SVV  - Volumen 7 - Nº 4                          

Manejo del Paciente Hemorragico
Couto, Guillermo *


    El sistema hemostático se encarga de mantener la fluidez de la sangre y evitar que la misma
escape desde los vasos sanguíneos. Considerando los mecanismos operativos (procoagulantes
y anticoagulantes), es llamativo que la prevalencia de disturbios hemostáticos de importancia
clínica sea relativamente reducida. En general, se considera que la superficie endotelial
vascular intacta posee propiedades anticoagulantes y el sistema hemostático propiedades
procoagulantes. Asimismo, también existen numerosos anticoagulantes circulantes. Los
componentes tradicionales del sistema hemostático son cuatro: hemostasia primaria
(interacción entre plaquetas y paredes vasculares), hemostasia secundaria (formación de la
fibrina mediante la activación de la cascada de la coagulación), fibrinólisis (lisis de un coágulo
o trombo mediante la activación del plasminógeno en plasmina) y anticoagulantes naturales
(opositores a los efectos de la cascada de la coagulación).

    Hemostasia primaria. La lesión de la superficie endotelial se asocia con la adherencia plaquetaria.
Uno de los muchos mediadores de la adhesión plaquetaria al colágeno subendotelial es el factor de
von Willebrand (FvW). Esta proteína, multimérica, adhesiva y grande, circula en la sangre portando
al factor VIII y se fija a los receptores subendoteliales y glucoproteicos de la superficie plaquetaria
iniciando la adhesión. Así, las plaquetas se adhieren al tejido subyacente y experimentan la
agregación, formando el tapón hemostático primario temporal (duración de segundos a minutos).
Las plaquetas también poseen una gran cantidad de factores procoagulantes y coagulantes, y crean
un ambiente óptimo para activar la cascada de la coagulación (sistema hemostático secundario).

    Hemostasia secundaria. Esta es la tradicional cascada de la coagulación conformada por las rutas
intrínseca, extrínseca y común (fig. 1). En la actualidad, se considera que la ruta de generación de
la fibrina es una en común, porque las tres vías tradicionales tienen interrelaciones estrechas. Los
factores coagulantes se designan con números romanos y el agregado de una "a" indica la activación
del factor. Al mismo tiempo que se activa el sistema hemostático primario, se inicia la formación de
la fibrina en el medio ambiente del tapón plaquetario. La mayoría de los factores coagulantes, con la
excepción del factor VIII y FvW, son elaborados en los hepatocitos. Los factores II, VII, IX y X son
dependientes de la vitamina K. La superficie vascular irregular es el estímulo necesario para activar
al factor XII, que inicia la ruta intrínseca. En la ruta extrínseca, un factor tisular (una glucoproteína
de transmembrana presente en la mayoría de las membranas de células no endoteliales) forma
complejos con el factor VII, activando los factores IX y X. Una vez que se activa el factor X, se
inicia la ruta común y se genera la fibrina insoluble. Este sistema produce un tapón hemostático
secundario (minutos a horas), que finalmente es modelado para permitir el flujo normal de la sangre
y la reendotelialización del vaso lesionado.

    Fibrinólisis. Además de lisar a la fibrina y el fibrinógeno, la plasmina (proteína activa primaria
de la fibrinólisis) biodegrada a los factores V, VIII, IX y XI así como también a otras proteínas
plasmáticas (insulina, ACTH y GH). En los perros y gatos normales no hay plasmina circulante. El
sistema fibrinolítico es prohemorrágico y la hiperfibrinólisis redunda en sangrado espontáneo. El
plasminógeno (proenzima) es activado en plasmina por el factor XIIa o una serie de activadores
tisulares mal definidos. Varios activadores (estreptocinasa, urocinasa y activador del
plasminógeno tisular) son de empleo terapéutico en pacientes con fenómenos tromboembólicos.
El sistema fibrinolítico también tiene sus mecanismos inhibidores de efecto neto procoagulante,
incluyendo la
a
2-antiplasmina, a2-macroglobulina e inhibidores del activador del plasminógeno
tisular 1 y 2. Con la biodegradación de la fibrina y el fibrinógeno se originan los productos de la
degradación de la fibrina (PDF), que son detectables en el plasma. Los PDF ejercen un marcado
efecto inhibidor sobre la función plaquetaria, contribuyendo a las petequias y equimosis en los
pacientes con coagulación intravascular diseminada (CID).

    Anticoagulantes naturales. Para mantener el delicado equilibrio entre coagulación y sangrado,
el sistema hemostático cuenta con varios mecanismos inhibidores. Sumado al sistema fibrinolítico,
los anticoagulantes fisiológicos más importantes son la antitrombina III (AT III), cofactor de la
heparina y las proteínas C y S, dependientes de la vitamina K, que inhiben primariamente a los
factores V y VIII.

RECONOCIMIENTO DEL PROBLEMA    

    El propietario suele presentar a su perro por un sangrado espontáneo. La tendencia hemorragípara
también se puede descubrir al practicar ciertos procedimientos (venipuntura, cateterización o
cirugía). En los gatos, los disturbios hemostáticos no suelen motivar sangrados espontáneos sino que
la hemorragia se vuelve copiosa durante o muy poco después de la cirugía. En este punto, la anamnesis
y el examen físico son aspectos fundamentales.

    Anormalidades hemostáticas primarias. A diario mueren varios millones de células endoteliales
exponiendo el subendotelio a la sangre circulante. En el animal normal se forman múltiples tapones
primarios impidiendo un sangrado reconocible. Cuando el tapón hemostático primario es afuncional
(trombocitopenia, disfunción plaquetaria o vasculopatía) la sangre escapa de los vasos durante
varios segundos o minutos hasta que se forma el tapón secundario o fibrina. Esto es lo mismo que
hacer múltiples perforaciones en una manguera (fig. 2); estas hemorragias superficiales a lo largo
del curso de un vaso se expresan como petequias (hemorragias puntiformes) (fig. 3), equimosis
(diámetro de 1 cm) (fig. 4) o sangrado de mucosa (epistaxis, hematuria, melena). De este modo, la
manifestación de un disturbio hemostático primario es el sangrado superficial (tabla 1). Estos
pacientes también tienden a sangrar inmediatamente después de la venipuntura cuando se extrae
la aguja.

    Anormalidades hemostáticas secundarias. El comienzo del sangrado se retarda porque el tapón
plaquetario sella temporalmente el defecto vascular, pero como el paciente no puede generar fibrina,
una vez que el tapón primario deja de ser funcional, la sangre escapa generando una hemorragia
profunda. En este caso, la "manguera" queda abierta (fig. 5) dejando un gran charco en su extremo
(hematoma o sangrado intracavitario; véanse tabla 1 y fig. 6). Los perros y gatos con defectos
hemostáticos secundarios congénitos también pueden tener una elevada frecuencia de abortos o
mortinatos y alta mortalidad perinatal. Por motivos desconocidos, la prevalencia y magnitud del
sangrado son considerablemente menores en los gatos que en los perros con actividades de factores
equivalentes. Por ejemplo, mientras que la mayoría de los perros con hemofilia A (deficiencia del
factor VIII) o B (deficiencia del factor IX) sangran en forma espontánea, muchos gatos hemofílicos
A o B son normales y sangran sólo durante y después de la cirugía o trauma.
    Los perros y gatos con defectos hemostáticos mixtos (primarios + secundarios) exhiben una
combinación de petequias, equimosis, sangrado de mucosa, hematomas y hemorragia intracavitaria.
Esta clase de defectos casi con exclusividad están asociados con la CID y son comunes en caninos y
felinos.

EVALUACION DEL PACIENTE

    El diagnóstico presuntivo de un trastorno hemostático se puede realizar tanto en el consultorio
como en un laboratorio de diagnóstico.

    Estudios en el consultorio (tabla 2)

    Extendidos sanguíneos. El primer paso en la evaluación de un paciente con tendencia hemorragípara,
en particular con signos sugestivos de un defecto hemostático primario, es el examen microscópico de
un extendido sanguíneo de alta calidad. En los perros y gatos normales existen 10 a 25 plaquetas/CMAP
(campo microscópico de alto poder; inmersión en aceite). Cada plaqueta observada en un campo en
monocapa es equivalente a 15.000/µl (número de plaquetas/CMAP x 15.000= plaquetas/µl). Antes de
efectuar este recuento, es importante explorar el porta a bajo poder buscando acúmulos plaquetarios
que pueden redundar en seudotrombocitopenia. Si el paciente tiene más de 4 o 5 plaquetas/campo, el
sangrado probablemente no se deba a una trombocitopenia pudiendo haber un síndrome de disfunción
plaquetaria. La mayoría de los pacientes con sangrado espontáneo debido a trombocitopenia tienen
menos de 2 plaquetas/CMAP.

    Tiempo de coagulación activada (TCA). El TCA evalúa la capacidad de la sangre entera para
coagular cuando un activador de contacto (tierra de diatomeas) es incorporado en la muestra.
Extraer 3 ml de sangre (sin anticoagulante) mediante venipuntura atraumática. Descartar 1 ml y
colocar los 2 ml restantes en un tubo específico (ACT tube; Becton-Dickinson, Franklin Lakes, N.J.).
Mezclar la muestra con el agente de contacto balanceando suavemente el tubo unas 4 o 5 veces y
luego introducirlo en baño María a 37°C. Cronometrar el tiempo desde la introducción de la sangre
en el tubo; después del primer minuto, extraer el tubo cada 5-10 segundos, inclinarlo con delicadeza
y luego reintroducirlo en el baño. Ante la primera indicación de un gel formado, detener el tiempo.
El TCA en el perro normal es de 60 a 90 segundos, mientras que en los gatos suele ser menor de 65
segundos. Como el TCA activa al factor XII, evalúa a las rutas intrínseca (XII, XI, IX y VIII) y común
(X, V, II, IIa y fibrinógeno). Como los defectos aislados en el sistema extrínseco (por ej., déficit de
factor VII) son raros en extremo, el TCA es un método selectivo confiable para evaluar la hemostasia
secundaria. En teoría la trombocitopenia puede prolongar el TCA, pero en la práctica esto es muy
raro. En general, la prolongación del TCA es paralela a la del TTPA y suele asociarse con hepatopatía,
coagulopatías congénitas, coagulopatías sensibles a la vitamina K y CID.

    Tiempo de sangría de la mucosa bucal (TSMB). Evalúa la interacción entre plaquetas y endotelio
(o subendotelio) que lleva a la formación del tapón primario. El TSMB se lleva a cabo con un dispositivo
(Simplate
®IIR; Organon Teknika Corp., Durham, N.C.) que hace dos incisiones diminutas de tamaño y
profundidad estándares en la superficie interna del labio superior. En los perros se hace sujeción
manual y en los gatos química (ketamina 15-20 mg/kg y acetilpromazina 0,2 mg/kg, IM); tomar el
tiempo hasta que el sangrado se detenga. Con una gasa o papel de filtro se va secando el exceso de
sangre teniendo cuidado de no desalojar el coágulo en formación. El tiempo normal varía de 1 a 3
minutos. La prolongación del TSMB ocurre en pacientes trombocitopénicos o con síndromes de
disfunción plaquetaria y es muy raro que suceda en las vasculopatías. El TSMB no debe efectuarse
antes de evaluar el recuento plaquetario porque su prolongación en presencia de petequias y
equimosis sugiere trombocitopenia o disfunción plaquetaria (la cual no se puede diferenciar sin
conocer el número de plaquetas) y puede ocasionar un sangrado copioso.

    Determinación de los PDF. La acción de la plasmina sobre la fibrina o el fibrinógeno genera cuatro
fragmentos (X, Y, D y E), de los cuales sólo se detectan el D y E. El Thrombo-Wellcotest (Wellcome
Reagents Ltd., Beckenham, Inglaterra) es el análisis más utilizado para medir los PDF en el consultorio.
Se recolectan 2 ml de sangre entera mediante venipuntura atraumática. La muestra es transferida a
los tubos específicos que contienen trombina y tripsina. En los animales normales, la muestra coagula
casi en forma instantánea. Luego se incuban dos diluciones del suero (1:5 y 1:20) con partículas de
látex de poliestireno cubiertas con anticuerpos anti-PDF ovinos, y a los 2 minutos se registra la
presencia o ausencia de aglutinación en cada dilución. En los animales normales el análisis es negativo,
aunque en gatos normales se describieron PDF positivos en las diluciones de 1:5 y 1:20,
desconociéndose la importancia de tales resultados. Un resultado positivo es anormal y puede indicar
fibrinólisis activa. En nuestra experiencia, este resultado suele vincularse con la CID. Los PDF
positivos también ocurren en perros y gatos con trombosis venosa o arterial y en perros intoxicados
con raticidas anticoagulantes.

    Estudios en el laboratorio (tabla 3)

    El perfil hemostático o "coagulograma" en general se compone de cinco análisis: recuento
plaquetario, tiempo de tromboplastina parcial activada (TTPA; rutas intrínseca y común),
tiempo de protrombina (TP; rutas extrínseca y común), fibrinogenemia y determinación de
PDF. Algunos laboratorios también miden a la AT III. Los resultados del TTPA y TP prolongados
o acortados (> o < del 25% del control) se consideran significativos. Por lo regular, un 70% o
más de reducción en la actividad de un factor coagulante individual es necesaria para
provocar la prolongación de estos valores. La hipofibrinogenemia indica una producción
anormal (hepatopatía) o incremento del consumo (CID), mientras que las concentraciones
elevadas son comunes en pacientes con afecciones inflamatorias o nefropatía. La
hipoactividad AT III ocurre en casos de hepatopatía, nefropatía/enteropatía perdedoras
de proteínas, terapia crónica con heparina o CID. Algunos laboratorios realizan
determinaciones de factores coagulantes individuales. Consultar al laboratorio sobre los
requisitos de recolección, manipulación y envío de las muestras.

MANEJO GENERAL

    Siempre en primer término definir si los hallazgos clínicos son compatibles con un sangrado
superficial o profundo. Luego para alcanzar el diagnóstico definitivo seguir el algoritmo
mostrado en la figura 7. Cuando se maneja un paciente con tendencia hemorragípara, se
debe controlar el sangrado, abordar la etiología primaria y reducir el trauma mientras se lo
manipula. Forzar el reposo absoluto en jaula. Para la venipuntura utilizar sólo agujas de
calibre reducido y mantener la presión sobre el área con una gasa durante varios minutos
para evitar el sangrado excesivo. Las medicaciones inyectables sólo deben ser EV y de
preferencia con un catéter EV permanente para prevenir el desarrollo de hematomas SC o IM.
Evitar procedimientos quirúrgicos o médicos innecesarios que podrían exacerbar la hemorragia.
Como medidas terapéuticas inespecíficas se indican la sangre entera reciente o plasma
reciente-congelado en casos de defectos secundarios o mixtos y la administración de dosis
inmunosupresoras de esteroides. Los corticoides parecen reducir la frecuencia e intensidad
del sangrado en los disturbios primarios (y tal vez secundarios) al disminuir la permeabilidad
vascular, incluso si la trombocitopenia no se debe a mecanismos inmunomediados.

LECTURAS SUGERIDAS

Bick, R.L.: Physiology of hemostasis. Disorders of Thrombosis and Hemostasis: Clinical and Laboratory
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Couto, C.G.: Spontaneous bleeding disorders. Kirk's Current Veterinary Therapy XII Small Animal
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