SVV - Volumen 3 - Nº 5
CCE
cutáneo felino
Rogers
S. Kenita *
Etiología y desarrollo lesional
El CCE (carcinoma de células escamosas) cutáneo felino es uno de los
contados tumores para los
cuales se conocen los factores predisponentes y un agente carcinogénico. La exposición
crónica,
en particular de áreas despigmentadas, a la radiación UV es el agente causal de este
tumor facial
en el gato. Podría aguardarse una incidencia más alta en gatos de libre ambulación y en
climas
cálidos, pero un animal confinado al interior también es susceptible porque la
radiación UV
atraviesa las ventanas. La radiación UV es muy lesiva para el ADN produciendo dímeros
pirimidina.
Es un carcinógeno completo que puede inducir tumorigénesis en ausencia de otros agentes.
La
promoción del CCE depende de una exposición UV acumulativa total crónica con longitudes
de onda
medias (290-320 nm) y largas (320-400 nm). Además, esta radiación puede producir cambios
antigénicos en la piel e inducir a linfocitos T supresores dirigidos contra estos
antígenos.
La quemadura solar crónica se manifiesta como dermatitis actínica
caracterizada por hiperemia,
engrosamiento cutáneo y descamación. Este estado es preneoplásico y si la exposición
continúa,
evoluciona en meses a años al carcinoma in situ y finalmente al carcinoma invasivo. Si
bien el tumor
progresa con lentitud en estos estadios, el in-cremento de la invasión tisular que toma
lugar con el
tiempo termina reduciendo la eficacia de la terapia.
Presentación clínica
El asiento más prevalente para el CCE cutáneo felino es la piel de la
cabeza, en particular las áreas
de pelo ralo en orejas, plano nasal, ventanas nasales externas, labios y párpados (fig. 1). Los gatos
de mayor riesgo son los gerontes y con falta de pigmentación en cara y pabellones
auriculares. No
hay predisposición racial. Los dedos también pueden afectarse con un comportamiento
biológico
similar al canino en tal sitio.
El CCE puede presentarse como una lesión proliferativa, pero con mayor
asiduidad es erosiva,
hemorrágica e indurada (fig. 2). Debido a la
invasión local, a menudo están mal delimitados y por lo
común sangran al traumatizarse. Dependiendo de la localización y alcance tumoral, las
molestias
para el animal pueden ser mínimas.
La metástasis del CCE facial es poco usual; los ganglios regionales y
pulmones son los órganos
más interesados. Hemos atendido una serie de gatos VIF-positivos con CCE facial que ya
tenían
metástasis ganglionar regional en el momento de la presentación inicial. Bostock
comunicó la
correlación del pronóstico con el grado de diferenciación histopatológica. En 13
gatos, los CCE
poco diferenciados recurrieron o hicieron metástasis entre las 5 y 20 semanas
posablación
mientras que en los CCE bien diferenciados la sobrevida superaba las 36 semanas. Por
fortuna
muchos CCE están bien diferenciados, progresan con lentitud y se mantienen localizados.
En
el CCE digital son comunes la infiltración local con osteólisis y la metástasis
linfática regional.
Una presentación particular de reciente descripción en 15 gatos es el
CCE multicéntrico in
situ, con 2 a más de 30 tumores en cada paciente. Las lesiones se caracterizan por
pigmentación de la piel y ulceración central, con expansión periférica y algunas
crecen más
de 4 cm de diámetro. El tratamiento paliativo con corticoides, progesterona,
antibióticos y
alquilantes no encontró respuesta en 5 gatos. El control local fue alcanzado con
escisión
quirúrgica e irradiaciones de estroncio90, con aparición de nuevas lesiones en
otros sitios.
Diagnóstico
El CCE cutáneo tiene un cuadro clínico típico, pero se lo debe
diferenciar del complejo granuloma
eosinofílico, enfermedad granulomatosa, procesos inmunomediados y trauma. En todo gato
con
lesión no cicatrizal se recomienda hacer citología o histopatología. El propietario con
frecuencia
atribuye la lesión a alguna riña retrasando la atención profesional. La interpretación
citológica de las
muestras obtenidas mediante raspado (por la naturaleza ulcerativa de la lesión) puede
dificultarse
porque las células queratinizadas (escamosas) pierden su capacidad de agrupamiento y por
lo usual se
exfolian como células individuales. Por otra parte, un CCE poco diferenciado puede
producir poca
queratina y agrupamientos celulares dificultando su identificación como escamosas. Un
problema
adicional del diagnóstico citológico es la dificultad para diferenciar entre epitelio
escamoso neoplásico
y displasia secundaria a inflamación superpuesta. Los rasgos histopatológicos comprenden
masas
irregulares de células epidérmicas que proliferan hacia abajo invadiendo dermis y
subcutáneo, y la
formación de cantidades variables de queratina (según grado de maduración celular).
Otra
característica es la presencia de puentes intercelulares que se hallan en todos menos los
tumores
más anaplásicos. Las figuras mitóticas son conspicuas. Los especímenes para patología
deben incluir
tejido normal. Para indagar la presencia de metástasis se deben palpar (y aspirar) los
ganglios regionales
(a menudo los mandibulares) y hacer placas torácicas. En el caso del CCE digital se
indica la aspiración
de los ganglios poplíteo o cervical anterior y placas de pie y tórax.
Tratamiento
En general se limita a la ablación quirúrgica rápida y agresiva,
criocirugía y terapia radiante. Debe
removerse suficiente tejido para dejar bordes quirúrgicos libres de tumor manteniendo una
función y
estética aceptables. Para el CCE auricular puede ser adecuada la extracción total o
subtotal de la
oreja. Se describió una técnica para la extracción de todo el plano nasal. Si una gran
parte del párpado
está afectada puede justificarse la enucleación. En un caso nasal la cirugía con láser
fue exitosa y la
criocirugía es adecuada para lesiones diminutas. Cuando la cirugía puede crear grandes
defectos
funcionales o cosméticos la alternativa es la radiación, sobre todo con tumores
superficiales. Los CCE
auriculares y los nasales con una profundidad no mayor de 2 mm tienen buena respuesta a la
hipertermia
local. La terapia fotodinámica utilizando tetrasulfonatoftalocianina aluminio se probó
con buenos
resultados en tumores con diámetro máximo de 5 cm o invasión mínima en nariz y orejas.
El cisplatino o
5-fluorouracilo, no tolerados a nivel sistémico por el gato, se emplearon en la forma de
implantes
intralesionales de liberación sostenida en animales con CCE nasal con cierto éxito. El
ácido 13-cis-
retinoico no mostró efi-cacia para el CCE o lesiones preneoplásicas.
Prevención
La medida más provechosa es restringir la exposición solar. Filtros
UV especiales pueden ser
colocados en la ventana favorita del animal. El paciente que vive en el interior y
exterior debe
ser alentado a salir en la noche quedándose adentro en las horas pico de sol. El empleo
de tatuajes,
marcadores o filtros solares resulta impráctico o insatisfactorio. El tratamiento exitoso
depende
del reconocimiento precoz de las lesiones neoplásicas.
Lecturas
sugeridas
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Colegio de Medicina Veterinaria, Universidad A&M Texas, College Station, Texas.
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