Adenocarcinoma de sacos anales
La neoplasia perineal más común y tercer tumor cutáneo más prevalente en los
INTRODUCCION
MATERIALES Y METODOS
Entre 1982 y 1988 se
diagnosticaron 34 casos de ACSA en el Centro Médico Animal.
En este estudio retrospectivo se juzgaron convenientes los registros médicos de 32
pacientes. El diagnóstico de ACSA se realizó mediante examen histológico de tejido
obtenido durante la tumorectomía en 27/32. En 1 se practicó biopsia incisional de una
masa voluminosa y en 3 se hicieron muestreos escisionales de adenomegalias (ilíaca y
lumbar); estos últimos 3 casos no mostraron indicios de masa perineal. En 1 se
procedió con extirpación de lóbulo pulmonar caudal derecho y biopsia de nódulo
solitario.
Para las operaciones se realizaron incisiones curvilineales o
elípticas alrededor del
saco afectado y para extraer la masa se empleó la disección roma y aguda. En 9 se
requirió anoplastia parcial para la ablación tumoral total con remoción del músculo
esfinteriano. En otro caso, la anoplastia fue hecha para una masa recurrente 30 meses
después de la escisión simple. Las anoplastias parciales se completaron con un cierre en
dos planos de material sintético (absorbible o no) en un patrón interrumpido simple. La
primera capa unía subcutáneo a la adventicia externa y muscular del recto, mientras
que la segunda enfrentaba mucosa y piel hasta culminar la síntesis. Se colocaron
drenajes de Penrose.
En 13 pacientes hubo linfadenopatía ilíaca según los resultados del
examen rectal y
radiológico, y en 10 se realizó laparotomía exploratoria por la línea alba.
Antes de la intervención se calcularon las calcemias con la fórmula
del calcio ajustado
(mg/dl) = calcemia (mg/dl) albuminemia (g/dl) + 3,5. En 8 casos con valores mayores
de 11,6 mg/dl se inició diuresis con ClNa y la cirugía se pospuso hasta la
normalización
de la calcemia. Para incrementar la calciuresis en 6 casos se empleó furosemida.
RESULTADOS
La edad promedio en el
momento del diagnóstico fue de 10,8 años (5-17 años); 30
pacientes eran hembras (26 esterilizadas y 4 enteras) y el resto machos
castrados; 13
casos correspondieron a mestizos y la raza más representada fue el Pastor alsaciano(4).
Los signos clínicos (tabla 1) se
observaron durante 1 día a 5 meses antes de la
consulta. En 19 animales la consulta fue debido a que el propietario notó una masa
perineal (9) o dificultad en la defecación (10). En 11 la masa perineal se encontró de
manera incidental durante el tacto rectal. En todos los casos los tumores se palpaban
por recto, con un diámetro de 0,2 a 10 cm. El asiento en 15 casos fue el saco anal
derecho, en 14 el izquierdo y en 3 ambos.
Los resultados clinicopatológicos detectaron leucocitosis (8), 3 con
desvío a la
izquierda y 1 con anemia leve. Ocho tuvieron hipercalcemia (rango de 12,1 a más de
16,6 mg/dl), 6 de ellos hipofosfatemia (rango de 1,5 a 2,9 mg/dl), 1 normofosfatemia
y el restante hiperfosfatemia por falla renal secundaria a amiloidosis.
La radiología torácica preoperatoria se indicó en los 32 y la
abdominal en 29, con
detección de metástasis en el 53%. En las placas abdominales se comprobó
linfadenopatía ilíaca en 13, efusión peritoneal en 1 y osteólisis vertebral (L4) en 1.
En un caso hubo osteopatía hipertrófica en los 4 miembros. Las placas torácicas
demostraron nódulos pulmonares en 4. Tres tuvieron metástasis en más de un punto.
En 2 casos las radiografías de seguimiento revelaron metástasis posoperatoria (ilíaca
y pulmonar). Un estudio ecográfico abdominal sugirió linfadenopatía ilíaca y nódulos
hepatoesplénicos confirmados como metástasis en la necropsia.
De los operados (27), en 25 se procedió con ablación unilateral y en
2 bilateral. En
la mayoría de los casos, el saco anal afectado no se reconocía en la cirugía. De las 10
laparotomías (5 con ablación del ACSA y 5 sin ella) se extrajeron los ganglios ilíacos
en 8; en 1 la masa sublumbar era inoperable y en el restante, si bien había
adenomegalia ilíaca no se la eliminó por las múltiples metástasis en hígado y bazo.
La mayoría de los ganglios enfermos estaban bien encapsulados pero con
vascularización abundante. En los 5 casos sin tumorectomía, la lesión primaria era
un componente menor de su estado clínico global. En 1 el diagnóstico se confirmó
luego de la escisión y biopsia de un tumor en el lóbulo pulmonar caudal derecho; el
animal tenía osteopatía hipertrófica y desarrolló metástasis en la vértebra L4. En 3
(con linfadenectomía): 1 murió en el posoperatorio inmediato y los otros 2 se
sacrificaron por amiloidosis renal y paraparesis. En el quinto se juzgó como inoperable.
El panel bioquímico posquirúrgico mostró normalización de la
calcemia en 7 de 8
casos; lo mismo sucedió en 4 de 6 hipofosfatémicos; 1 presentó hipercalcemia/
hipofosfatemia persistentes y otro algo de hipofosfatemia pero normocalcemia.
Durante la primera semana de posoperatorio murieron 5: 1 por hemorragia
profusa
en la linfadenectomía ilíaca, otro por choque séptico relacionado a una anoplastia de
180° y 3 sufrieron eutanasia (hipertermia/letargia; amiloidosis renal; adenomegalia
inoperable).
Hacia las 2 semanas de posoperatorio, las complicaciones comprendieron
incontinencia fecal (coprocrasia) leve a moderada en 5 casos. En 2 resolvió; 1 tuvo
saculectomía bilateral y anoplastia de 180° y el otro tumorectomía simple. En 3 la
coprocrasia fue permanente, estos sufrieron anoplastias parciales de 120, 180 y 270°.
Las complicaciones infecciosas se dieron en 4: 2 con infección menor de la incisión
perineal y 2 con desenlace fatal (choque séptico y eutanasia por hipertermia/letargia).
En 2 perros con linfadenectomía ilíaca se produjo incontinencia urinaria (uracratia)
por rebalse. En 1 la uracratia resolvió a los 2 meses y el otro se controló con
fenilpropanolamina durante 9 meses, en cuyo momento se lo sacrificó por recurrencia
tumoral.
Se tabularon las causas de mortalidad en 22 casos (tabla 2); en el resto el tiempo
de sobrevida promedio fue de 12,7 meses (mediana 8,3 meses; rango 1,5-39 meses).
La mortalidad de estos se relacionó con metástasis o tumor recurrente, poliuria/
polidipsia persistentes, coprocrasia, debilidad geriátrica y motivos desconocidos (2
casos).
Para evaluar los factores pronósticos asociados con la enfermedad se
categorizaron
21 pacientes comparando sus sobrevidas. Las categorías se basaron en la calcemia y
evidencia de metástasis preoperatorias; 5 fueron hipercalcémicos y el tiempo de
supervivencia media fue de 12 meses (rango 2-39 meses), los restantes eran
normocalcémicos con sobrevida de 12,9 meses (rango 1,5-35 meses). El tiempo de
sobrevida promedio para los 11 casos con metástasis fue de 9,9 meses (rango 1,5-39
meses) y para los 10 sin ella fue de 15,8 meses (rango 3-35 meses).
De 24 perros seguidos durante un mínimo de 3 meses, 12 padecieron
recurrencia;
7 a nivel local (confirmada por examen rectal) y 5 a nivel sublumbar (confirmada con
radiología abdominal).
DISCUSION
Las manifestaciones
clínicas más comunes son las referibles a una masa perineal
visible y obstrucción rectal parcial. Empero, el ACSA fue un proceso oculto en 11 de
32 pacientes, lo cual destaca la importancia de la palpación rectal como parte de una
revisación física completa. En nuestra serie, apenas la mitad de los hipercalcémicos
se examinaron debido a poliuria/polidipsia; los otros se descubrieron en el panel
bioquímico de rutina. Los signos de nuestros casos no documentados con
anterioridad comprendieron: tos crónica, osteopatía hipertrófica y edema de tren
posterior (unilateral y bilateral); en ocasiones estos eran la única anormalidad.
La hipercalcemia/hipofosfatemia se describen con frecuencia en el ACSA.
En este
estudio el 26% tuvo hipercalcemia y 6 de ellos hipofosfatemia. En un informe de 36
casos, 20 de 22 fueron hipercalcémicos y 12 de 17 hipofosfatémicos. En otro trabajo
sobre 14 casos, uno estudiado en profundidad exhibió hipercalcemia/hipofosfatemia.
En una comunicación donde sólo se midió calcemia, 7 de 11 animales fueron
hipercalcémicos.
La normalización de los valores
posoperatorios también fue destacada por otros
autores. El mecanismo hipercalcemiante no se conoce del todo, pero se postuló la
elaboración de una sustancia bioactiva por las células tumorales que induce resorción
ósea. Esta sustancia también incrementaría la calciuresis/fosfaturia manteniendo
niveles normales de la 1,25-dihidroxivitamina D a pesar de la hipercalcemia. La
sustancia humoral no se identificó pero sería diferente de la PTH inmunorreactiva o
PGE
LECTURAS SUGERIDAS
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