Uréter ectópico bilateral extramural en un felino: relato de un caso
RESUMEN: el uréter ectópico puede ser unilateral o bilateral, e intramural o extramural.
Raramente se informa en los gatos. Este informe describe el caso de un gato
de 4 meses de edad, que presentó desde su nacimiento incontinencia urinaria, que
a menudo se asocia con la ectopia del uréter. La ecografía reveló hidronefrosis e
hidrouréter derechos. Se practicó nefrectomía total y se identificó el uréter ectópico
correspondiente. En el preoperatorio, la urografía excretora reveló ectopia ureteral
izquierda, y se recomendó la reimplantación del uréter. Debido a la dificultad quirúrgica
en un animal tan pequeño y a los riesgos potenciales en el período
posoperatorio, el propietario optó por no completar el procedimiento. Actualmente,
2 años después del diagnóstico, el gato está en excelentes condiciones.
08 de Junio de 2011: Por Vanessa Pimentel de Faria; Débora Cristina Guimar
Introducción y revisión de la bibliografía
Es considerado ectópico todo uréter que se inserta en la vejiga distal al trígono, pudiendo ser unilateral o bilateral y extramural o intramural (ludwing, 2005). los uréteres ectópicos son más comunes en individuos jóvenes y en perras. Raramente se relatan en los gatos y en general están asociados a otras alteraciones congénitas o adquiridas, incluyendo hipoplasia, hidrouréter, ureterocele, pielonefritis, hidronefrosis o dilatación del uréter (ludwing, 2005; Rutgers y Chew, 1984). El uréter ectópico bilateral es una anomalía congénita no usualmente informada en gatos (Ghantous y Crawford, 2006). Aunque un estudio observó que en 23 gatos con uréter ectópico, éste era unilateral en el 43% de los casos y era bilateral en el 57% (Holt y Gibbs, 1992).
El uréter ectópico es la causa más común de incon- tinencia urinaria congénita en los gatos, y la hidronefrosis y el hidrouréter son las anormalidades concurrentes más observadas (Eisele y col., 2005). En animales jóvenes puede ser causada por problemas congénitos, incluyendo uréter ectópico, estenosis vaginal, uraco persistente, mal funcionamiento congénito del esfínter uretral y desórdenes neurogénicos (Ghantous y Crawford, 2006).
Los resultados de los exámenes hematológicos y bioquímicos habitualmente son normales, a menos que haya enfermedad renal concomitante. las infecciones bacterianas del tracto urinario, se han registrado en el 64% de los pacientes con uréteres ectópicos. En aquellos con infección, la dilatación de la uretra puede ocurrir por una inhibición de la peristalsis uretral causada por la endotoxina de Escherichia coli (ludwing, 2005). El diagnóstico se realiza en general en hembras jóvenes (ludwing, 2005). A pesar de que el uréter ectópico es hasta 20 veces más común en las perras que en los perros, y en ellos es más frecuente que en los gatos, la distribución por sexo no está bien determinada (Ghantous y Crawford, 2006). la hidronefrosis es la complicación más común del uréter ectópico seguida por pielonefri- tis y cistitis (Ghantous y Crawford, 2006). los uréteres ectópicos intramurales bilaterales son reportados con mayor frecuencia y se ha propuesto una causa genética para este trastorno (ludwing, 2005). Varios son los métodos de diagnóstico utilizados, pero la urografía excretora, en la que el contraste se excreta principalmente por filtración glomerular, se ha utilizado desde los primeros informes (ludwing, 2005; Biewenga y col., 1978).
El tratamiento quirúrgico es el recomendado (ludwing, 2005).
Un estudio encontró que en un grupo de 23 gatos, 18 (78%) fueron sometidos a cirugía, y 16 de ellos (casi el 70%) se curaron por este método (Holt y Gibbs, 1992). Si el riñón es afuncional, debe ser eliminado junto con el uréter ectópico (ludwing, 2005). La complicación más frecuente después de la corrección es la persistencia de la incontinencia urinaria, que se produce en el 44 a 67% de los casos (ludwing, 2005). los pacientes con infección de la vejiga persistente deben ser sometidos a un cultivo de orina y tratados de acuerdo con los resultados (ludwing, 2005).
Relato de un caso
Una gata Persa no castrada, de 0,9 kg y 4 meses de edad fue atendida en el hospital veterinario por incon- tinencia urinaria grave desde su nacimiento, pero con uso normal de la caja higiénica. Durante el examen físi- co se identificó un mayor volumen del riñón derecho y la región perineal empapada por orina (fig. 1). las prin- cipales sospechas clínicas fueron cistitis, hidronefrosis, uréter ectópico, pielonefritis y enfermedad renal poliquística. Se realizaron pruebas adicionales, que consistieron en la ecografía abdominal, hemograma completo, medición de nUS y creatinina, urianálisis, cultivo y antibiograma. Todas las muestras de orina fueron recogidas por cistocentesis. Inicialmente se prescribió amoxicilina (40 mg/kg oral, 2 veces al día). la ecografíareveló hidronefrosis e hidrouréter derechos. Se detectó leucocitosis y los valores de urea y creatinina estuvieron dentro del rango normal. El urianálisis reveló hemoglo-binuria y aumento de la mucosidad. En el cultivo se aisló Pseudomonas sp sensible, entre otros, a la cipro-floxacina, que se prescribió a razón de 5 mg/kg oral, 2 veces al día. Un mes después se realizaron otras pruebas y se encontró que la urea, la creatinina y el potasio también se mantenían dentro de los valores de referencia. En ese momento, la gata pesaba 1 kg y se realizó la uro- grafía excretora con omnipaque® 300 mg/ml (800 mg/ kg/Ev). Se realizaron radiografías laterolateral y ventro- dorsal al inicio de la exposición, a los 20 segundos y a los 5, 20 y 40 minutos, en las que fue posible identificar la presencia del uréter izquierdo ectópico extramural. Además, la reducción del diámetro del uréter izquierdo se observó claramente en la posición laterolateral (figs. 2a y 2b). El uréter derecho no se pudo visualizar debido a la total afuncionalidad del riñón correspondiente, que fue confirmada macroscópicamente (fig. 3). La nefrectomía derecha y la reintroducción del uréter izquierdo fueron recomendadas.
Dos semanas más tarde se realizó la nefrectomía derecha. los valores de urea y creatinina fueron superiores a los del examen anterior, pero aún dentro del rango de referencia. Durante la cirugía se observó que el riñón derecho era de gran volumen (fig. 4) y que presentaba un uréter ectópico que no había sido identificado en el preoperatorio (fig. 5). la hidronefrosis y el hidrouréter se observaron claramente (fig. 6). Debido al tamaño de las estructuras y el alto riesgo de hidronefrosis izquierda en el período posquirúrgico, se aconsejó esperar hasta que la gata llegue a la edad adulta para realizar la otra cirugía. la paciente fue dada de alta 48 horas después de la cirugía con la recomendación de mantener la administración de cefalexina (22 mg/kg oral, 2 veces al día, durante 14 días).
Diez días después, el perfil bioquímico y hematológico se encontraba dentro de los valores de referencia, pero existía leucocitosis. El urianálisis mostró orina turbia, con pH 5, y bacteriuria y hematuria leves. El cultivo identificó Enterobacter sp, sensible a la cefalexina, por lo que este fármaco se mantuvo a dosis terapéutica por 30 días. Un mes después, el urocultivo resultó negativo y, a continuación, se estableció una dosis profiláctica de cefalexina (11 mg/kg oral, 1 vez al día), que el animal ha estado recibiendo desde entonces. Se llevan a cabo controles trimestrales que incluyen exámenes de sangre y orina, y el cultivo y antibiograma.
Discusión
Los uréteres ectópicos no son comunes en los gatos; su presencia coincide con antecedentes de incontinencia, desde el nacimiento o la lactancia materna (ludwing 2005; Flandes y Harvey, 1994; Rutgers y Chew, 1984). Se han notificado casos en ambos sexos, y al parecer no hay predisposición racial (Barsanti y col., 1994).
Durante el examen físico, la región perineal puede estar húmeda o manchada por la orina, o puede notarse la dermatitis perivulvar (ludwing, 2005; Biewenga y col., 1978). En el caso descrito, es interesante observar que, según informó el propietario, el animal siguió normalmen- te el vaciado de la vejiga, tal como se ha documentado en este trastorno (ludwing, 2004; Barsanti y col., 1994).
Durante la evaluación de la paciente, se detectó aumento del tamaño del riñón derecho. la hidro-nefrosis unilateral se ha descrito en gatos con edades comprendidas entre las 8 semanas y los 8 años, y con más frecuencia en las hembras, sin predilección racial (DiBartola y Rutgers, 1994). la hidronefrosis puede ser causada por malformaciones congénitas del tracto urinario; presencia de cálculos en vejiga, uretra o uréter(es); neoplasia; ligadura del uréter durante ovariohisterectomía; masa en región pélvica; y, raramente, fibrosis ureteral (norsworthy, 2006; ludwing, 2004). El uréter derecho no mostró ningún tipo de obstrucción física que pueda ser detectada macroscópicamente y la causa de la obstrucción no se pudo determinar. Por esta razón, se supuso una anomalía congénita o simplemente un desarrollo neuromuscular anormal, que resultó en funcionamiento anormal del esfínter (norsworthy, 2006; ludwing, 2004; y Harvey Flandes, 1994; Grauer y col., 1983). Además, en aproximadamente la mitad de los casos (Barsanti y col., 1994) se ha notificado hi- drouréter e hidronefrosis. El líquido que se presentó en el riñón hidronefrótico de la paciente tenía apariencia serosa, tal como menciona la bibliografía (DiBartola y Rutgers, 1994).
El hemograma completo mostró leucocitosis y la bioquímica sérica, valores semejantes a los de referencia, como es de esperar en los gatos que presentan hidronefrosis unilateral o uréter ectópico sin complicaciones (norsworthy, 2006; ludwing, 2004; DiBartola y Rutgers, 1994). El urianálisis suele probar suficiente capacidad de concentración de la orina (ludwing, 2004; DiBartola y Rutgers 1994), pero la densidad urinaria en este caso fue sólo 1.020. las infecciones bacterianas del tracto urinario se han descrito en el 64% de los pacien- tes con uréteres ectópicos (ludwing, 2004), tal como lo demostró el cultivo de orina de esta paciente.
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El uréter ectópico se presenta generalmente en hembras jóvenes y la mayoría de los animales tienen su diagnóstico definitivo por urografía excretora (ludwing, 2004; Barsanti y col., 1994, Biewenga y col., 1978). A pesar de la realización de este examen en el caso descrito, el uréter derecho no pudo ser visto debido a la falta de funcionalidad del riñón, el cual se redujo a un saco de fibra, según lo confirmado por la exploración del órgano fuera de la cavidad abdominal (DiBartola y Rutgers, 1994). La ectopia extramural del uréter izquierdo y la excreción normal de contraste por el riñón izquierdo se detectaron fácilmente 5 minutos después de la administración del contraste (Barsanti y col., 1994, DiBartola y Rutgers, 1994). Durante la cirugía, se observó también ectopia ureteral derecha. la ectopia bilateral ocurre en aproximadamente el 50% de los casos (Barsanti y col., 1994).
La reimplantación del uréter ectópico izquierdo se indicó para el control de la incontinencia urinaria y, además, porque los uréteres anormales presentan mayor predisposición a la infección ascendente (Rutgers y Chen, 1984; Flandes y Harvey, 1994).
Conclusión
Antiguos informes se refieren al éxito de la reimplan- tación del uréter en gatos de diferentes edades (Biewenga y col., 1978). Sin embargo, en la medicina humana, se recomienda evitar la cirugía en la vejiga urinaria de los niños menores de 1 año (Frank, 1998). Considerando lo anterior, se optó por aplazar la cirugía debido a que el crecimiento de la paciente facilitaría la técnica quirúrgica y aumentaría la probabilidad de éxito en el procedimiento. Dado que se realizó nefrectomía derecha, tanto el propietario como el veterinario consideraron esencial obrar con máxima cautela al elegir el momento correcto para el procedimiento ya que cualquier falla puede ser mortal para el animal.
Después de 2 años del diagnóstico inicial, la gata está en excelentes condiciones, pero aún presenta incontinencia urinaria leve. los resultados del hemograma completo, la bioquímica hepática y renal, los perfiles y análisis de orina y el urocultivo no mostraron cambios destacables hasta el presente. El cultivo de orina sigue siendo negativo y la terapia profiláctica con antibióticos se ha realizado con cefalexina, a mitad de la dosis terapéutica y la frecuencia habituales, es decir, 11 mg/kg 1 vez al día. los controles se realizan cada 3 meses y, en la actualidad, la cirugía de reimplantación ureteral es considerada por el dueño.
Bibliografía
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