SVV  - Volumen 5 - Nº 3

Enfermedad periodontal:
planeamiento terapéutico

Harvey E. Colin *


 

    Un lugar común en clínica de animales pequeños es la enfermedad periodontal (EP), al menos en su
forma grave, donde hay un acúmulo extenso de cálculos y pérdida de piezas dentarias. La "limpieza
dental" (raspado) y odontectomía son los principales medios de tratamiento, aunque satisfacen sólo
parte de las necesidades terapéuticas.
    Los perros salvajes que sobreviven con dieta natural y los ejemplares de laboratorio que todos
los días reciben el cepillado dental experimentan mínima (si la hay) EP y por lo regular mantienen
una salud dental funcional de por vida. Muchas de las mascotas que atendemos consumen una
dieta menor que la ideal (con respecto al control de las placas) y sus propietarios carecen de la
espontaneidad y entusiasmo para efectuar el cepillado dental diario.
    Es fundamental tener presente que la clave de la terapia y profilaxis de la EP es el logro de una
superficie dental lisa limpia (corona y raíz expuesta o fija). Los métodos de tratamiento
comprenden: odontectomía, raspado supra/subgingival, alisado radicular, curetaje gingival,
pulido de corona (y radicular), cirugía de colgajo gingival, gingivectomía y ferulado. Para la
pérdida de tejido muy grave los procedimientos adicionales son: injerto gingival libre,
regeneración tisular guiada y agentes inductores óseos. En todos los casos excepto la extracción,
el tratamiento es mucho más beneficioso si es seguido con técnicas que retarden o prevengan las
placas. Entre éstas se encuentran: dieta (de preferencia alimentos secos e incorporación de
galletas en la ración); masticación (juguetes de materiales naturales [cuero crudo], o nailon, goma
o paño); cepillado (cepillo dental blando infantil o de uso veterinario; el uso diario es mucho mejor
que el infrecuente); y agentes químicos (retardadores de placas como clorhexidina y formulaciones
enzimáticas; similar al anterior, es mejor el empleo diario que el poco regular).

FACTORES A CONSIDERAR CUANDO SE PLANEA
EL TRATAMIENTO PERIODONTAL

    1. Propietario. ¿Cuán responsable es el propietario con las indicaciones previas o actuales
referidas al cuidado hogareño a largo plazo? Un cumplimiento genuino constante es de particular
importancia para la EP grave.
    2. Perro. Incluso el cliente mejor predispuesto puede ser incapaz de manejar la boca de algún
perro vicioso o mal entrenado. Considerar los riesgos anestésicos y lapso de vida aguardado en
relación con la terapia de una enfermedad que rara vez pone en peligro al paciente.
    3. Profesional. Es mejor posponer o derivar el procedimiento que dejarlo por la mitad. ¡Un
trabajo periodontal de buena calidad demanda tiempo!
    4. Boca. Cada diente se debe considerar como una entidad separada. Al examinar la boca,
buscar tumefacciones asimétricas o áreas de textura o coloración anormal. Revisar carrillos y
márgenes laterales linguales por inflamación o ulceración.
    5. Diente. De cada pieza dentaria interesan: movilidad, estructura, bifurcación, profundidad
de la bolsa, posición en el arco (rotación, amontonamiento, alineamiento funcional,
supernumerarios) y varios (presencia de dientes opuestos, fijaciones a frenillo, bolsas palatales
profundas de dientes maxilares).

TOMA DE DECISIONES

    Valorar el alcance de la patología mediante inspección bucal; repasar antecedentes médicos;
averiguar sobre el régimen vigente para la prevención/retardo de placas; demostrar la maniobra
del cepillado y supervisar el cumplimiento del propietario. Asegurar la valoración precisa del
riesgo anestésico mediante pruebas complementarias y seleccionar el agente apropiado. Los
antibióticos en general no son necesarios a menos que la bacteriemia pueda sembrar las válvulas
del corazón en perros con evidencia clínica de cardiopatía, ejemplares con hepato o nefropatía,
o aquellos con procedimientos quirúrgicos adicionales durante la misma anestesia. Estimar el
tiempo de procedimiento con inspección general de la boca. Si el trabajo requerido es extenso,
establecer prioridades o decidir un tratamiento paso a paso. Evaluar los labios (los labios
reducidos en los perros pequeños transforman al cepillado en un procedimiento molesto y doloroso
al igual que los tejidos labiales con úlceras por contacto). Llevar un registro del mal; como la EP
es un problema continuo rara vez se la cura o previene por completo, apenas se la controla en
mayor o menor medida. Examinar y trabajar cada pieza individual; primero extraer los dientes
flojos. La radiología es de gran utilidad para examinar los tejidos periodontales.
    Las figuras 1 y 2 son algoritmos que facilitan las decisiones para conservar el diente. Una
simplificación cuestionable de los mismos es la decisión de que una bolsa de hasta 4 mm es
"superficial" y > 4 mm es "profunda". Esto se basa en la incapacidad del cepillo para remover
con eficacia placas en bolsas con profundidad > 4 mm y el aumento de los fracasos en la
remoción de cálculos con raspado al incrementar la profundidad de aquellas.
    Existen tres circunstancias específicas que pueden modificar las decisiones terapéuticas:

    I) Ulceras por contacto. La ulceración bucal o lingual probablemente indique la presencia
de inmunopatía local o sistémica. Estas ulceraciones son dolorosas y disminuyen la tolerancia
al cuidado hogareño. El raspado en asociación con la antibioticoterapia sistémica (por ej.,
clindamicina) puede facilitar la cicatrización hasta el punto donde el cepillado sea tolerable.
Una alternativa razonable es mantener al paciente con una dosis baja (semipermanente o
intermitente) de metronidazol luego del raspado.
    II) Anatomía facial y craneana. Las razas toy tienen relativamente poco hueso alrededor
y entre los dientes. Sus labios a menudo son estrechos al abrir la boca, lo cual dificulta el
acceso constante y cómodo a los PM y M para el cepillado. Esta situación se complica mucho
más en presencia de estomatitis ulcerativa. La decisión podría ser la extracción del carnicero
y M. El segundo factor relacionado con la anatomía facial es la presencia del frenillo labial. Los
de importancia clínica en el perro unen el maxilar o mandíbula apicalmente con la unión
mucogingival sobre el 2º PM superior y 1er PM inferior bucalmente. Al progresar la EP y
perderse la fijación gingival al hueso, el efecto de tracción por el peso labial, mediante el
frenillo, causa una fuerza distractiva crónica que exacerba el desprendimiento de la gingiva.
En estos casos se indica la frenectomía. Un tercer factor es la diferencia entre las superficies
bucal y palatal de la arcada dental superior. La superficie bucal es una lámina de hueso cortical
perpendicular al eje largo de las raíces, mientras que la palatal es hueso cortical horizontal al
eje largo de la raíz. Así, una bolsa profunda palatal no muestra recesión ósea o gingival externa
y puede fistulizar dentro de la cavidad nasal. Estas bolsas pueden responder a un raspado
completo y alisado de raíz seguido con la colocación de agentes osteoinductivos.
    III) Maloclusión. Cuando se extraen o pierden dientes oclusivos o se resecan segmentos de
quijada, la abrasión dietética como medio para el control de las placas es menos eficaz. El
cuidado hogareño debe ser más estricto o si el proceso es grave se recurre a la odontectomía.

LECTURAS SUGERIDAS

Grove TK. Periodontal disease. In: Harvey CE, ed. Veterinary dentistry. Philadelphia:
WB Saunders, 1985.

Hawkins BJ. Periodontal disease: therapy and prevention. Vet Clin North Am 1986; 16: 835.

Grove TK. Problems associated with the management of periodontal disease in clinical practice.
Prob Vet Med 1990; 2: 110.

 

* Escuela de Medicina Veterinaria, Universidad de Pennsylvania, Filadelfia. 
JAAHA - Vol. 27, Nº 6, 1991.