

Linfoma cutáneo

https://www.seleccionesveterinarias.com/files/

Pablo Manzuc1; Laura Denzoin Vulcano2
1 Graduado en la Facultad de Ciencias Veterinarias, UNLP. Docente de la Facultad de Ciencias Veterinarias, UNLP, cátedras de Patología Médica y Hospital Escuela. Especialista en Dermatología de Pequeños Animales.
2 Médico Veterinario. Doctora en Ciencia Animal. Docente de Patología General de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNCPBA), Tandil, Argentina

Aspectos generales

Es una forma de linfoma que se desarrolla en la piel. Hay dos típos básicos: el no epiteliotrópico y el epiteliotrópico. Este último es el de presentación más frecuente y su variedad más común es la conocida como micosis fungoide.  Las células involucradas son linfocitos T.
Los pacientes afectados por micosis fungoide son en general de mediana edad. Esta enfermedad puede tener variable forma de presentación. Puede cursar como dermatitis seborreica generalizada con prurito intenso. Esta forma de presentación se conoce como eritrodermia exfoliativa y suele ser confundida con otras enfermedades pruriginosas (fig. 4-1).


Puede estar asociada con leucemia y, en ese caso, se la conoce como síndrome de Sézary. La micosis fungoide también puede cursar como nódulos de variable tamaño (en general, pequeños) en diversas partes cutáneas, que suelen estar cubiertos de una costra (figs. 4-2, 4-3 y 4-5). Otras presentaciones menos frecuentes son la mucocutánea y la oral (fig. 4-4).

Particularidades del muestreo

El diagnóstico final del linfoma cutáneo se establece mediante histopatología. Sin embargo, los aspirados citológicos pueden mostrar muchos linfoblastos, que permiten aproximarnos mucho al diagnóstico (en ocaciones, incluso lo confirman, aunque no permiten determinar el subtipo de linfoma cutáneo). La presentación clínica con placas exfoliativas es la más difícil de muestrear, ya que debe realizarse un aspirado del interior de una placa eritematosa y ésta no suele ser lo suficientemente gruesa para introducir la aguja en su interior. La presentación clínica con nódulos es un poco más sencilla de muestrear; pueden realizarse la aspiración de un nódulo o una impronta (luego de retirar la costra superficial que suele recubrirlo). Lo mismo ocurre en presencia de eritrodermia (fig. 4-3 A y B). Los linfoblastos obtenidos de esta última forma en ocasiones están muy dañados, pero si se es cuidadoso con la técnica de muestreo se logran muy buenos especímenes.

Aspecto citológico

Es un tumor de células redondas. En la citología, se observa abundante cantidad de células (linfoblastos) separadas entre sí. Los linfoblastos se distinguen porque presentan citoplasmas escasos y elongados, que se tiñen de color  azul (basofílicos). La población celular presenta cuerpos linfoglandulares y núcleos desnudos con múltiples nucleolos angulosos.
Normalmente, se nota un halo claro perinuclear, que coincide con la localización del aparato de Golgi. Es muy frecuente ver figuras mitóticas anormales. Los linfoblastos son células muy frágiles, por lo que en los extendidos usualmente se observan células rotas, núcleos aislados o desnudos que carecen de citoplasma y cuerpos linfoglandulares, que son pequeñas gotas de citoplasma dispersas que se tienen de color azul intenso. Por esta razón, es muy importante extremar los cuidados para preservar las células durante la toma de muestras. Los linfomas cutáneos suelen estar acompañados por eosinófilos y macrófagos con citoplasmas cargados de restos celulares (figs. 4-6 a 4-10).

 


Galería

Comentarios

Seguir leyendo