María de la Paz Salinas
M.V. Especializada en Etología Clínica/Zoopsiquiatría
Ex Docente de la FCV-Universidad de Buenos Aires
Formación Diplomante para Vétérinaire Comportementaliste ENVF-ENV d'Alfort
Representante para la Argentina de la ESVCE-European Society of Veterinary Clinical Ethology
Ex Secretaria y Miembro Fundador de la ALVZ-Asociación Latinoamericana Veterinaria de Zoopsiquiatría
Resumen. Como resultado de un aumento en la expectativa de vida de los animales de compañía, gradualmente se fue incrementando la edad promedio de los pacientes. Surge entonces la gerontología veterinaria por la demanda del propietario en lograr una mejora en la calidad de vida de sus animales ancianos. La psicogeriatría y la gerontopsiquiatría estudian el envejecimiento normal y el patológico; de desarrollo reciente, ambas áreas han generado la aparición de entidades nosográficas relacionadas con los procesos de envejecimiento. Para los veterinarios es un nuevo campo que tiene la limitación de la falta de curación, pero con la posibilidad de brindar bienestar y disminuir las molestias que devienen de los procesos degenerativos propios de la edad, con la conciencia de estar frente a algo contra lo cual el fracaso es seguro en el mediano o corto plazo; esto debe ser tratado claramente con el cliente, y la alianza terapéutica debe fundamentamentarse en la realidad. Definir esa realidad en el sentido de las alteraciones del comportamiento en términos de diagnóstico, tratamiento y pronóstico es el objetivo de este artículo.
SUMMARY. As result of an increase at the company animal's life expectancy, gradually it was increasing the age average of the patients. The veterinary gerontology appears to cover the owner's demand to obtain an improvement in the life quality to them olds animals. Psychogerontology and psychogeriatry studies the normal aging and the pathologic one, of recent development has generated the nosographic entities appearance related to the aging processes. This is a new field for the veterinarians that has the limitation to have not complete recovery, but with the possibility of offering well-being and of diminishing the annoyances that happen of the own degenerative aging processes, with the conscience to be as opposed to something against which the failure is safe in the medium or short term, this must be dealt clearly with the client and the therapeutic alliance must be based on the reality. To define that reality in the sense of the behaviours alterations in terms of diagnoses, treatment and prognosis is the objective of this article.
Palabras clave
Gerontología veterinaria, psicogeriatría, gerontopsiquiatría, expectativa de vida.
Key words
Veterinary gerontology, psychogeriatry, psychogerontology, life expectancy.
Envejecimiento normal y patológico
El envejecimiento se puede definir como el proceso fisiológico normal que sigue todo organismo vivo en el curso de su último período de vida. Se caracteriza por la pérdida progresiva de las capacidades adaptativas del organismo a su entorno. Por lo tanto, el concepto importante a tener en cuenta es que no es una enfermedad en sí misma sino la resultante de diferentes procesos naturales.
Desde el punto de vista del comportamiento, los procesos que nos interesan son aquellos que atañen e impactan sobre el SNC, los cuales se verán afectados por otros procesos orgánicos concomitantes (álgidos, disendocrinias, metabólicos, etc.) relacionados con el envejecimiento o con enfermedades crónicas que determinan una mayor susceptibilidad.
La edad en la cual consideramos que un animal es anciano depende de factores relacionados con la talla; esto significa que el proceso de envejecimiento se observará más temprano en relación al mayor tamaño del animal, lo cual se relaciona con la esperanza de vida observada en la clínica diaria (tabla 1).
Desde el punto de vista anatomopatológico, las lesiones son similares a las observadas en la enfermedad de Alzheimer en seres humanos, pero en el perro no se detecta todo el conjunto de lesiones, los depósitos de b-amiloide son difusos (no en placas), y tampoco se advierten la degeneración neurofibrilar y la amiloidogénesis que presenta el paciente humano.
Como herramienta diagnóstica de un envejecimiento normal o patológico disponemos de la escala EVEC para caninos (tabla 2). Existe una correlación entre las lesiones encontradas y los valores elevados en la escala EVEC.
Modificaciones concernientes al envejecimiento
Envejecimiento de la membrana plasmatica. Dentro de los procesos que comprende el envejecimiento y que afectan a toda la economía se encuentra la modificación de las capacidades de la membrana plasmática y esto incluye también a las neuronas. Lo que determina la pérdida de fluidez de la membrana celular es una modificación en su composición (aumento del colesterol, modificación de la relación esfingomielina/fosfatidilcolina, incremento de ácidos grasos saturados). De esta manera, los receptores de la membrana que antes tenían una capacidad de movilizarse en una estructura menos rígida, quedan fijos con la consiguiente aparición de zonas hipersensibles o, por el contrario, con sensibilidad disminuida; esto afecta tanto a los sistemas de transporte, los sistemas enzimáticos como la capacidad intercelular de relacionarse eficientemente.
Alteraciones metabolicas. Desde el punto de vista metabólico, a nivel del SNC se han estudiado disminuciones en el consumo de glucosa en diversas áreas, las cuales se correlacionan con el déficit sensorial que presenta el animal anciano, pero además, una alteración a nivel del sistema límbico que puede explicar las deficiencias a nivel comportamental.
El envejecimiento entraña una disminución en la eficiencia de la síntesis proteica en todos sus aspectos. A nivel neuronal se traduce en las alteraciones que se observan en el animal senil.
En resumen, hay una disminución de la perfusión cerebral y del metabolismo glucídico en general y en el cortex frontal y temporal en particular, lo que también se traduce en una disminución de la estructura cortical evidenciable en las imágenes de barrido o IRM.
Alteraciones en los sistemas de neurotransmisores. Los diferentes sistemas se ven afectados en mayor o menor grado y las alteraciones comportamentales pueden correlacionarse con las disfunciones presentadas; esto continúa siendo objeto de estudios y no todas las alteraciones observadas tienen aún una explicación suficiente. Existe una disminución evidente del volumen de la corteza cerebral por pérdida neuronal observándose seudodilatación ventricular en las imágenes de IRM o barrido.
Sistema colinérgico: originalmente no se consideraba que se encontraba muy afectado ya que la medición de marcadores colinérgicos era poco significativa, pero está demostrado que existe una disminución de receptores muscarínicos ligada a la edad y es la principal contraindicación para la utilización de neurolépticos fenotiacínicos en animales ancianos (los efectos anticolinérgicos de las moléculas son responsables de los fenómenos de boca seca, constipación o confusión). La disfunción colinérgica más evidente es la pérdida de memoria de los individuos seniles.
Sistemas monoaminérgicos: dentro del sistema monoaminérgico encontramos al dopaminérgico como uno de los primeros y más afectados en los procesos seniles.
Globalmente encontraremos todas las catecolaminas disminuidas en su síntesis; el metabolismo de las mismas así como también el número de receptores se ve afectado en forma cualitativa y cuantitativa.
En el caso particular de la dopamina, se encuentra disminuida en el sistema límbico y la corteza cerebral, y también hay una reducción en la cantidad de neuronas a nivel de la sustancia negra.
Las vías dopaminérgicas tienen gran importancia en cuanto a una serie de comportamientos, entre ellos la agresividad, la vigilancia y los procesos cognitivos, a su vez su disfunción es evidenciable con la aparición de comportamientos motores ligados al envejecimiento (movimientos masticatorios, balanceos de cabeza). Estas vías son las primeras en afectarse, encontrándose una disminución global de los receptores dopaminérgicos, y cabe mencionar las alteraciones a nivel del receptor D1 metabotrópico, el cual se desacopla de la proteína GS que es responsable de la estimulación de la adenilciclasa.
Las modificaciones a nivel de las vías serotoninérgicas determinan trastornos del sueño y distimias (cambios bruscos del humor, entre los que se incluyen las depresiones).
El sistema adrenérgico también está afectado, pero por el momento faltan estudios concluyentes en perros; el sistema GABAérgico posiblemente se encuentre hipersensible (aumento de la respuesta a las benzodiacepinas en los ancianos).
En general, la transmisión de la información se ve disminuida tanto en velocidad (a partir de los 7 años en caninos) como en efectividad, y llega a una disminución entre el 10 y 15% a los 10 años.
Alteraciones neuroendocrinas. En el envejecimiento se presentan disendocrinopatías; principalmente revisten mayor interés el hipertiroidismo, el hipotiroidismo y el hiperadrenocorticismo. Desde el punto de vista clínico, es importante el estudio comportamental ya que el síntoma precoz y evidenciable de estos trastornos se traduce en cambios en la conducta.
El hiperadrenocorticismo se acompaña de una degradación cognitiva con evolución depresiva, que se suma a toda la sintomatología propia de esta disendocrinopatía y, en algunos casos, la precede.
Por otro lado, en el animal anciano encontraremos modificaciones que determinan un hiper o un hipotiroidismo. Desde el punto de vista de los neurotransmisores afectados, en el hipotiroidismo se explica con una actividad b del sistema noradrenérgico disminuida y signos clínicos de tipo depresivo. Inversamente, un aumento de la actividad tiroidea producirá una hiperactividad b con manifestaciones de tipo productivas (hiperestesia, excitación).
De todas maneras, la imagen de los efectos inversos entre el hipotiroidismo y el hipertiroidismo a nivel comportamental se desdibuja en la práctica ya que no necesariamente un hipotiroideo va a tener manifestaciones deficitarias e, inversamente, un hipertiroideo aumentará la producción de comportamientos en todos los casos. Podemos resumir, entonces, que las alteraciones tiroideas en el envejecimiento darán lugar a cambios del humor; debemos también tomar en cuenta esta falta de especificidad signológica.
En los estudios hormonales, las concentraciones de hormonas tiroideas son similares a las del animal joven; la alteración no se encuentra en su concentración sino en su biodisponibilidad y el recambio (turnover) de T4 muy disminuido en el animal anciano, por lo que aun realizando dosajes de los valores de T4 libre presenta poco interés en la práctica. Este metabolismo disminuye en el orden de un 25-50%.
Este es el fundamento teórico por el cual se realiza una terapia sustitiva de la dosis terapéutica de T4 en tratamientos de sostén para animales gerontes.
La diabetes mellitus determina un deterioro de las capacidades cognitivas y en animales que sufren de esta enfermedad se debe tener en cuenta que el envejecimiento cerebral puede ser más notorio y en algunos casos más precoz.
Gerontopsiquiatría canina
Clasificación
Existen cuatro grandes entidades nosográficas en psicogeriatría canina:
Depresión de involución
Distimia del perro viejo
Hiperagresividad del perro viejo
Síndrome confusional
Depresión de involución
Esta afección es cada vez más frecuente de observar; está acompañada de signos clínicos espectaculares, insomnio con vocalizaciones y pérdida del aprendizaje de eliminación. Se encuentran afectados el humor, las cogniciones y las emociones del animal. Es esencialmente una desorganización cognitiva y afectiva que involucra a toda la economía del individuo.
Es necesario una semiológica rigurosa debido a que todas las entidades nosográficas tienen puntos en común, o al menos algunos signos similares.
Se definen como signos de involución a la reaparición de conductas infantiles (por ej., exploración oral, lamido en los contactos sociales, pérdida del aprendizaje de eliminación).
Semiología. Semiológicamente es posible no encontrar todos los síntomas, sobre todo al comienzo de la patología, la cual es insidiosa en cuanto a su evolución.
Comportamientos centrípetos
Comportamiento eliminatorio: es un signo espectacular y motivo de consulta; está muy modificado y nuevamente el animal manifiesta errores en los lugares, soportes y momentos en los cuales lo realiza.
Sueño: se observa una desorganización de los ciclos de vigilia/sueño, insomnios nocturnos con despertares brutales y muy dramáticos (gritos, aullidos), cambio en los hábitos nocturnos con hipersomnia diurna, ansiedad prehipnagógica que se manifiesta con la dificultad de encontrar lugar para dormirse, deambulaciones, giros y estado de inquietud y desasosiego que responde a la anticipación emocional debido a los despertares bruscos que se presentan durante el sueño.
Comportamiento alimenticio: es típico de los procesos depresivos crónicos la presencia de disorexia con períodos de apetito caprichoso y anorexia, alternados con períodos de hiperfagia.
Comportamientos centrífugos
Comportamiento exploratorio: reaparece la exploración oral, junto con el transporte de objetos y las destrucciones que acompañan a este último.
Comportamiento agresivo: se puede observar una ruptura de la estructura trifásica (fase apetitiva Æ consumatoria Æ señal de parada –retorno al equilibrio) de los comportamientos, lo que en la agresión se traduce en la desaparición de la fase de amenaza y, principalmente entre perros, de la señal de parada y apaciguamiento.
Apego: los animales afectados pueden manifestar un hiperapego secundario que dificulta dejarlo solo (vocalizaciones y destrucciones).
Falta de motivación y reactividad: el perro no reacciona a los estímulos externos, se mantiene en su zona de descanso, en un rincón o sobre un mueble (esto hace pensar a los propietarios que su perro está sordo), también hay una dificultad de reacción ante estímulos suficientemente fuertes que determina la aparición de comportamientos desregulados del tipo de ataque de pánico (vocalizaciones, temblores, agitación, micciones o defecaciones, salivación).
Etiología y etiopatogenia. Existen factores endógenos y exógenos que determinan la aparición de esta patología. Los factores exógenos son exclusivamente comportamentales:
Estados ansiosos no tratados: es el factor más importante y está relacionado con procesos que cursan con ansiedad como síndrome de privación sensorial, ansiedad por separación, problemas jerárquicos, problemas de la comunicación, etc.
Finalización de una actividad: frecuentemente ocurre en perros viejos que son alejados de un trabajo (caza, agility, exposiciones) o simplemente que los propietarios cesan de realizar actividades que eran frecuentes y muy motivantes (paseos, juegos).
Perturbaciones jerárquicas y de relación: cabe describir dos casos frecuentes, el primero es la introducción de un cachorro; esto desde el punto de vista de los propietarios se relaciona con “recambio” del perro viejo, o eventualmente se busca que tenga compañía. De todas maneras, el perro viejo es desplazado por este nuevo centro de atención, lo que perturba la estructura jerárquica, acompañado o no de peleas violentas donde el perro anciano difícilmente logra respetar la nueva jerarquía. El segundo caso se relaciona con el envejecimiento y las patologías asociadas (cardiopatía, artrosis, halitosis, trastornos que cursan con seborrea) que producen una marginación del perro, lo cual agrava su estado depresivo.
Dentro de los factores endógenos se encuentran:
Disendocrinopatías
Procesos tumorales
Envejecimiento de la membrana plasmática
Alteraciones de los neurotransmisores
Epidemiología. Esta patología se presenta en animales mayores de 7 años, siendo la talla determinante para la precocidad de aparición en razas gigantes; en las pequeñas se manifiesta a partir de los 10 años.
También se observa diferencia entre los sexos, siendo la casuística en las hembras prácticamente el doble que en los machos.
Se presentan también perturbaciones socioafectivas (modificaciones del grupo, ruptura social por parte de los propietarios con su perro, etc.) que afectan a la mascota geronte.
Evolución. La evolución puede observarse en dos etapas; en principio, los signos pueden controlarse y se advierte una mejoría, pero en gran parte de los casos, esto dura un tiempo y posteriormente es seguido de una etapa donde el deterioro es rápido.
Los síntomas son muy molestos para los propietarios; la enuresis, la encopresis, los insomnios con vocalizaciones y la pérdida del aprendizaje de eliminación son mal tolerados por muchos de ellos.
Por otro lado, la noción de proceso irreversible es causa suficiente para la solicitud de eutanasia. Sea cual fuese el caso y la decisión de los propietarios con respecto al futuro de su animal, esto debe ser acompañado por el profesional veterinario.
Diagnóstico. Para lograr el diagnóstico es necesario encontrar dos síntomas obligatorios:
Estado depresivo crónico: disorexia, trastornos del sueño (insomnio, ansiedad prehipnagógica, adelantamiento de la fase paradójica), indiferencia, deambulación arrastrando los miembros posteriores.
Mínimamente dos manifestaciones de involución.
Como síntomas complementarios podemos encontrar:
Deambulaciones estereotipadas
Hiperapego
Gemidos
El diagnóstico diferencial debe realizarse con la depresión crónica del adulto (en este caso no se observa ningún signo de involución), así como también con la distimia en la que se observan síntomas bipolares en el humor que en la depresión de involución están ausentes.
En cuanto a la diferenciación con respecto a otras alteraciones del envejecimiento, el límite muchas veces es muy difuso y en evoluciones prolongadas en el tiempo de todas ellas, los signos clínicos tienden a uniformarse.
Pronóstico. Tomando el pronóstico desde el punto de vista terapéutico es bueno, pero la ausencia de cura y las recaídas seguras, junto con el cansancio de los propietarios, suelen llevar a la práctica de la eutanasia.
Tratamiento. El tratamiento consiste exclusivamente en quimioterapia; también existe como posibilidad la terapia comportamental con resultado positivo, que puede realizarse sólo desde las modificaciones producidas por los fármacos utilizados. Existen dos agentes de interés:
Clomipramina, 1 a 4 mg/kg divididos en dos tomas diarias; en este caso, existe una rápida mejoría de los síntomas, principalmente los relacionados con el comportamiento de defecar y orinar fuera de lugar y la encopresis/enuresis. Por otro lado, es un fármaco de elección para controlar los signos y posteriormente instaurar una terapia a largo plazo, utilizando la segunda droga de elección. Es importante tomar en cuenta el efecto anticolinérgico de la clomipramina que en algunos ancianos puede llevar a tener que disminuir la dosis por la sensibilidad de los pacientes (retención urinaria, boca seca, confusión).
Selegilina, 0,5 mg/kg/día en una toma diaria a la mañana: este psicotrópico es un facilitador de la conducción dopaminérgica, tiene un efecto neuroprotector disminuyendo la apoptosis neuronal y además un efecto regulador del humor (normotímico). Los resultados se observan a partir de la tercera semana, y a los 3-4 días puede observarse un agravamiento transitorio de los síntomas que debe ser informado a los propietarios.
Terapias. Para comenzar las terapias comportamentales es necesario esperar que la quimioterapia haga su efecto; principalmente, se trata de reinsertar el perro en la familia y facilitar las actividades y contactos con los miembros del grupo, la cual estaba empobrecida por la “apatía” que percibían debido a la depresión.
Distimia del perro viejo
En este caso, esta patología siempre se presenta en dos tiempos; comienza con fases productivas (distimia unipolar) que evolucionan a la alternancia de fases productivas y deficitarias (depresión), por ende, es una distimia bipolar.
Las fases productivas son espectaculares en cuanto a la emisión de comportamientos, y sobre todo peligrosas por el aumento de la agresividad. También pueden observarse gemidos y situaciones de bloqueo.
Etiología y patogenia. Es una expresión diferente pero que comparte las mismas causas que la depresión de involución; las disendocrinias están presentes pero los animales nunca son hipotiroideos y frecuentemente se encuentra hiperadrenocorticismo.
Epidemiología. No hay ni predisposición sexual ni racial.
Evolución. Existen dos puntos importantes a tomar en cuenta y que son sumamente valiosos al momento de llegar a un diagnóstico. En principio, la presentación unipolar que evoluciona a bipolar (fases productivas Æ fases deficitarias Æ fases normales); en segundo lugar, las fases normales van disminuyendo y la frecuencia en la cual se genera este ciclo se acelera.
Diagnóstico. En perros de más de 7 años con las mismas características en función a la talla de la depresión de involución, la presencia de una disitimia unipolar que evolucionó a bipolar y situaciones de bloqueo por parte del paciente.
El diagnóstico diferencial se debe hacer con dos tipos de afecciones, la distimia bipolar del adulto y la depresión de involución.
Pronóstico. Malo; sólo es posible pretender como máximo una estabilización del paciente o una disminución en la tasa de degradación de las capacidades cognitivas y tímicas.
Tratamiento. En esta patología sólo un fármaco demostró algún efecto: selegilina 0,5 mg/kg/día por la mañana.
Hiperagresividad del perro viejo
Esta entidad es sumamente grave y los perros son verdaderamente peligrosos. Se observa una desestructuración de la secuencia agresiva en la cual la amenaza es posterior a la mordida, por lo que podemos definir que la secuencia está invertida. No hay apaciguamiento, no hay inhibición, y ensombrece aún más el cuadro el hecho de que son peligrosos para los niños con los cuales estos signos parecen ser más marcados.
Etiología y patogenia. Existen dos etiologías posibles, en primer lugar una disfunción de las estructuras serotoninérgicas, lo que explica la hiperagresividad, la falta de inhibición y la bulimia; en segundo lugar, los tumores en la corteza cerebral.
Epidemiología. Como en la distimia del perro viejo, no se observa predisposición racial ni sexual.
Evolución. En este caso particular, la evolución es desconocida y sin tratamiento debido a la rapidez con la cual los perros que manifiestan este trastorno son eliminados.
Diagnóstico. El diagnóstico se efectúa por el aumento de las secuencias agresivas, la inversión de la secuencia de mordida y posterior amenaza, la desaparición de las inhibiciones clásicas y la aparición posterior a los 7 años de edad. La bulimia también es un signo llamativo y característico.
En el diagnóstico diferencial hay dos patologías que deben ser descartadas:
Hiperagresividad secundaria
Distimia del perro viejo
Pronóstico. Malo; las recaídas son rápidas y frecuentes, no hay una recuperación total ni tampoco son animales fáciles de estabilizar.
Tratamiento. La terapéutica es sólo biológica y se fundamenta en la facilitación de la conducción serotoninérgica:
ISRS: fluoxetina 2-4 mg/kg/día.
Inhibidores de la recaptación mixtos: clomipramina 1 a 4 mg/ kg/día dividido en dos tomas.
Síndrome confusional
Los síntomas más marcados y característicos son la confusión y la desorientación; el perro es capaz de perderse en entornos cada vez más conocidos (calle, jardín, la propia casa).
Existe también una pérdida de los aprendizajes, principalmente de eliminación, el perro es capaz de defecar u orinar frente a sus dueños sin manifestar ninguna preocupación.
El sueño está afectado, observándose una confusión temporal en la cual intenta realizar las actividades propias del día durante la noche. Deambula pero a diferencia de la depresión, no hay ansiedad prehipnagógica.
También presentan estereotipias y gran cantidad de síntomas que plantean una similitud con algunas demencias seniles humanas.
Toda esta signología y el deterioro cognitivo que presentan los animales afectados plantean una situación muy difícil para los propietarios. Lo más destacable es el deterioro cognitivo y es lo que lo diferencia de la depresión de involución.
Etiología y patogenia. Existe una notable analogía con la enfermedad de Alzheimer. En los cortes histopatológicos de cerebro de animales afectados se pueden evidenciar depósitos difusos de b-amiloide aunque en los animales no se observan todas las lesiones (como la degeneración neurofibrilar) que acompañan a esta patología en humanos. En cuanto al origen, existen evidencias que hacen pensar en una predisposición genética, lo cual aún no se ha demostrado.
Las modificaciones comportamentales son consecuencia del envejecimiento cerebral y sobre todo son alteraciones estructurales como atrofia cortical, seudodilatación de los ventrículos laterales, etc.
Las lesiones oxidativas son muy importantes en lo que al desarrollo de la patología se refiere; la muerte celular produce radicales libres que son tóxicos para las neuronas, lo que genera un círculo vicioso.
Semiología. Existe una degradación general de los aprendizajes de comportamientos adquiridos. El perro no reconoce a sus dueños, no les hace fiestas, sigue a cualquier persona en la calle. Esta pérdida de aprendizajes es progresiva, y en cuanto a los aprendizajes sociales, no reconoce su nombre, no hace caso a las órdenes, tiene problemas relacionales con otros perros ya que no sabe cómo someterse, lo que puede llevar al perro a sufrir agresiones.
Se observa desorientación espacial, se fuga y puede perderse a pocos metros de su casa, equivoca el sentido de apertura de las puertas, intenta pasar de una habitación a otra por lugares donde no hay aberturas, puede dormir bajo la lluvia, se traba entre los muebles y no puede desplazarse hacia atrás.
También se advierte desorientación temporal, es decir, inversión de la actividad diurna/nocturna, la duración del período global del sueño es normal para un perro viejo, puede dar vuelta su bebedero o comedero.
Epidemiología. No hay datos precisos, pero por el momento no se encontró predisposición genética ni sexual.
Evolución. En un principio, los síntomas pueden verse en forma temporal con períodos de remisión de varios meses. Posteriormente, la degradación cognitiva evoluciona y vuelve al perro insoportable para la convivencia, al punto que es frecuente que la eutanasia sea solicitada con un sentimiento de culpabilidad por parte de los propietarios. A su vez, no es sencillo lograr instaurar un tratamiento debido a la concepción de irreversibilidad del proceso senil donde “es mejor que no sufra” desde el punto de vista de sus dueños.
Como en la enfermedad humana, la evolución es desfavorable, aumentan gradualmente las fases de desorientación y confusión, se presenta en forma conjunta una ruptura social y cada vez es más difícil manejar al animal, aun en entornos muy familiares.
Diagnóstico. Se fundamenta en las alteraciones cognitivas graves y progresivas, desorientación, estereotipias y los trastornos del sueño sin alteración de la estructura cíclica (no hay adelantamiento de la fase paradójica como en las depresiones, ni ansiedad hipnagógica, ni despertares bruscos).
Un diagnóstico precoz es difícil debido a la intermitencia de la signología al inicio. Los criterios son:
Pérdida de los aprendizajes: sociales, de limpieza, habilidades lúdicas y tareas aprendidas (sentarse, recuperar algo).
Desorientación espacial: fugas, confusión.
Desorientación temporal: inversión del sueño.
En el diagnóstico diferencial deben considerarse dos afecciones para excluir:
Depresión de involución y depresiones crónicas: se presentan alteraciones en el ciclo del sueño que no aparecen en el síndrome confusional.
Distimia del perro viejo: la presencia de agresiones y fluctuaciones bipolares; existen también trastornos del sueño pero en este caso son insomnios.
Pronóstico. Malo; por el momento no hay ninguna estrategia terapéutica con resultados suficientes.
Tratamiento. El único fármaco que muestra alguna efectividad ha sido la selegilina a dosis de 0,5 mg/kg/día, que funciona a diferentes niveles; en principio, como un facilitador dopaminérgico, en segundo lugar mejorando la fluidez de la membrana plasmática, lo que genera que exista la adaptación a nivel neuronal y por último, con un aumento en la funcionalidad de la superóxido dismutasa (SOD) disminuyendo los radicales libres.
Existen otros tratamientos utilizados con resultados variables. En algunos casos restringidos en la casuística: vincamina o nicergolina, piracetam 20-40 mg/kg 2 veces al día, complementos antioxidantes nutricionales, propentofilina que actúa sobre la formación de radicales libres por parte de las células gliales, etc.
En cuanto a las terapias de comportamiento, estamos restringidos por las alteraciones cognitivas del paciente, pero de todas maneras, es importante para no empeorar el cuadro informar a los propietarios que no está indicado realizar sanciones tanto con las deambulaciones como con la orina y materia fecal en lugares inapropiados.
Conclusión
Al encarar el tratamiento de un animal senil es importante y prioritario considerar todas las afecciones orgánicas concomitantes (disendocrinias, artrosis, cardiopatías, etc.) y tratarlas; los estados álgidos, por ejemplo, pueden modificar el estado reaccional del animal y generar agresiones. Asimismo, no se recomienda disociar el comportamiento de la clínica, siendo en sí mismo una herramienta valiosa a la que se puede recurrir conservando la conciencia de todo el sistema.
Como regla, está especialmente contraindicado el uso de neurolépticos en pacientes ancianos y también de fármacos como la carbamacepina, siendo de elección las drogas descritas por su tolerancia y efecto.
La evaluación de la agresividad del individuo debe acompañarse de una evaluación del grupo con el cual convive, sobre todo la presencia de niños, la talla del perro y ante el diagnóstico de distimia o hiperagresividad se determina que un perro sea considerado peligroso.
Psicogeriatria y gerontopsiquiatría felina
En esta especie, los síntomas asociados al envejecimiento son los primeros signos de una neoplasia a nivel del sistema nervioso central. Con frecuencia estos tumores son benignos y el tratamiento de la afección comportamental debe realizarse ya que esto modifica el pronóstico.
Los trastornos por envejecimiento en el gato cobran importancia, aun con una muy baja presentación en la casuística, porque son un signo precoz de muchas enfermedades crónicas. Además, alteran seriamente la relación del propietario con su mascota felina.
Envejecimiento normal
Los primeros signos de envejecimiento en el gato se observan a partir de los 12 años. Están dominados por un enlentecimiento psicomotor, el sueño está afectado en su duración global y se observan sutiles dificultades de precisión en ciertos movimientos. Mientras que la mayoría de los comportamientos se mantiene normal, debemos sospechar de envejecimiento patológico si el sueño dura más de 20 horas/día.
Envejecimiento patológico
Pueden influir en la presentación de este tipo de proceso factores endógenos y exógenos:
Factores endógenos: los tumores cerebrales, afecciones orgánicas relativamente frecuentes en el gato senil, son la causa principal de depresión y los signos comportamentales frecuentemente preceden los neurogénicos (amaurosis, déficit de los nervios craneanos, síndrome convulsivo), las disendocrinias (hiperadrenocorticismo, hipotiroidismo, hipertiroidismo), cursan con trastornos del humor, agresiones, irritabilidad e hiposomnia. Por su parte, la diabetes mellitus puede cursar con depresión crónica. La administración prolongada de corticoides o progestágenos altera también los comportamientos en forma directa o secundaria a las disendocrinias iatrogénicas. La insuficiencia renal crónica puede correlacionarse con síndrome depresivo o raramente con distimia; asimismo, el virus de inmunodeficiencia felina (VIF) puede cursar con alteraciones comportamentales.
Factores exógenos: acompaña siempre al envejecimiento una pérdida de la adaptabilidad, por lo que todo cambio o alteración ambiental, modificaciones territoriales (por ej., disminución), o una ansiedad no tratada, pueden desencadenar la aparición de síntomas de envejecimiento patológico.
El territorio gradualmente deja de ser apaciguante, se observa una disminución o desaparición de marcajes faciales y un aumento de marcación urinaria, lo que a su vez incrementa la probabilidad de que el animal siga marcando con orina.
Síndrome confusional
Hay, de hecho, una similitud con la presentación en caninos; el gato se manifiesta confuso y desorientado aun en lugares familiares, hay pérdida de aprendizajes, esto incluye la confusión temporal en la que realizan de noche actividades típicas del día.
El gato adopta lugares de dormir incongruentes, la materia fecal y la orina pueden encontrarse en el sitio adecuado, pero también en muebles o sectores protegidos.
El marcaje facial se desorganiza y, a la par, puede aumentar la marcación urinaria, con disminución del marcaje facial y por arañazos.
Al ser una especie territorial, es necesario discriminar los aprendizajes en sociales y territoriales. En este caso, se debe pensar en demencias seniles ligadas a depósitos de b-amiloide (similitud con la enfermedad de Alzheimer).
Depresión de involución
Esta alteración está muy próxima al síndrome confusional, pero además encontramos signos depresivos y de involución (exploración oral, materia fecal y orina en sitios inadecuados).
Se observa un deterioro marcado del conjunto de los comportamientos:
Sueño: insomnio con despertares brutales, fuertes vocalizaciones y búsqueda de contacto.
Comportamiento somatoestésico: pérdida del acicalamiento, mal estado del pelaje con nudos o, por el contrario, alopecia extensa por la aparición de actividades de sustitución, eventualmente lesiones autoinfligidas por arañazos.
Alimentación: bulimia espectacular en algunos casos, búsqueda de alimento.
Comportamiento eliminatorio: desaseo, marcaje y micciones, defecación en cualquier lado, el gato elimina donde sea, aun en lugares inesperados, enuresis/encopresis.
Comportamiento exploratorio: exploración oral lo cual en sí misma es una actitud muy rara en el gato, rompe tejidos, muerde objetos (sobre todo lineales), ingestión de cuerpos extraños.
Reacciones emocionales: agitación, deambulaciones, conducta evasiva, manifestaciones neurovegetativas (síndrome de hiperestesia idiopática [rolling skin syndrome], diarrea, ptialismo).
Se deben descartar tumor cerebral, disendocrinia iatrogénica, tumores suprarrenales, diabetes mellitus e insuficiencia renal crónica.
Distimia
Muy rara de observar en la casuística, se encuentran fases productivas que pueden ir acompañadas de automutilaciones caudales. En estas fases son frecuentes los ataques a los propietarios y los insomnios con disminución global del período de sueño.
Los gatos se tornan muy peligrosos. Los cuadros productivos constan de agresiones territoriales y por irritación, hiposomnia (< 6 horas) y bulimia; asimismo, manifiestan hiperestesia e hipervigilancia.
Se pueden observar violentas agresiones a la cola con lesiones graves hasta automutilaciones, y este signo es muy evocador de la distimia.
Las fases deficitarias constan de indiferencia, el gato parece impedido de caminar, y el comportamiento exploratorio está muy reducido.
La evolución es similar a la del perro; con frecuencia se observa una distimia unipolar que alterna fases normales, posteriormente evoluciona a bipolar y fases normales, y por último, estas fases de remisión se acortan. El pasaje de una fase a otra muchas veces es brutal.
Las patologías orgánicas que pueden acompañar estos síntomas son principalmente meningiomas, tumores hipofisarios e hipertiroidismo.
Depresión aguda
Los signos dominantes son:
Hipersomnia
Anorexia
Apatía
Hay lesiones por rascado en cuello y cabeza, intolerancia al contacto, mal estado del pelaje, peligrosas para la sobrevida ya que no hay ingesta de líquido ni alimento. Puede presentarse por la introducción de un nuevo gato, la muerte del propietario o una mudanza.
No es una alteración específica del animal anciano, pero cabe mencionarla porque acompaña situaciones más o menos estresantes, también los cuadros clínicos de enfermedades agudas y cuadros de interacción.
Síndrome de hipersomnia del gato geronte
Esta patología no está relacionada con las anteriores. Se presenta en gatos con una disminución del comportamiento motor y un período de sueño superior a 20 horas; las deposiciones son próximas al lugar de dormir. La etiología es poco conocida y se sospecha de alteraciones en las vías noradrenérgicas.
Diagnóstico
En principio se deben explorar las grandes categorías de comportamientos (alimentario, sueño, marcación urinaria, eliminatorio, agresiones, exploratorio y capacidad de orientación y marcaje facial). Deben tomarse en cuenta el tiempo y la forma en que se manifestó dicha evolución.
En segundo lugar, con los signos obtenidos, orientaremos el diagnóstico hacia las diferentes entidades nosológicas:
Depresión de involución
Síndrome confusional
Distimia
Depresión reaccional
Envejecimiento normal
Síndrome de hipersomnia
Por último, se debe buscar el origen de los problemas, es decir, correlacionarlos con causas orgánicas. A veces esto se dificulta ya que el propietario no desea realizar análisis, por lo que debemos trabajar con el examen clínico y neurológico exclusivamente.
Tratamiento
Tratar la causa lo antes posible es fundamental. Esto puede acompañarse del tratamiento quirúrgico u oncológico sobre los tumores diagnosticados, así como también los desequilibrios endocrinos u otros que puedan existir.
En el diagnóstico temprano, los trastornos comportamentales son mucho más tratables que después de una evolución de los mismos.
Terapia comportamental
Al igual que en muchas de las afecciones del perro, la terapia comportamental tiene como principal objetivo evitar que el dueño se equivoque y empeore el cuadro. En este caso, toda punición está totalmente contraindicada y también hay que evitar dejar al animal librado a su inhibición. Para esto es importante incitar al gato con diferentes tipos de estímulos, así como también intentar restablecer el comportamiento lúdico.
Se recomienda considerar las capacidades físicas del gato y ubicar la bandeja sanitaria en un lugar accesible para él.
La feromonoterapia está indicada; lamentablemente en casi toda Latinoamérica no contamos con las feromonas sintéticas de apaciguamiento felinas (Feliway®).
Psicotrópicos
Selegilina. Nuevamente en esta especie la selegilina ha demostrado efectividad en casi todos los trastornos ligados al envejecimiento, pero la quimioterapia en el gato está limitada a las posibilidades de lograr medicarlo; la dosis es de 1 mg/kg/día.
Clomipramina. Tiene gran efectividad sobre los problemas de eliminación y el síndrome de succión de lana (wool sucking syndrome).
Los efectos anticolinérgicos en el gato son más marcados y a esto se suma la posibilidad de retención urinaria, una reacción secundaria nada deseable que puede empeorar o complicar un animal afectado de síndrome urológico felino, por lo que muchas veces hay que suspender el medicamento.
La dosis en el gato es de 0,25-0,75 mg/kg, siendo en algunos casos suficiente 0,125 mg/kg/día para modificar los síntomas.
Fluoxetina. Este fármaco tiene un efecto normotímico al igual que la selegilina, pero a diferencia de ésta, aumenta la inhibición, sobre todo en comportamientos agresivos y también en trastornos productivos en dosis de 0,5-2 mg/kg/día en una toma.
Mianserina. Es un agente tetraciclina, sumamente desinhibidora. Se utiliza en las depresiones agudas y para relanzar los comportamientos; es muy útil en el gato internado pero debe ser suspendida ni bien aparecen amenazas (agresiones). Revierte con rapidez la anorexia. La dosis es de 1-3 mg/kg/día dividido en dos tomas.
Lecturas sugeridas
Internet
www.seleccionesveterinarias.com
Tabla 1. Relación edad/ tamaño en el proceso de envejecimiento*
Talla Edad en años
Chico 11,48 ± 1,85
Mediano 10,90 ± 1,56
Grande 8,85 ± 1,94
Gigante 7,24 ± 1,94
Gato 11,88 ± 1,94
*Goldston RT, Vet. Clin. North America, 19, 1989.
Tabla 2. Escala EVEC (escala de evaluación del envejecimiento emocional y cognitivo)*
Comportamiento Características Nota
Alimenticio Bulimia 5
Anorexia/hiporexia 3
Disorexia (pasaje hiper a hipo) 3
Apetito normal 1
Bulimia con regurgitación y reingestión 2
Dipsico Eudipsia 1
Polidipsia (documentada) 4
Mastica el agua sin tragarla 3
Somestesico Comportamiento de aseo normal 1
Lamido, mordisqueo 2
Lamido, mordisqueo, actividades de sustitución 5
Estereotipia de mordisqueo, vuelta en círculo 3
Eliminacion Conforme a lo que siempre ha sido 1
Orina y defeca donde se encuentra 4
Pequeños depósitos de orina y heces blandas dispersas 3
Orina y defeca por todos lados y en donde se encuentra 5
SueÑo Normal (o ningún cambio) 1
Aumento, hipersomnia 2
Pasa del insomnio a la hipersomnia 3
Se despierta poco después de haberse acostado, inquieto al acostarse 5
Score emocional total:
Autorregulacion Ninguna modificación observada 1
Tendencia a generalizar las experiencias negativas 5
Alternancia de hiperreactividad e indiferencia 3
Dificultad de tranquilizarse después de un estrés 2
Aprendizajes sociales Roba, no suelta los objetos robados 5
Muerde sin gruñir 3
Ausencia de sumisión en la reprimenda 4
Sin cambios 1
Aprendizajes especificos Misma capacidad de respuesta (tomando en cuenta la fatiga) 1
Respuestas aleatorias 3
No hay respuesta 5
Reaccion a los cambios Actitud retraída frente a una novedad 2
Poco estimulado por los cambios 1
Incapacidad de soportar cambios de horarios 3
Indiferencia total 5
Score congnitivo total:
EVEC = score emocional + score cognitivo
9 a 15: envejecimiento normal
16 a 21: revaluar a los 6 meses
22 a 30: distimias
18 a 30: hiperagresividad del perro geronte con un puntaje 3-4 en aprendizajes sociales y 3 en autorregulación
31 a 44: depresión de involución
*De Pageat P., 1995.


