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Utilidad diagnóstica y síndromes clínicos asociados con hormonas reproductivas en felinos

El análisis de hormonas reproductivas tiene una serie de aplicaciones clínicas en medicina felina. En este capítulo, se aborda la información reciente sobre la utilidad diagnóstica de la hormona luteinizante (lH) y la relaxina, en contexto con sus aplicaciones clínicas. Asi mismo, se revisan el uso diagnóstico de los desafíos hormonales y los hallazgos clínicos en el reconocimiento del criptorquidismo y el síndrome de ovario remanente(SoR).

15 de Junio de 2011: Por Bren da Grif fin

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El análisis de hormonas reproductivas tiene una serie de aplicaciones clínicas en medicina felina. En este capítulo, se aborda la información reciente sobre la utilidad diagnóstica de la hormona luteinizante (lH) y la relaxina, en contex to con sus aplicaciones clínicas. Asi mismo, se revisan el uso diagnóstico de los desafíos hormonales y los hallazgos clínicos en el reconocimiento del criptorquidismo y el síndrome de ovario remanente (SOR).

Discriminación entre gatos enteros y al terados sexualmente

Machos: ¿criptórquido, monórquido o castrado? Definición e importancia clínica

El criptorquidismo es un defecto congénito en el cual uno o ambos testículos no descienden al escroto en el momento oportuno. Los testículos pueden ser retenidos en cualquier punto a lo largo de su camino normal de descenso desde el abdomen, y pueden localizarse en el tejido subcutáneo de la ingle entre el anillo inguinal y el escroto, en el anillo inguinal o en el abdomen. El monorquidismo se define como el desarrollo y presencia de un solo testículo, prescindiendo del lugar, y es extremadamenteraro en gatos. Por este motivo, los gatos que presentan un solo testículo escrotal deberían considerarse criptórquidos hasta probar lo contrario.1

Los testículos retenidos no producen espermatozoides pero sí testosterona.1 El gato afectado puede o no ser fértil dependiendo de la presencia de un testículo escrotal, pero en cualquier caso es probable el desarrollo de compor tamientos dependientes de andrógenos, incluyendo la aspersión de orina. Este último proceso en general es el problema de conducta más corriente comunicado en ga tos, y es un motivo recurrente por el cual el propietario abandona a su masco ta.2,3 Aun que existen muchas causas de aspersión, el criptorquidismo debe considerarse como diagnóstico diferencial en un macho, sobre to do en un gato adolescen te o adulto joven con es ta conduc ta. (Este es el momento aguardado para que el macho comience a experimentar los efec tos conduc tuales de la testosterona.) Aunque relativamente poco común, es ta causa de aspersión se asocia con un     pronóstico excelente, por que la ex tracción del testículo retenido suele resolver el problema. Incluso con histo ria clíni ca de castración, la posibilidad de criptorquidismo no debería descartarse, porque el cirujano pudo haber extraído un solo testículo en un felino criptórquido unilateral y pasar por alto a un monórquido.

Incidencia y patogenia

La incidencia de criptorquidismo es baja. En un estudio de 1345 gatos, solamente 23 (1,7%) tuvieron criptorquidismo.4 Dos gatos (0,002%) en la misma población tuvieron monorquidismo verdadero; los cordones y vasos espermáticos se rastrearon hasta una terminación ciega, y no se encontró el testículo. Si se comparan animales mestizos y de razas puras, la prevalencia del criptorquidismo es significativamente más elevada en gatos Persas. En un estudio, el 29% (5 de 17) de los gatos Persas mostraron criptorquidismo en comparacióncon el 1,4% (18 de 1328) de otras razas.4 Similar predilección por el Persa (20%) se documentó en un estudio retrospectivo separado en 50 gatos concriptorquidismo.5

La mayoría de los casos con criptorquidismo son unilaterales (78 y 90% en dos grandes estudios retrospec tivos). 4,5 no se encontraron diferencias significativas en los lugares de retención testicular unilaterales, en comparación con la localización inguinal en ambos lados del abdomen. 4,5 Los testículos pueden estar ubicados dentro del propio anillo inguinal.5 En los casos de afección bilateral, los testículos suelen tener localización in traabdominal,4 pero se presentan testículos inguinales subcutáneos unilaterales y bilaterales.5,6

En los gatos, los testículos por lo regular están presentes en el escroto al nacimiento, y se los palpa sin dificultad para el momento de la primo consulta (por lo usual 6 a 8 sema nas de edad).7 Si bien el descenso testicular retardado o tardío puede ser relativamente común en caninos (has ta los 6 meses), este en general no es el caso en felinos. Los factores exactos que participan en la regulación del descenso testicular son desconocidos, pero la función normal del eje hipotálamo-hipófisis-gónada y la secreción testicular (hormo nas androgénicas y no androgénicas) parecen ser necesarias.1 La administración de hormonas gonadotrópicas induce descenso testicular temprano en algunas especies; sin embargo, los protocolos para la administración de GNRH (hormona liberadora de gonadotropina) o HCG (gonadotropina coriónica humana) no se evaluaron de manera científica en gatos, no se recomiendan, y no debería probarse su suministro si los anillos inguinales se encuentran cerrados.

En los perros, el criptorquidismo es una condición hereditaria. Es tono fue de mostrado en felinos; sin embargo, la predisposición en la raza Persa sugiere que puede ser hereditario. Mientras que el desarrollo de tumores de células de Sertoli es relativamente común en perros con testículos retenidos, y hay un mayor riesgo de torsión del cordón espermático, estos problemas son muy raros en el gato y no representan una preocupación significativa.1

Anamnesis y signos clínicos

Los gatos con criptorquidismo bilateral, y aquellos unilaterales (en los cuales se ha practicado la extracción del testículo escrotal), pueden considerarse castrados erróneamente, debido a la ausencia de gónadas escrotales. El animal puede llegar a la consulta por compor tamientos sexuales, como aspersión, riñas y monta, o existencia de un fuerte olor urinario.4 Se debe averiguar con cuidado sobre la administración de hormonas exógenas, incluyendo esteroides anabolicos, que podrían ser metabolizados en progesterona y testosterona, causando conductas masculinas.8

Diagnóstico

La demostración de espinas peneanas y/o aumento de la concentración sérica de testosterona luego de la administración de HCG o GNRH, pueden aprovecharse para el diagnóstico de retención testicular en gatos.9

Evaluación clínica

Examen físico. Se debe realizar el examen físico completo, incluyendo la inspección minuciosa del pene y la palpación del área inguinal. Las espinas del pene son indicadores externos confiables de la presencia de testosterona en machos felinos, y se presentan en gatos con criptorquidismo unilateral o bilateral. Las espinas comienzan a aparecer en gatitos desde las 12 semanas de vida y son evidentes hacia los 6 meses de edad.10 Estas formaciones desaparecen dentro de las 6 semanas luego de la castración, y la superficie mucosa del pene se vuelve plana y lisa. La presencia de espinas peneanas se puede considerar diagnóstica de una testosteronemia elevada, que se debe a la presencia de un testículo en el 99% de los casos5,9,11 (fig. 1); una rara posibilidad a considerar sería un tumor adreno cortical secretor de testosterona.

Cuando se compara con testículos escrotales, los retenidos en general son más pequeños a simple vista12 (fig. 2). Los testículos ubicados en la región inguinal con frecuencia no se detectan con facilidad, y pueden esquivar la palpación debido al gran cojinete de grasa inguinal presente en muchos gatos.5 Por otra parte, depósitos grasos irregulares pueden confundirse con un testículo retenido.4

Sumado al desarrollo de las espinas peneanas, otros cambios físicos de pendientes de los andrógenos ocurren a medida que el gato alcanza la pubertad. Éstos incluyen las características sexuales secundarias, como la formación de papadas, ensanchamiento del cuello y engrosamiento cutáneo (fig. 3). Aunque la mayoría de los machos no desarrollan papadas distintivas antes de los 2 años de vida, su tegumento puede parecer “más robusto” (subjetivamente) o de punción más difícil con una aguja hipodérmica.

 

En los gatitos, el pliegue balano prepucial conecta el pene al prepucio, impidiendo su extrusión completa. La disolución de este pliegue es un fenómeno de pendiente de los andrógenos, que ocurre con la madurez del animal.11 Los machos son castrados como rutina antes de la puber tad (la cual suele ocurrir en tre los 8 y 13 me ses de edad), impidiéndose el desarrollo de comportamientos masculinos indeseables. En muchos machos castrados antes de la pubertad, el pliegue balano prepucial se mantiene intacto y no es factible la extrusión peneana completa.13 La presencia de este pliegue intacto sugiere que el gato fue sometido a la gonadectomía (fig. 4).

La falla del pliegue balano prepucial para regresar luego de la castración, no se considera de importancia clínica, aunque la exteriorización del pene puede ser más dificultosa en caso de necesitarse la colocación de una sonda uretral. Numerosos estudios han evaluado el estado de salud, función y tamaño uretrales en gatos castrados.13-18 Ni los diámetros uretrales ni la función uretral dinámica, según lo determinado por uretrogramas retrógrados de contraste y perfiles de presión, difieren en forma significativa entre gatos castrados y enteros, sin importar la edad en que se realizó la intervención quirúrgica.13-16 Asi mismo, la incidencia de obstrucción uretral y enfermedad urinaria inferior no es influida por la edad de castración.17,18

Imagenología

Los testículos retenidos pueden visualizarse con ultra sonografía del abdomen y el área inguinal, pero esta técnica no suele ser necesaria para el diagnóstico. La radiología simple carece de valor, debido al tamaño reducido y la radiodensidad indiferenciable de los testículos.

Evaluación hormonal

Es el método de diagnóstico más definitivo para diferenciar entre animales castrados y aquellos con criptorquidismo bilateral, aunque puede no ser necesaria. Si la anamnesis sugiere secreción de testosterona y están presentes las espinas peneanas, la medición de la concentración sérica de testosterona no agregará información adicional. Una muestra basalais la da con niveles de testosterona detectables implica la existencia de una fuente hormonal. Sin embargo, los ga tos enteros secretan testosterona en forma pulsátil episódica durante el día, y la concentración sérica basal varía desde indetectable hasta más de 80 nmol/l.11 En consecuencia, una muestra basalais la da con concentración sérica de testosterona indetectable, no descarta la existencia de un testículo. Si la muestra basal carece de testosterona mensurable, se debe realizar una prueba de estimulación hormonal. La estimulación de la máxima secreción de testosterona se puede lograr en gatos mediante la administración de HCG o GNRH. La muestra sérica basal debería recolec tarse antes de la inyección de 100 UI de HCG, IM, o 50 μg de GNRH, SC. Se deben obtener muestras adicionales a las 4 horas o 60 minutos posinyección, respectivamente. Un incremento de 2 a 4 veces de la concentración sérica de testosterona es indicativo de la presencia de un testículo.1,9,11

Tratamiento y pronóstico

Los gatos afectados deben ser castrados. Si con la palpación se sospecha la ubicación inguinal de los testículos, la incisión por línea media o para mediana, seguida por la disección profunda del cojinete graso inguinal, permite visualizar el área subcutánea que se extiende al anillo inguinal externo. Una vez expuesto el testículo, el cordón espermático puede ser ligado y transectado, posibilitando la remoción. La mayoría de los testículos intraabdominales se localizan adyacentes a la vejiga urinaria; por lo tanto, se recomienda una incisión por línea media ventral caudal. Si el testículo no se identifica con facilidad, la incisión puede extenderse hacia craneal, lo necesario para localizar los conductos deferentes donde se cruzan con los uréteres. Entonces el conducto deferente puede seguirse hasta y desde su correspondiente anillo inguinal interno, para localizar el testículo ipsi lateral.4 No se recomienda el uso de un gancho de castración para recuperar un testículo abdominal, debido al riesgo de lesionar o causar avulsión ureteral.4,5 Si el testículo no está dentro del abdomen, o no se lo palpa con facilidad en la región inguinal, la tracción delicada de la porción abdominal del cordón espermático puede ayudar a localizarlo, pudiendo evitarse la disección innecesaria de la grasa inguinal.5 La remisión del testículo para histopatología se recomienda para confirmar su identidad, en particular si la atrofia es considerable. El pronóstico para la remoción y recuperación es excelente. Con frecuencia, las características masculinas regresan a las pocas semanas de extraer el testículo.

Hembras: ¿enteras o castradas?

Importancia clínica

La identificación precisa de las gatas castradas representa un antiguo y a veces frustrante dilema clínico. Con frecuencia, el veterinario es consultado (en clínica o refugios de animales) para determinar el estado reproductivo de felinos con historias clínicas desconocidas. Diversos métodos se han empleado para identificar animales esterilizados con cirugía, incluyendo la aplicación de tatuajes especiales, pasta en la incisión para “marcar” la cicatriz, recorte auricular (remoción de la punta de la oreja; fig. 5), e implantación de microchips. lamentablemente, ninguno de estos métodos se ha popularizado en su empleo. Por otra par te, la evidencia de incisión abdominal de una ovario histerec tomía previa puede estar ausente, de manera particular si el procedimiento quirúrgico se realizó a edad muy temprana o si se utilizó acceso por el flanco. En muchas oportunidades, las gatas son so metidas a anestesia y cirugía innecesarias, sólo para descubrir que ya se ha realizado la ovariohisterectomía. Esto se traduce en un trauma innecesario para el animal, costo para los propietarios y frustración para el profesional.

Evaluación clínica

Se debe realizar un examen físico completo, considerando la condición corporal global. Después de la gonadectomía, la tasa metabólica disminuye en forma significativa, habiendo cierta tendencia a la obesidad.19,20 Si la gata es obesa, se justifica la sospecha clínica de una castración previa (fig. 6).

Si la paciente es cooperativa, el abdomen ventral se rasura desde el ombligo hasta el pubis, y la piel de la línea media se debe inspeccionar con cuidado por la presencia de una cicatriz. En nuestra experiencia, la palpación sola no es un indicador confiable de la presencia de una cicatriz operatoria. Algunas gatas enteras tienen una línea alba prominente que puede confundirse con una cicatriz. Las gatas castradas con frecuencia tienen cicatrices que no se palpan con facilidad, aunque todavía pueden visualizarse luego de rasurar el pelo superpues to. El área inguinal también es un lugar habitual de tatuajes, que se identifican con me nos inconvenientes luego de la tricotomía.

Las glándulas mamarias también deben inspeccionarse con minuciosidad. Las gatas castradas suelen tener atrofia mamaria y pezones de tamaño pequeño, en comparación con las glándulas bien desarrolladas y los pezones prominentes de las gatas enteras (fig. 7). Los pabellones auriculares son explorados por la presencia de tatuajes o recortes, y la paciente debería examinarse por la existencia de un micro chip. Si es te último es tá presente, se lo puede aprovechar para rastrear al propietario y obtener la identificación y el historial médico.

Los propietarios deben interrogarse con cuidado en referencia a los signos del comportamiento estral. La mayor parte de las gatas experimentan anestros invernales;21 por lo tanto, la época del año debería considerarse en la valoración de los signos estrales. Los propietarios pueden confundir las conductas cariñosas o mimosas, como frotar las mejillas o la ondulación del rabo, con signos estrales. La lordosis y el pisoteo por lo usual son inducidos en gatas estrales tocando su lomo o dorsal de la grupa. Esto puede realizarse durante el curso del examen para ayudar a verificar si hay comportamiento estral. Cuando su presencia resulta cuestionable, puede realizarse la citología vaginal para confirmar el estro, si es necesario.

Si el estado reproductivo no logra ser revelado sobre la base del examen físico, se recomienda la evaluación hormonal antes de considerar la laparotomía exploratoria. Como alternativa, los propietarios pueden optar por aguardar y ver si aparece el comportamiento estral. Teniendo en cuenta las tasas reproduc tivas prolíficas felinas, la alta incidencia de camadas no deseadas y la tremenda cantidad de gatos abandonados,22 la última modalidad mencionada no es recomendable. Siempre que sea factible, se debe realizar la determinación definitiva del estado reproductivo.

Evaluación hormonal

Los análisis para medirla con centración sérica de lH se pueden emplear para discriminar entre animales castrados y enteros.23 En las gatas enteras, la secuencia normal de eventos endocrinológicos es tal que las concentraciones se mantienen en valores basales bajos, excepto por períodos breves cuando la ovulación es inducida en gatas estrales y la GNRH estimula la liberación de lH. Luego de esta espiga repentina, la lH regresa a las concentraciones basales en menos de 24 horas.24 El control de retroalimentación negativa sobre la lH proviene de la secreción del estradiolovárico y mantiene la lH en concentraciones basales. Cuando la gata es castrada, se pierde esta retroalimentación negativa, y las concentraciones de lH se mantienen elevadas por un lapso indefinido.

Un estudio reciente evaluó la capacidad de un análisis comercial para lH canina (ICG Status-lHTM canine ovulation timing test, Synbiotics Corp., San Diego, CA, fig. 8) para distinguir entre gatas castradas y enteras. Es te último es un análisis inmuno cromogénico semi cuantitativo que emplea anticuerpos para la lH conjugados con oro. Con el resultado positivo se desarrolla una línea visual, la cual indica que el nivel de lH en la muestra es mayor que 1 ng/ml. El kit se fabrica para empleo en caninos y es de utilidad para distinguir entre perras castradas y enteras.23

En un estudio en 50 felinos (24 con ovario histerectomía y 26 enteras), todas las gatas castradas fueron positivas y 24 de las 26 enteras resultaron negativas para la lH.25 Sobre la base de estos resultados, la sensibilidad del ICG Status-lH Assay (probabilidad de un resultado positivo en una gata castrada) resultó ser del 100%. La especificidad de la prueba (probabilidad de un resultado negativo en una gata entera) fue del 92%. Las muestras de más de 150 gatas adicionales se recolec taron en todas las estaciones del año, rindiendo resul tados similares.26 Dicho de otra manera, todas las gatas castradas resultaron positivas, pero si el análisis es negativo, todavía existe un 8% de probabilidad de que el animal haya sido sometido a ovario histerectomía. Por ello, el ICG Status lH Assay parece ser un medio confiable y no invasivo para de terminar si una gata requiere castración. Los resultados siempre deben interpretarse en relación con los hallazgosfísicos, y la repetición del análisis puede ser de beneficio en los casos con sospecha de respuestas positivas falsas.

Síndrome de ovario remanente (SOR)

Definición y patogenia

El SOR se define como la presencia de tejido ovárico funcional acompañada por signos estrales en una gata luego de la ovariohisterectomía de rutina.27-30 El tejido ovárico remanente puede ser funcional en el período poso peratorio inmediato, o se puede continuar desarrollando y volverse funcional con las semanas a años. En cualquiera de los dos casos, hay producción de estradiol y la gata puede exhibir comportamiento estral. Aunque la producción extraovárica de estradiol no se informó en felinos, la secreción de estrógenos por las glándulas adrenales se documentó como causal de signos estrales en algunas especies.27,28 Algunos autores sugirieron que la secreción de estrógeno en el SOR felino puede no ser el resultado de los remanentes ováricos en todos los casos, y que podría derivar de la producción adrenocortical.7,31

Por cierto, la presencia de tejido ovárico como causa de hiperestrogenemia es mucho más común que la producción adrenal; sin embargo, no siempre es el resultado de “errores quirúrgicos”.32,33 la presencia del SOR puede asociarse con una falla en la remoción de todo el ovario normal en la ovariohisterectomía (OHE); con la presencia de un “ovario accesorio” no detectado en el omento de la OHE; o con tejido ovárico que se revasculariza luego de caer inadvertidamente dentro del abdomen después de la extracción.30 La falla para remover el tejido ovárico por completo durante la castración se atribuye a una técnica quirúrgica inadecuada, incluyendo mala colocación de clampo falta de visualización adecuada.27,28 En un estudio retrospectivo en 29 gatas con SOR, sólo 9 (31%) habían sido castradas por veterinarios graduados recientemente (graduados con menos de 5 años).29 Esto implica que la experiencia del cirujano no influye sobre la prevalencia de la SOR, pudiendo sugerir que la existencia de tejido extraovárico no es tan inusual. En efecto, la presencia de tejido ovárico anómalo (un “ovario accesorio” en el ligamento propio) fue reportada en gatas.29 La existencia de un “ovario accesorio” puede ser el resultado de la separación parcial o completa de una porción de ovario normal durante el desarrollo.34 La extracción de los ovarios normales durante la OHE de rutina, puede fomentar el desarrollo del ovario accesorio previamente atrofiado, para conducir al surgimiento del SOR. Por cierto, la hipertrofia del tejido ovárico remanente se ha demostrado luego de la ovariectomía unilateral o parcial en gatas.34

Dos estudios aportaron firmes evidencias para la teoría de que algunos casos de SOR son el resultado de tejido ovárico caído dentro de la cavidad abdominal inadvertidamente durante la castración, con la posterior revascularización del tejido cuando éste se adhiere al momento o a otra estructura peritoneal. En un estudio, las cortezas de ovarios es cindidos de 4 gatas se implantaron dentro del peritoneo de la pared abdominal.35 Dos gatas exhibieron comportamiento estral posoperatorio, y el tejido ovárico activo se encontró en las 4 hembras mediante la parotomía 12 semanas más tarde. Un estudio reciente evaluó si el tejido ovárico felino autólogo libre puede o no ser viable y activo en la cavidad abdominal luego de la OHE.36 En este trabajo, 9 gatas fueron castradas, pero antes de la síntesis abdominal una gran parte de un ovario fue suturada sin ajustar al mesenterio, empleando material no absorbible. Después de 6 meses, los remanentes se recuperaron y remitieron a histopatología. Un remanente estaba libre en el omen to y se lo consideró noviable según la histopatología. Sin embargo, 8 de los 9 remanentes se encontraban bastante adheridos al omento, a la pared abdominal lateral, o a ambos. En tales casos, el tejido ovárico era viable, ilustrando que la implantación no es requerida para la supervivencia del remanente ovárico, y que el omento ofrece un medio adecuado para que el tejido ovárico sea revascularizado y se vuelva activo.

Aunque es posible la reimplantación, los estudios retrospectivos del SOR felino no sustentan que este fenómeno sea frecuente, porque los remanentes ováricos casi siempre se recuperan en el sitio del pedículo derecho o izquierdo, o en ambos. En un estudio de 29 casos de SOR, sólo un remanente se asoció con un lugar extrapedicular, mientras que 14 gatas tuvieron tejido ovárico en los pedículos derecho e izquierdo, 5 en el izquierdo, 5 en el derecho, y 4 sin residencia documentada.29 En un informe acerca de 10 gatas con SOR, todos los remanentes fueron pediculares, con 9 sobre el lado derecho.37 En una serie de 11 casos, los remanentes estaban localizados en el pedículo en todas las gatas, en su mayoría del lado derecho y en algunas bilateralmente.27 El lado derecho puede ser un sitio más común de remanente ovárico si el error quirúrgico es la causa, porque el ovario derecho está más en craneal y potencialmente es más difícil exteriorizar lo y/o visualizarlo durante la cirugía.

Anamnesis y signos clínicos

El SOR suele presentarse en gatas sanas luego de la ovario histerectomía, en general no se asocia con patología ovárica o uterina, y es más frecuente en felinos que en caninos.27,29 Los signos clínicos son las manifestaciones del comportamiento estral. Los propietarios pueden apreciar vocalización, fricciones y conducta “amistosa”, que progresa a las rodadas. Muchas gatas se estiran y retuercen en decúbito lateral, abriendo y cerrando sus garras. Asi mismo, estos animales se agazapan y asumen una postura de lordosis frecuente, mientras pisotean en el lugar con los miembros posteriores y desvían el rabo hacia lateral (fig. 9). Tocando el lomo o dorsal de la grupa durante el estro puede inducirse esta postura.

Bajo la influencia estrogénica, la vulva se vuelve algo edematosa e hiperémica, pero se mantiene pequeña y bien cubierta con el pelaje, lo cual demanda una inspección cercana para identificar los cambios. La secreción vulvar es escasa y rara vez observada, debido a los hábitos fastidiosos de acicalamiento.21 Las gatas con SOR atraen machos y se puede producir la copulación, pero el apareamiento puede no ser fértil. Se debe averiguar si hubo administración de hormonas exógenas (como dietiles tilbestrol), que pudieran dar cuenta de los signos estrales.

El comienzo de los signos puede ocurrir en cualquier momento, desde algunos días hasta muchos años luego de la OHE.27,29 Pueden presentarse intervalos interestrales normales de 1 a 3 semanas, o pueden transcurrir varios meses entre períodos de comportamiento estral. La edad de castración no parece ser un factor en el desarrollo del SOR, y no se informaron predisposiciones raciales.29 Aunque raros, los signos conductuales de seudo preñez también pueden notarse en gatas con SOR luego de la ovulación, la cual puede ser inducida por estimulación copulatoria o no copulatoria.30

Diagnóstico

Los diagnósticos diferenciales comprenden otras causas de signos clínicos simuladores del estro: vaginitis, neoplasia vaginal, enfermedad urinaria inferior o ingesta de hierba gatera. El diagnóstico del SOR felino se basa en la combinación de signos clínicos, antecedentes, citología vaginal, información hormonal y la parotomía exploratoria.

Cuando la anamnesis y los signos clínicos son compatibles con SOR, la citología vaginal se indica en presencia de comportamiento estral.27,28,30 En general, el uso de la colpocitología como bioanálisis del estrógeno felino es más preciso que una muestra de suero aislada. Los cambios colpocito lógicos en las gatas estrales tienden a ser más sutiles, en comparación con los caninos, pero suelen incluir un aumento de las células epiteliales vaginales cornificadas y la eliminación del moco de fondo normal (fig. 10). Sin embargo, como el comportamiento estral con frecuencia persiste luego del estro hormonal, es posible pasar por alto estos cambios citológicos.21 De igual manera, la concentración sérica de estradiol sola puede o no ser indicativa de la actividad folicular. Durante el estro felino, las concentraciones de estradiol se incrementan enforma marcada desde las basales hasta más de 20 pg/ml, antes de retornar con rapidez a los niveles basales en apenas 48 horas.21 Aunque una muestra sanguínea aislada con alta concentración de estradiol proporciona el diagnóstico del SOR, la elevación puede no ser detectada cuando se analizan sueros aislados.

El desafío o respuesta a hormonas también puede emplearse para confirmar la presencia de tejido ovárico.28,30,37 La administración de gonadotropina (hCG 250 UI, IM) simula la onda de lH, haciendo que los folículos ováricos ovulen, tengan luteinización y secreten progesterona. En un estudio en 10 gatas con SOR, este método indujo satisfactoriamente la ovulación, colaborando con el diagnóstico en todos los casos.37 Un protocolo alternativo es la administración de GNRH (25 μg, IM), que estimula la liberación de lH endógena.28,30 Con cualquiera de los protocolos para inducir la ovulación, la hormona debe administrarse durante el comportamiento estral, y la concentración sérica de progesterona debería medirse 1 a 3 semanas después. Los niveles de progesterona serán mayores que 2 ng/ml en ese momento, si hubo inducción de la ovulación.21

La ultrasonografía no ha demostrado ser de utilidad en el diagnóstico del SOR. Es difícil incluso para el ecografista más experimentado identificar estructuras ováricas en animales enteros, y como los remanentes por lo usual son diminutos, la técnica resulta ineficiente. La opción diagnóstica final es la laparotomía exploratoria, y en casi todos los casos (si no en todos) también resultará terapéutica.27,28,30 Un supuesto lógico es que el análisis comercial para lH puede tener utilidad en el diagnóstico del SOR, aunque hasta el momento no fue comunicado tal uso. Como en el caso de la gata entera, la lH debería ser indetectable en el SOR. Para mayor información sobre la utilización de este estudio, véase la sección previa de este artículo.

Tratamiento y pronóstico

La extracción quirúrgica de los remanentes es el tratamiento de elección (fig. 11). La realización de la cirugía durante el comportamiento estral puede ser de provecho, porque la presencia de estructuras foliculares y el aumento de la vascularidad pueden facilitar la localización del remanente. De igual manera, la cirugía puede realizarse luego de la inducción médica de la ovulación, debido a que el desarrollo de los cuerpos lúteos puede mejorar la visualización del remanente. La laparotomía exploratoria se indica a las 2-4 semanas posinducción ovulatoria, según lo demostrado por la presencia de una concentración sérica de progesterona mayor que 2 ng/ml.27,30

Cada lado del abdomen debe explorarse en su totalidad, comenzando en la región de los pedículos ováricos e incluyendo los polos caudales de los riñones. El tejido ovárico residual se localiza con mayor frecuencia en la región pedicular, y por lo regular es bilateral. Los ovarios y otros tejidos sospechosos deben extirparse con cuidado y remitirse para el examen histopatológico. Si el tejido ovárico no puede ser identificado en la cirugía, se recomienda la escisión quirúrgica del tejido de granulación en cada pedículo ovárico.28 La histopatología del remanente y la desaparición de los signos en el período posoperatorio confirman el diagnóstico. Si la cirugía no resuelve los signos, se indica la derivación a un cirujano especializado. Muchas gatas son tratadas con éxito mediante cirugía luego de haber experimentado una laparotomía exploratoria negativa previa.27,28 El pronóstico a largo plazo para esta condición por lo regular es excelente.

El tratamiento médico para el SOR en general no se recomienda. Los progestágenos, como el acetato de megestrol (ovaban, Schering-Plough, Union, nj), se emplea ron para la supresión estral en gatas, pero pueden inducir diabetes mellitus, hipertrofia /neoplasia mamaria, e insuficiencia adrenocortical.21 Una sugerencia es que la administración de prednisolona (2,2 mg/kg, oral, cada 24 horas duran te 5 días, luego se reduce a la mitad cada 5 días) produce la suspensión permanente de los signos estrales en 3 a 5 días, presumiblemente por supresión del eje adrenal;7,31 si la laparotomía exploratoria es negativa o si el propietario rechaza la cirugía, esta opción medicamentosa es viable. Sin embargo, el propietario debe saber que las manifestaciones pueden recurrir.

Hemos tratado una gata de esta manera.38 En este caso, el animal experimentó comportamiento estral cíclico regular, con la cornificación epitelial vaginal concurrente, durante aproximadamente 2-3 meses antes con prednisona oral. Los signos desaparecieron a los días del tratamiento, recurrieron varias semanas más tarde luego de una mudanza estresante con el propietario y fueron anulados de nuevo con un curso de 3 semanas de prednisona oral. La gata se mantuvo clínicamente normal sin signos estrales durante casi 4 años (al momento de preparar este artículo). Algunos propietarios pueden rechazar la cirugía. La prednisona /prednisolona puede probarse en tales circunstancias. Si no logra suspender el estro, el propietario puede optar por vivir con el comportamiento estral periódico en su mascota. Estas gatas pueden experimentar mayor riesgo de carcinoma mamario y piómetra del muñón. En el futuro, diversos contraceptivos médicos seguros podrán estar disponibles y servir como alternativas de la intervención quirúrgica para el manejo del SOR.

Diagnóstico de gestaciónfelina

Generalidades e importancia clínica

Las gatas son poliestrales estacionales. En el hemisferio norte, la estación comienza típicamente en enero o febrero (después del solsticio invernal, cuando los días se prolongan) y dura hasta el otoño. En promedio, las gatas exhiben comportamiento estral cada 2 semanas desde febrero hasta octubre. Las gatas libres o sin control exhiben una incibimodal de gestación: la mayoría de los gatitos nacen a mediados de primavera y fines del verano. En las gatas, el período de gestación es de 65 a 67 días en promedio (62 a 71 días); la duración es variable, debido al período relativamente extenso de receptividad sexual y la incertidumbre sobre el momento de la ovulación y concepción. El período gestacional se puede dividir en tres tercios, cada uno de aproximadamente 3 semanas.21

El diagnóstico de gestación es un procedimiento clínico de utilidad. Los criadores con frecuencia consultan por el diagnóstico de gestación de sus gatas, en particular aquellas con historia clínica de infertilidad. Asi mismo, las gatas con historial desconocido a menudo llegan a consulta para determinar su estado reproductivo, incluyendo la diferenciación entre castradas y enteras (véase sección anterior), y si hay gestación. Dependiendo del momento del año, la gestación puede ser común en gatas enteras vagabundas. Los propietarios deben ser informados sobre el estado del animal y asesorados sobre la atención adecuada, incluyendo los riesgos vinculados con la administración de vacunas vivas modificadas durante la preñez, y la realización de la OHE para evitar la reproducción. El diagnóstico de preñez también puede requerirse en el contexto de la investigación biomédica, en particular el mantenimiento de animales con enfermedades hereditarias o cuando se realizan estudios contraceptivos.

Evaluación clínica

Los cambios físicos y de comportamiento pueden facilitar el diagnóstico de gestación, pero suelen mantenerse sutiles durante los primeros dos tercios. Muchas gatas se vuelven más dóciles durante este período y los pezones, más rosados y erectos (con frecuencia citados como pezones “picados”). En el último tercio son evidentes los cambios con ductuales y físicos, incluyendo distensión abdominal, agrandamiento mamario, excesivo acicalamiento de las áreas mamarias y perineales, y comportamiento de nidificación21 (fig. 12).

El diagnóstico de gestación en las gatas se puede hacer por palpación abdominal de las vesículas fetales, radiología o ultrasonografía abdominal, o por medición de la concentración plasmática de relaxina. La palpación del útero gestante por vía abdominal es posible desde los 14-17 días de preñez, en cuyo momento se pueden evidenciar dilataciones esféricas pequeñas (aproximadamente 1 cm de diámetro). Hacia los días 21-25, las vesículas son prominentes, por lo regular miden menos de 2 cm de diámetro, y son de palpación más sencilla en tal momento. Sin embargo, puesto que la dilatación segmentaria del útero también puede presentarse con la piómetra, esteno siempre es un hallazgo específico (fig. 13). Después de los 30-35 días, las dilataciones fetales segmentarias (mínimo 3 cm), se vuelven más oblongas y con tendencia a confluir, lo cual dificulta la palpación. El útero agrandado lleno de líquido pue de confundirse con las asas intestinales. Luego del día 45, las cabezas y cuerpos fetales muchas veces son diferenciados, y el movimiento fetal suele ser evidente. Con experiencia, la palpación es un método confiable para la detección de la gestación.21,39

Los métodos imagenológicos utilizados para el diagnóstico de la gestación incluyen radiografías y ecografías. La calcificación de los esqueletos fetales puede presentarse desde el día 38, pero no es un hallazgo confiable hasta el día 43; por lo tanto, para asegurar un estudio diagnóstico, las radiografías deberían solicitarse luego del día 43. La histeromegalia puede notarse antes de esta fecha, pero no puede ser diferenciada de la piómetra u otras afecciones inflamatorias del útero. La radiología abdominal tiene mayor utilidad para evaluar el tamaño de la cama da preparto; sin embargo, debido al potencial daño por la exposición radiactiva de los fetos en desarrollo, en general no se recomienda estametodología.21,39,40 la ultrasonografía es un método rápido, seguro y confiable para el diagnóstico de la gestación en gatas.21,39,40

Aunque no siempre confiable para determinar el tamaño de la camada, la ecografía tiene la ventaja de valorar la viabilidad fetal y ser capaz de diferenciar condiciones inflamatorias de la gestación. La exposición fetal al ultrasonido se considera mucho más segura que la radiográfica. La evidencia sonográfica de gestación puede presentarse desde los 11-16 días, cuando las vesículas embrionarias aparecen como estructuras anecoicas esféricas con un diámetro de 2 mm. los latidos cardíacos fetales se detectan hacia el día 25. La frecuencia cardíaca fetal felina normal promedia los 228 ± 35 latidos /minuto.39 En las gatas dóciles, la ecografía es una herramienta de utilidad para el diagnóstico y la evaluación de la gestación.

  

Evaluación hormonal

La relaxina es la única hormona específica para la gestación reconocida en la actualidad en felinos.41 Es un péptido hormonal elaborado por la unidad fetopla centaria. Su concentración plasmática aumenta a los 20-30 días luego del apareamien to, y se mantiene elevada durante toda la gestación y los primeros días luego del parto (fig. 14). Los efectos luteotróficos de la relaxina ayudan a mantener la gestación, y producen relajación o ablandamiento de los tejidos conectivos de la pelvis. Aunque la concentración sérica de progesterona se encuentra elevada durante la gestación no tiene utilidad diagnóstica, porque no difiere en forma significativa entre gatas gestantes y seudogestantes. La fase luteal dominada por la progesterona sigue a la ovulación, prescindiendo del estado gestacional.21

La medición de la concentración plasmática de relaxina (Witness Relaxin, Synbiotics Corp., San Diego, CA) es un método confiable para detectar la preñez felina, durante y después del segundo tercio (fig. 15). En un estudio, todas las gatas gestantes testeadas resultaron positivas para la relaxina (sensibilidad del 100%), comenzando cerca del día 25;42 sin embargo, 2 de 23 gatas de control no preñadas también resultaron positivas para la relaxina (especificidad del 91%). Dos resultados positivos falsos se obtuvieron en gatas con quistes ováricos grandes (> 2 cm), sugiriendo la posible producción de relaxina ovárica o luteal en estos animales. Necesitándose sólo 2 gotas de plasma, este análisis representa un método de diagnóstico de gestación no invasivo, rápido y económico. Pue de ser de beneficio particular en gatas que se estresan fácilmente con la sujeción prolongada, requerida para la ultrasonografía.

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