Enfermedad poliquística renal. Una alternativa terapéutica en felinos
RESUMEN: en el presente trabajo, se expone un caso de enfermedad poliquística renal en un felino Birmano, y la opción terapéutica de esclerosar dichas formaciones quísticas con polidocanol 0,25%. Se presenta el procedimiento realizado en dicho felino y los resultados posteriores obtenidos en el mediano plazo. El polidocanol se emplea en flebología para el tratamiento esclerosante de las várices y se intentó la utilización de esta droga como esclerosante de estructuras quísticas, en este caso en el riñón de un felino.
09 de Junio de 2011: Por Angel Domingo Carranza y Martín Esteban Acacia
Introducción
La presentación de este caso clínico tiene como objetivo proponer otra alternativa terapéutica de eficacia y seguridad para casos de enfermedad poliquística renal (EPR) y quistes renales únicos en felinos mediante punción percutánea y esclerosis con polidocanol 0,25% (AET 0,25% - Craveri).
La EPR es una patología genética que se manifiesta con la formación de múltiples quistes en el parénquima renal en forma bilateral. los pacientes afectados tienen estos quistes desde el nacimiento, pero la mayor parte de las veces son tan pequeños que no se detectan. Con el paso del tiempo, estos quistes van creciendo en forma paulatina. Debido a dicho crecimiento y a la presión que estos quistes ejercen sobre las paredes del parénquima sano, éste se lesiona de manera definitiva. Poco a poco, los riñones se van llenando de quistes y se distorsiona completamente la arquitectura del órgano. En algunas circunstancias, el crecimiento de los quistes es de tal magnitud que llegan a ocupar prácticamente todo el abdomen.
La enfermedad está ligada a un gen autosómico dominante, por lo que los gatos que heredan un solo alelo afectado manifiestan la patología, y todos los animales con riñones poliquísticos son portadores del gen anormal. Por lo tanto, sólo es necesario que uno de los progenitores esté afectado para que los hijos sean herederos potenciales del gen y, en consecuencia, de la enfermedad. De una cruza entre dos gatos enfermos, un 25% de la camada no llega a nacer, un 50% nace con la enfermedad y un 25% de ellos nacen sanos.
Existen dos teorías para explicar la formación de estos quistes en el riñón. Una teoría habla sobre el origen obstructivo de la formación de los quistes. la otra teoría reconoce la hipótesis de la inversión de las bombas na+/K+ de los túbulos renales.
Esta enfermedad se encuentra muy difundida en los gatos Persas y en todos aquellos que tienen originen en esa raza o que han tenido un alto nivel de cruza con ella (Himalayos, Exóticos, etc). Dentro de la raza Persa, los menos sensibles a padecer esta enfermedad son los individuos de manto dorado y chinchilla comparados con otros mantos. la alta incidencia de EPR en los felinos Exóticos se explica debido a los cruces frecuentes con gatos Persas. Respecto a las razas asiáticas (Burmilla, Bombay y Tiffany, todos asiáticos de pelo largo), debido a su origen en los Persas de manto chinchilla, también pueden padecer esta enfermedad.
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Finalmente, los gatos Birmanos también pueden padecerla ya que se permitió durante mucho tiempo el cruce con algunos pelajes de Persas.
Según la bibliografía, en EE.UU. y Europa, cerca del 40% de los felinos resultan positivos. Con estos números queda claro que estamos hablando de una enfermedad muy difundida, y a la que los veterinarios y criadores deben estar muy atentos.
La enfermedad generalmente progresa en forma lenta y asintomática hasta que comienza el síndrome urémico que concluye en una insuficiencia renal terminal. los signos clínicos de estos pacientes son muy vagos; pueden no manifestar ninguna signología, pero de presentarla, ésta se relaciona con un efecto local de los quistes o con el efecto sobre la función renal. Por lo tanto, el paciente puede presentar deformaciones del abdomen, dolor abdominal, hematuria, hipertensión, decaimiento, náuseas, anemia, vómitos, polidipsia y poliuria. Puede haber hematuria, si los quistes se rompen, y si éstos están en contacto con la vía excretora. Generalmente, los quistes aparecen en primer lugar en la corteza del riñón, razón por lo cual no es tan frecuente que presenten hematuria. Si bien suelen ser una patología indolora, en aquellos casos en los cuales se genera un importante incremento de tamaño, puede manifestarse dolor renal.
La ecografía es el método de diagnóstico más fiel para esta enfermedad. Con el correr de los años, los equipos ecográficos ganaron una definición muy precisa, motivo por el que, hoy en día, se pueden detectar quistes milimétricos y se puedeenfermedad. El diagnóstico ecográfico dependerá de la pericia del operador y de la calidad técnica del aparato para visualizar los quistes. Según el Dr. Biller, uno de los veterinarios descubridores de esta enfermedad en felinos, la ecografía detecta en forma temprana la EPR con un 98% de eficiencia.
Otro método para diagnosticar la EPR consiste en el estudio genético del paciente mediante la utilización de técnicas de análisis de ADn. Dichas técnicas no están disponibles actualmente en la Argentina, pero se pueden enviar muestras a EE.UU. donde se puede realizar este análisis.
Descripción del caso
En septiembre de 2007 se recibe un Birmano macho de 4 años, derivado con diagnóstico de cuadro urémico. Por método ecográfico se llega al diagnóstico de EPR en su etapa terminal de falla renal. Se informa a sus dueños que se trata de una patología genética, por lo cual al poco tiempo se practica un estudio ecográfico a los dos hijos del paciente, de 2,5 años (un macho y una hembra), comprobándose la enfermedad en ambos:
• En el macho. Riñón derecho: dos quistes en médula craneal de 8 y 5,1 mm respectivamente, con buena relación corticomedular. Riñón izquierdo: quiste medular de 3 mm (fig. 1).
• En la hembra. Riñón derecho: sin observaciones. Riñón izquierdo: estructura quística cortical en polo craneal de 6 mm de diámetro. los valores de uremia son 69 mg/dl en la hembra y 72 mg/dl en el macho y los de creatinina, 1,21 mg/dl y 1,68 mg/dl, respectivamente. las densidades urinarias son > 1.050 con una proteinuria +.
Debido a que en la EPR no se puede impedir la formación de los quistes ni extirparlos, el tratamiento, según muchas de las bibliografías consultadas, es principalmente para disminuir los síntomas y mejorar la calidad de vida de los pacientes. Por lo tanto, distintos autores afirman que ante un gato con EPR asintomático y con una funcionalidad renal adecuada, no se justifica emplear todo el arsenal terapéutico para evitar el desarrollo de la enfermedad. no valdrá de nada. El tratamiento sólo está justificado cuando el proceso de insuficiencia renal se ha instaurado, a modo de paliativo.
Conociendo que el crecimiento quístico paulatino lleva a mayor daño del tejido renal, es que consideramos que la reducción de tamaño de los quistes evitaría el daño del parénquima renal sano. Por tal motivo pensamos en la utilización de tratamientos esclerosantes semejantes a los empleados en el tratamiento de las várices en seres humanos, pero también descritos en la terapéutica de patologías quísticas de diferentes órganos, como por ejemplo, en el hidrocele y el ganglión del carpo.
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Debido a la claridad de visión obtenida mediante ecografía y a la facilidad para la inmovilización y el abordaje de los riñones en los feli- nos, se optó por el drenaje percutáneo con guía ecográfica y la posterior aplicación intracavitaria de polidocanol.
Se sometió al felino macho a punción percutánea y esclerosis de dos de sus tres quistes, uno de cada riñón. la esclerosis del segundo quiste del riñón derecho no se pudo efectuar por imposibili- dad de acceso percutáneo. En ambos riñones, realizamos punción ecodirigida, drenaje y aplicación de polidocanol 0,25%, mediante aguja 40/8 (figs. 2a-b) y jeringa acoplada a llave de 3 vías, instilando igual volumen que el extraído y sin retirar la aguja de la cavidad.
Resultados
En el control ecográfico realizado a los 3 meses, se observó la fibrosis de los dos quistes tratados (figs. 3 y 4), una disminución de la relación proteína:creatinina urinaria y los valores de uremia y creatinemia sin variación.
Conclusiones
El drenaje percutáneo y la esclerosis con polidocanol 0,25% utilizando aguja 40/8 constituyen un tratamiento eficaz, simple y seguro que abre otra alternativa para los pacientes con EPR, siempre que se pretenda la desaparición o fibrosis del quiste que pueda producir alteraciones renales y la mejoría de las posibles molestias que aquel pueda ocasionar.
En medicina humana, el drenaje percutáneo y la esclerosis con sustancias esclerosantes han demostrado ser una opción de manejo efectivo en pacientes con quistes renales únicos que produzcan dolor o sintomatología clínica de insuficiencia renal.
Los efectos secundarios o complicaciones de este tratamiento pueden ser hemorragia; infección en sus diversos grados de gravedad; y pun- ción de vísceras o asas intestinales que puede precisar cirugía correctora.
El mayor desafío consiste en realizar un diagnóstico precoz de la enfermedad. Un ecografista puede detectar la presencia de pequeños quistes en gatitos de 2 meses, aunque es preferible hacerlo a las 12 semanas para mayor seguridad. En un felino de esa edad, la fiabilidad de una ecografía es de más del 90%.
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