SVV  - Volumen 6 - Nº 3

Pesquisa de la rinorrea crónica en el gato
Norsworthy D. Gary*


    La secreción nasal crónica es aquella que se presenta durante un mínimo de
4 semanas y  representa una condición frustrante tanto para propietarios como
profesionales. Debido a los variados agentes etiológicos es importante realizar
una indagación sistemática y agresiva.


    La mayor parte de los gatos afectados con rinorrea crónica se consideran médicamente incurables.
La secreción por lo usual se acompaña de estornudos que suelen "impregnar" los alrededores del animal,
una situación enojosa para el cliente promedio. Los gatos se afectan sin importar sexo, raza o edad.
Los que contraen virosis desde gatitos suelen mantenerse infectados de por vida, mientras que los
pacientes gerontes suelen experimentar neoplasias como principal causante.
    Las etiologías de la rinorrea crónica son muy variadas. El herpesvirus (HVF) y calicivirus (CVF) son
capaces de establecer infecciones crónicas asentadas en los cornetes. La obtención de cultivos puros
de Pseudomonas aeruginosa, Pasteurella multocida, Staphylococcus sp y Acinetobacter sp,
lamentablemente no es prueba suficiente para incriminarlos como agentes primarios por tratarse de
residentes normales en los pasajes nasales. Si bien el concepto tradicional es que las bacterias operan
como invasores secundarios a los virus, otra hipótesis señala que los microbios pueden ser fuente de
infección primaria idiopática.
    El hongo más frecuente de la cavidad nasal es el Cryptococcus neoformans, aunque también se aislaron
Aspergillus sp, Histoplasma capsulatum y Blastomyces dermatitidis. Otras etiologías frecuentes son los
cuerpos extraños, pólipos inflamatorios y neoplasias (adenocarcinoma, carcinoma de células escamosas y
linfoma). La alergia, en especial la alimentaria, y odontopatía (absceso radicular) también son posibles
causas de rinorrea crónica. Otros agentes comunicados pero inusuales son los parásitos (Capillaria
aerophila
y Mammomonogamus ierei). Estudios recientes no demostraron correlación entre la rinosinusitis
bacteriana crónica y los retrovirus (ViLeF y VIF).
    Casi todos los casos de rinorrea crónica se deben a lesiones intranasales; empero, muchos gatos también
tienen afección de los senos frontales. Con escasas excepciones, el proceso asienta primero en cavidad
nasal y luego asciende hacia los senos frontales. El tratamiento de una enfermedad sinusal puede resultar
inútil si no se aborda también a la rinitis.

CUADROS CLINICOS

    La secreción nasal es intermitente o continua. Puede ser de carácter seroso, mucoide, purulento,
sanguinolento o combinaciones. La presentación es unilateral o bilateral. El signo asociado con mayor
regularidad es el estornudo cuya intensidad fluctúa como lo hace el volumen de las secreciones.

METODOS COMPLEMENTARIOS

    Comenzar la pesquisa con la anamnesis. En nuestra experiencia, si la edad de comienzo es antes de
los 6 años, la causa probable es infecciosa; recíprocamente, si supera los 10 años es más factible la
neoplasia. Si bien en el perro la presencia de sangre se correlaciona bastante con el cáncer, esta
asociación no se ha observado en los felinos. Luego se realiza el examen físico prestando especial
atención a la existencia de signos sistémicos (pérdida ponderal, letargia, anorexia), que suelen
correlacionarse con micosis o neoplasia. Los procesos destructores agresivos (neoplasias y pólipos
inflamatorios) muchas veces deforman a los huesos y plano nasales. La inspección cuidadosa desde
diferentes ángulos faciales puede detectar cambios estructurales sutiles pero importantes (fig. 1).
La evaluación nasofrontal requiere radiología. La anestesia es necesaria para la posición correcta y
las placas de alta calidad son esenciales para observar signos sutiles en la cavidad nasal y el cráneo.
La incidencia ventrodorsal a boca abierta con la mandíbula retraída ofrece la mejor imagen de la
cavidad nasal (fig. 2). Se deben buscar indicios de osteólisis o asimetría (figs. 3 y 4), pero su presencia
no permite diferenciar entre inflamación crónica o cáncer. Los senos frontales se aprecian mejor con
placas laterales y anteroposteriores ("de contorno u horizonte") del cráneo (figs. 5 y 6). La postura es
fundamental para la imagen de contorno, porque cambios posicionales menores pueden variar en mucho
la apariencia sinusal (fig. 7).
    La citología puede ser de utilidad. Las muestras deben ser tomadas desde el interior de los pasajes y
no desde la ventana externa. Nuestro método de preferencia consiste en: anestesiar e intubar tráquea
(tubo con manguito); una gasa de 2 x 2 pulgadas se coloca en la faringe en caudal del paladar blando; una
sonda de extremo abierto, 3,5 francés, se inserta 1-2 cm dentro de la abertura nasal y se inyectan 8-10
ml de solución salina estéril con energía a través de cada pasaje nasal. Los contenidos nasales serán
irrigados hacia caudal sobre la gasa, y luego con este material se realiza el examen citológico. La rinitis
bacteriana crónica rinde una inflamación séptica (fig. 8); si hay rinitis criptococócica, el hongo puede
ser recuperado (fig. 9). Tener en cuenta que la información obtenida puede resultar engañosa; por
ejemplo, algunos tumores apenas se exfolian y serán pasados por alto con la irrigación nasal (fig. 10).
Asimismo, puede ser difícil la identificación de células cancerosas entre las inflamatorias (fig. 11). La
displasia epitelial puede ser crónica y las células afectadas pueden tener características neoplásicas, por
ello la interpretación debe ser cautelosa. La presencia de células epiteliales escamosas se considera de
origen faríngeo, porque las mismas no se encuentran en la cavidad nasal (fig. 12).
    La serología puede ser de utilidad para la criptococosis; la aglutinación en látex tiene una sensibilidad
del 95% y especificidad del 100% (puede haber negativos falsos). La endoscopia con instrumento de 8 mm
y 180 grados puede utilizarse para observar la cavidad nasal posterior desde la boca pasando por caudal
del paladar blando. Un endoscopio de tales características permite hacer biopsias. Un artroscopio rígido
de 2 mm puede ser introducido a través de la nariz, pero no tiene capacidad para la biopsia y la tortuosidad
nasal restringe la visualización. En "forma casera" se puede emplear un gancho de ovariectomía para
retraer el paladar blando y observar la nasofaringe posterior con espejo dental y linterna.
    La biopsia es difícil debido al tamaño reducido de las ventanas externas. Sin importar el método empleado
(pinza cocodrilo, endoscopio o irrigación traumática) se debe tener la cautela de no penetrar la lámina
cribiforme (el instrumento no debe ir más allá del canto medial del ojo). Si estos muestreos a cielo cerrado
resultan negativos (algo factible) se recomienda la rinotomía. Para la misma se crea una ranura en el hueso
nasal apenas afuera de la línea media; con pinza o cureta se recupera material para histopatología.
    Si bien la alergia alimentaria es una causa inusual de rinorrea crónica, no se la debería pasar por alto en la
pesquisa y por tal motivo se puede probar una dieta de eliminación (pato, venado o conejo) durante 6-8
semanas para excluirla como posibilidad.

Ver fig. 13

LECTURAS SUGERIDAS

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*   Acres North Animal Hospital, San Antonio, Texas. Veterinary Medicine - Vol. 90, Nº 11, 1995.