SVV - Volumen 7 - Nº 1
Diagnóstico citologico de lesiones
de piel en Medicina Veterinaria
Rosciani A.S.,* Merlo W.A.,* Maccio O.A.* y Fernandez
J.**
RESUMEN.
El diagnóstico citológico se destinó en esta oportunidad al estudio de lesiones
cutáneas
que constituyen un elevado porcentaje de las consultas a veterinarios clínicos. Fueron
estudiados
83 casos remitidos al Servicio de Diagnóstico efectuándose la confrontación
histopatológica en 35
ocasiones. En base a lo observado, se confeccionaron cuadros descriptivos típicos para
cada
patología estudiada.
La naturaleza del proceso en curso fue determinada en más del 80% de
los casos, los cuales en
su mayoría fueron diagnosticados específicamente, mientras que el número de faltas de
correlación
fue bajo. Todo ello lleva a los autores a resaltar la utilidad del diagnóstico
citológico aplicado a
lesiones cutáneas.
INTRODUCCION
La piel
constituye uno de los principales órganos de comunicación entre el animal y el medio que
lo
rodea. Es particularmente vulnerable a las agresiones externas fisicoquímicas o
microbiológicas. La
piel reacciona con las estructuras subyacentes y otros sistemas del organismo y manifiesta
estados
fisiológicos generales por lo cual se comporta como un indicador de muchas afecciones
sistémicas
tales como infecciones, endocrinopatías y deficiencias nutricionales. Por lo tanto el
desarrollo de
lesiones cutáneas depende de factores locales y sistémicos, constituyendo un gran
porcentaje de
los casos en la clínica de pequeños animales así como considerables pérdidas
económicas en animales
productores.10
El examen citológico se manifiesta indispensable cuando una lesión
cutánea o subcutánea no logra
diagnosticarse por medio del examen clínico. Con frecuencia el veterinario diagnostica
neoplasias
que no son tales, sino procesos granulomatosos o seudotumorales. En la actualidad existe
una
extensa variedad de terapias a aplicar en diferentes procesos, que no deberían iniciarse
sin un
diagnóstico preciso.5,6 Las lesiones
cutáneas y subcutáneas son de fácil acceso y en general no
existen contraindicaciones para la toma de muestras citológicas,1,3,16 mientras que en múltiples
oportunidades existe riesgo quirúrgico del paciente u oposición de los propietarios a la
extracción
de una biopsia para histopatología.5,13 Las
muestras para citología rara vez requieren
tranquilización o anestesia, son recolectadas, coloreadas (en poco tiempo) y evaluadas,
brindando
una respuesta diagnóstica que permite indicar terapia específica u otra metodología
diagnóstica
y emitir un pronóstico.12
El principal uso de la citología es la diferenciación de reacciones
inflamatorias, neoplásicas o
hiperplásicas.13,14 La evaluación
citológica de los procesos neoplásicos, en casi todos los casos
puede determinar si un proceso es benigno o maligno y en múltiples oportunidades
identifica
correctamente el tipo específico de neoplasia en cuestión.11
Los cuadros citológicos de inflamación en la mayoría de los casos
permiten realizar una
clasificación en agudos, subagudos, crónicos, granulomatosos, permitiendo a veces
sugerir la
etiología.8
Garma-Aviña (1994) presenta una clasificación citológica del
carcinoma de células escamosas en
correlación con la clasificación histopatológica de la Organización Mundial de la
Salud. Para Duncan
y Prasse (1979) y Clinkenbeard (1993), el análisis citológico es esencial para el
diagnóstico de
tumores como los de células redondas de la piel, aun contando con la biopsia
histopatológica. Aun así,
Garma-Aviña establece que el objetivo de la citopatología no debería ser el de
remplazar en forma
definitiva al diagnóstico histopatológico, sino el de lograr un diagnóstico preliminar
lo más preciso
posible, que permita al clínico preparar el inicio de la terapia.
En ocasiones el diagnóstico histopatológico es necesario para definir
con mayor exactitud una
lesión cutánea o subcutánea, ya que la citología no permite observar la arquitectura
del tejido,3,13
ni determinar algunas características como por ejemplo, el crecimiento infiltrativo de
algunas masas
tumorales.2 Otros inconvenientes del estudio citológico son
las muestras poco representativas de la
lesión debido a la escasa celularidad, como en el caso de algunos tumores como el
papiloma y algunos
quistes que ceden escaso material citológico a la punción con aguja fina, así como
muestras oscuras
debido al exceso de células sanguíneas o inflamatorias.3
MATERIAL
Y METODOS
Se tomaron muestras de
lesiones de piel sobre todo de la especie canina y un menor número de
casos de las especies felina, equina, bovina y porcina.
Se empleó con mayor frecuencia la técnica de muestreo por punción
con aguja fina descripta por
Rosciani y col. en 1994, como una variante de la punción aspiración, principalmente
utilizada para
lesiones nodulares y tumorales, mientras que la técnica de raspado fue elegida en casos
de lesiones
granulomatosas de consistencia firme y en procesos ulcerados. En varias oportunidades las
muestras citológicas se tomaron de piezas quirúrgicas o de necropsias remitidas al
Servicio para
diagnóstico histopatológico, en otras, las piezas quirúrgicas fueron recibidas con
posterioridad
al diagnóstico citológico, permitiendo de esta manera confrontar los resultados de ambas
técnicas.
El material recolectado fue extendido sobre portaobjetos por medio de
otro portaobjeto utilizado
como "distribuidor", ejerciendo ligera presión, tratando de lograr una
disposición uniforme y
delgada de la muestra. La fijación se realizó con alcohol 96° durante 3 minutos o con
spray de
cabello, fijando muestras húmedas para la coloración de hematoxilina-eosina y
Papanicolaou,
dejando secar otros ejemplares antes de fijar para May-Grünwald-Giemsa y para colorear
directamente con nuevo azul de metileno.
Las muestras para histopatología fueron fijadas en formol al 10% y
procesadas según la técnica
histológica clásica, coloreadas con H y E, y en los casos que así lo requirieron, con
Grocott,
Mallory, reticulina o PAS.
Para la evaluación y descripción de los preparados citológicos se
tuvieron en cuenta los
siguientes criterios:
Celularidad
Homogeneidad o heterogeneidad de la población
Disposición de los elementos celulares
Características celulares individuales
Presencia de microorganismos
Fondo de los preparados citológicos
Para la interpretación de
cada caso, se tuvieron en cuenta los datos de la reseña, anamnesis,
síntomas, diagnóstico clínico, resultados de otros análisis realizados y
características
macroscópicas.
El principal objetivo diagnóstico fue determinar la naturaleza del
proceso en curso: inflamatorio,
hiperplásico, neoplásico, mixto. En segundo lugar, para arribar a diagnósticos más
específicos,
se siguieron los criterios de decisión que se consignan en el sistema de algoritmo
presentado en la
tabla 1.
En los casos en que se encontraron fundamentalmente células tisulares
fue primordial determinar
su origen (hiperplásico, tumoral benigno o maligno), para lo cual se tuvieron en cuenta
las
características celulares individuales en busca de indicadores de malignidad.11,16
Las lesiones neoplásicas se clasificaron de acuerdo a lo establecido
por la Organización Mundial
de la Salud en 1976.
RESULTADOS
Se
estudiaron 83 muestras de lesiones de piel y tejido subcutáneo, 67 de la especie canina,
7
de la felina, 4 de la equina, 4 de la bovina y una muestra de la porcina. Se realizó
correlación
histopatológica en 35 casos. Las lesiones estudiadas y los resultados alcanzados figuran
en la
tabla 2, en la cual los diagnósticos sin correlación
histopatológica fueron divididos en diagnósticos
concluyentes, es decir, aquellos casos en los cuales el diagnóstico citológico fue
específico y
orientativos cuando el examen citológico sólo permitió definir la naturaleza de
la lesión. Los casos
comparados con histopatología fueron divididos en diagnósticos coincidentes
cuando ambas
técnicas brindaron el mismo resultado, orientativos cuando la citología
determinó el tipo de
proceso y sin coincidencia cuando el diagnóstico citológico no fue similar al
histopatológico.
En base a las observaciones realizadas, se confeccionaron "Cuadros
citológicos de referencia",
que consisten en escuetas descripciones típicas de cada proceso patológico estudiado y
que se
detallan a continuación.
Ver Figura: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11
Procesos inflamatorios
Se
analizó la composición de la población de células inflamatorias; siempre se intentó
encontrar
el agente causal. Se observaron diferentes cuadros:
Predominio de polimorfonucleares neutrófilos: podían
encontrarse conservados o en grados
variables de lisis; cuando estos últimos eran muy numerosos, era frecuente observar una
gran
cantidad de bacterias o se sospechaba la presencia de un cuerpo extraño, etc.
Combinación de células inflamatorias, con un gran número de
histiocitos. Es probable que el
origen de los elementos celulares fuera un proceso granulomatoso de diversa etiología
(hongos,
parásitos, protozoarios o la presencia de un cuerpo extraño, bacterias superiores). En
estos
casos fue frecuente encontrar células gigantes. Cuando el número de eosinófilos fue
elevado,
se pensó en inflamaciones alérgicas, parásitos, complejo granuloma eosinofílico del
gato, etc.
Procesos
inflamatorios de etiología confirmada
Hongos que forman hifas en piel y subcutáneo (Oomicetes, Phycomicetes). Se
observaron
histiocitos, células epitelioides, gigantes, neutrófilos, linfocitos, plasmocitos y
eosinófilos en
número variable. Las hifas de Phycomicetes se visualizaron como imágenes
negativas en las
coloraciones empleadas y fueron confirmadas histopatológicamente utilizando la técnica
de
Grocott.
Bacterias superiores, Dermatophilus congolensis. Se
observaron células epidérmicas,
escamas queratinizadas, restos tisulares, neutrófilos normales y lisados y bacterias
cocoides
en hileras coloreadas con Giemsa. Se realizó la correlación histopatológica en la que
se
observaron lesiones típicas y el laboratorio de microbiología aisló el agente causal.
Lesiones
inflamatorias no infecciosas
Complejo granuloma eosinofílico: se observaron neutrófilos, histiocitos, a veces
linfocitos,
plasmocitos y fibroblastos y siempre se destacó un número importante de eosinófilos.
Reacciones inflamatorias alérgicas: eosinófilos muy
abundantes, neutrófilos y mastocitos en
número variable. En la lesión crónica estudiada, también se observó un gran número
de histiocitos
y ocasionales linfocitos y plasmocitos originados en el proceso piogranulomatoso inducido
por
hipersensibilidad a microfilarias de Dirofilaria immitis, que fueron observadas en
los preparados
citológicos, en los histopatológicos y en los frotis sanguíneos.
Reacciones inflamatorias inducidas por parásitos: frecuentes
eosinófilos, neutrófilos, en algunos
casos abundantes; se observaron a veces numerosos histiocitos, células escamosas
queratinizadas
y detritos tisulares. Los cortes histopatológicos de uno de los casos mostraron la
presencia de
Demodex foliculorum variedad canis y en el otro se pensó de acuerdo a los
datos anamnésicos en la
presencia de filarias, ya que se trataba de una deformación subcutánea en un equino.
Procesos tumorales
Tumores
epiteliales
Papilomas: sólo se observaron células epidérmicas escamosas. Se emitió un
diagnóstico orientativo.
Carcinomas: en general revelaron células medianas a grandes,
redondeadas, aisladas o formando
acúmulos o colgajos. En el caso de los carcinomas basocelulares se observaron
colgajos acordonados
y acúmulos de células de núcleo voluminoso y escaso citoplasma. En los carcinomas escamosos
se
observaron restos tisulares, queratina, marcado pleomorfismo celular y a veces figuras de
citofagia.
Adenomas: de
glándulas perianales: colgajos de células poliédricas con gran citoplasma eosinófilo y
núcleo pequeño que recordaban a hepatocitos;
también se observaron algunas células escamosas y
en ocasiones, células con características
atípicas pero aisladas. De glándulas sebáceas: se observaron
escasas células de tejido adiposo, el
diagnóstico fue confirmado con histopatología. Hidroadenoma de
glándulas sudoríparas apocrinas: se detectaron
colgajos de células cilíndricas ordenadas en hilera, el
diagnóstico definitivo se realizó en base a la
histopatología.
Adenocarcinomas: de glándulas
perianales: células redondeadas con marcada anisocariosis y
poiquilocariosis, escaso citoplasma, a veces con vacuolas. Se observaron células aisladas
y también
formando colgajos.
Tumores
mesenquimáticos
Benignos: en general brindaron escasas células, pero hubo casos de celularidad
marcada. Las
células presentaron aspecto fusiforme, con cromatina finamente granulada, se observaron
en
forma independiente y también se detectaron pequeños colgajos.
Malignos: los diferentes tipos de sarcomas presentaron celularidad
variable, pero en general
fue marcada, mostrando células independientes de aspecto aguzado, estrellado, triangular,
etc.
Los criterios de malignidad fueron manifiestos en la mayoría de los casos.
Tumores
de células redondas
En
general proporcionan moderada a gran cantidad de células redondas pequeñas a medianas,
dispersas, sin adherencia entre sí.
Linfomas: el caso estudiado presentó células de aspecto linfoide con
marcado pleomorfismo,
predominando en número las células muy anaplásicas. Se destacaron células mono, bi y
multinucleadas, que presentaban una membrana nuclear bien marcada y nucléolo evidente
rodeado por un halo más claro, recordando a las células de Redd Sternberg.
Histiocitomas: presentaron células de núcleo voluminoso redondeado,
un poco excéntrico, a
veces indentado con cromatina fina y citoplasma escaso, mal definido o con algunas
vacuolas.
Se observaron en ocasiones células binucleadas y figuras mitóticas en frecuencia
variable.
Mastocitomas: mostraron abundante celularidad, representada por
células redondeadas
con núcleo excéntrico redondo a oval, con cantidad variable de gránulos metacromáticos
dependiendo del grado de anaplasia, variando desde células bien diferenciadas y uniformes
a células con marcadas características anaplásicas. En todos los casos se observaron
eosinófilos en número variable.
Tumor venéreo transmisible: abundante celularidad. Células
redondeadas con citoplasma bien
delimitado, a veces con vacuolas, núcleo redondo, excéntrico, con cromatina en retículo
bien
marcado y nucléolo evidente. Figuras mitóticas frecuentes. En casi todos los casos se
observaron
también frecuentes linfocitos y plasmocitos.
Tumores de células melánicas: el caso estudiado correspondiente a un
melanoma presentó
celularidad considerable representada por una mezcla de células redondeadas y otras
fusiformes,
ambas formas celulares mostraron núcleos voluminosos, con cromatina grumosa e irregular.
Se
detectó pigmento melánico en algunas células.
DISCUSION
Y CONCLUSIONES
El diagnóstico citológico es considerado por diversos autores como Rebar, Larkin, Cowell
y
Tyler, 1993, eficaz en la definición de procesos patológicos de la piel.
Los resultados en la tabla 2, muestran que el 52% de las lesiones con y sin
correlación
histopatológica fueron diagnosticadas específicamente. Un 29% correspondió a los casos
en los
cuales se llegó a un diagnóstico orientativo que permitió tomar decisiones acerca del
tratamiento
a instaurar. En nueve oportunidades el proceso en curso fue definido por medio de la
observación
histopatológica coincidiendo con lo establecido por Larkin, 1994. Las muestras que no
pudieron
ser definidas debido a errores en la toma, extensión o fijación de los especímenes
representaron
el 16% del total, mientras que hubo un 3% de diagnósticos no coincidentes entre las
técnicas
citológica e histopatológica, pudiendo considerarse como falsos negativos y
representando un
porcentaje menor al 5-10% mencionado por Frable en 1992.
Si bien este trabajo no describe todas las
patologías de piel conocidas, ya que ha dependido
de la casuística remitida al Servicio de Diagnóstico, se considera que la experiencia
adquirida
permite exponer las características básicas de diferentes procesos específicos
observados con
mayor frecuencia y que se mencionan en los cuadros citológicos típicos.
Los procesos inflamatorios fueron clasificados
sin mayores dificultades, de acuerdo a la
población de células inflamatorias predominante; en el 50% de los mismos se pudo definir
el tipo
de respuesta, con frecuencia debido a la identificación del agente causal, coincidiendo
con
Feldman (1984) y Larkin (1994). En las muestras en que se observaron frecuentes
células tisulares
en combinación con gran cantidad de células inflamatorias, se emitieron
diagnósticos orientativos,
ya que es probable que un proceso inflamatorio origine cambios en las células tisulares
que podrían
ser confundidos con criterios citológicos indicadores de malignidad o bien podría
tratarse de un
proceso neoplásico con inflamación sobreagregada de acuerdo con lo establecido con
Kristiensen
y Feldman (1986).
Cuando se observaron preparados citológicos
con células tisulares se consideraron tres
orígenes: hiperplásico, neoplásico benigno o maligno. Si la presencia de células
inflamatorias no
era marcada y se detectaban tres o más indicadores citológicos de malignidad, se
sugirieron
neoplasias malignas. En algunos casos fue difícil clasificar a los tumores en
epiteliales,
mesenquimáticos o de células redondas debido a la gran atipia celular que presentaban.
Aun así
en el 55% de las neoplasias estudiadas fue posible arribar al diagnóstico específico,
logrado por
autores como Duncan y Prasse (1979), Clinkenbeard (1993), Frabble (1992) y Garma-Aviña
(1994),
habiendo coincidido con el diagnóstico histopatológico en más de la mitad de los casos
comparados,
como lo mencionan Candanosa y col. (1987) y Caballero y col. (1980).
Coincidimos con los autores aquí citados en
destacar la gran utilidad de esta metodología para
la evaluación de las lesiones de piel, debido fundamentalmente a la posibilidad de
orientar acerca de
la naturaleza del proceso en curso y a la importante cantidad de diagnósticos
específicos y
confiables a los que es posible arribar con riesgo casi nulo para el paciente, sencillez,
bajo costo
y rapidez.
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* Servicio de Diagnóstico
Histopatológico, Cátedra de Patología General y Sistémica.
Facultad de Ciencias Veterinarias U.N.N.E.
** Cátedra de Anatomía
Comparada I Facultad de Ciencias Veterinarias U.N.N.E.