La toma de biopsias del tracto digestivo y su interpretación histopatológica se suman a las herramientas diagnósticas con que cuentan los clínicos de pequeñas especies al enfrentarse a un caso relacionado con una alteración digestiva. Las alternativas para la toma de dichas muestras incluyen las biopsias endoscópicas y la obtención de especímenes mediante cirugía, la cual puede ser mediante laparoscopia en los sitios donde existe disponibilidad.
Carlos A. Hernández López*
RESUMEN. La toma de biopsias del tracto digestivo y su interpretación histopatológica se suman a las herramientas diagnósticas con que cuentan los clínicos de pequeñas especies al enfrentarse a un caso relacionado con una alteración digestiva. Las alternativas para la toma de dichas muestras incluyen las biopsias endoscópicas y la obtención de especímenes mediante cirugía, la cual puede ser mediante laparoscopia en los sitios donde existe disponibilidad. Las opciones quirúrgicas pueden variar desde la realización de pequeños procedimientos poco invasivos para obtener muestras de órganos parenquimatosos como el hígado, hasta la realización de laparotomía con obtención de múltiples biopsias de diferentes órganos. La toma de muestras mediante endoscopia está limitada a la mucosa del tubo digestivo en sus porciones proximales y distales. Sin embargo, una gran cantidad de las alteraciones crónicas digestivas en caninos y felinos se presentan en estos sitios; además tiene la ventaja de poder obtener múltiples biopsias dirigidas en los sitios en los que se aprecie una alteración. La laparotomía tiene la ventaja de permitir obtener biopsias de espesor completo del tracto digestivo y sus anexos, incluidos el hígado y el páncreas además de los ganglios mesentéricos; sin embargo, cuando se trata de alteraciones limitadas a la mucosa, no permitirá una visualización de los sitios de lesión y por lo tanto existirá la posibilidad de no obtener muestras representativas. De cualquier forma, las biopsias obtenidas deberán ser manipuladas y enviadas adecuadamente a laboratorios con experiencia en el procesamiento y diagnóstico de alteraciones digestivas en perros y gatos, con el fin de reducir al máximo las posibles fuentes de error. Asimismo, los resultados obtenidos deberán ser interpretados por el médico veterinario a la luz del cuadro clínico con el fin de obtener una valiosa ayuda diagnóstica y se debe evitar de convertir la interpretación histopatológica en un motivo de confusión que ocasionará fallas diagnósticas.
SUMMARY. Gastrointestinal biopsies and their histopathological interpretation are important diagnostic tools for small animal clinicians facing cases related with digestive alterations. The choices for sampling these tissues include endoscopic biopsies and surgically obtained samples, which can be accomplished through laparoscopy, were available. Surgery can go from simple, little invasive procedures to obtain samples of parenquimatous organs such as the liver, to laparotomy for multiple biopsies of different organs. Sampling through endoscopy is limited to the mucosa of the proximal and distal digestive tube. However, is at these points were a great number of chronic digestive alterations in dogs and cats are found. Besides, with this technique multiple directed samples can be obtained at the points in which the alterations are observed.
Laparotomy has the advantage of allowing biopsies of full width in the gastrointestinal tract and accessory organs including liver, pancreas and mesenteric lymphatic nodes. However, when the alterations are limited to the mucosa, it will not allow visualization of the lesions leading to non representative samples.
Nevertheless, biopsies obtained must be accurately handled and sent to laboratories with experience in processing and diagnosing digestive alterations in dogs and cats with the aim to reduce at maximum possible sources of error.
At the same time, the results must be interpreted by the veterinarian comparing them with the clinic of the patient in order to take advantage of this valuable diagnostic tool and avoid turning the hystopathological interpretation in a cause of confusion that will lead to failure in the diagnose.
Palabras clave
Biopsia, endoscopia, gastrointestinal, laparotomía, histopatología.
Key words
Biopsy, endoscopy, gastrointestinal, laparotomy, histopathology.
MV, Esp. Clin.
*Jefe de Posgrados, Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, Universidad CES.
Coordinador Científico Centro de Veterinaria y Zootecnia, Universidad CES.
Jefe de Cirugía, Clínica Veterinaria Emergencias Veterinarias Inmediatas, Medellín, Colombia.
Introducción
Los trastornos gastroenterológicos representan el segundo motivo de consulta en la práctica de pequeñas especies en el mundo. Con frecuencia, un número considerable de estos casos se convierten en retos clínicos para el médico veterinario, debido a la complejidad de los procesos patológicos, que exigen métodos diagnósticos más especializados y en ocasiones invasivos.
Al igual que en otras especialidades de la medicina veterinaria de pequeños animales, las biopsias en gastroenterología y su análisis histopatológico completarán cierto número de procedimientos diagnósticos llevados a cabo por los clínicos en busca del mejor dictamen médico que permita alternativas de pronóstico y tratamiento adecuadas.
Cuando los procedimientos para la toma de biopsias, su manipulación y envío se hacen correctamente, evitando los problemas inherentes a las técnicas, los estudios histológicos serán elementos especialmente útiles en el arsenal diagnóstico, en particular en el estudio de enfermedades digestivas de curso crónico.
Biopsias endoscópicas y quirúrgicas del tracto gastrointestinal
Actualmente son dos los métodos más comunes empleados en la toma de muestras durante el estudio de las enfermedades digestivas: las biopsias endoscópicas (fig. 1) y las quirúrgicas (fig. 2). Dentro de las biopsias quirúrgicas, los métodos incluyen la realización de pequeños procedimientos para acceder a órganos parenquimatosos como el hígado, o la realización de laparotomías y laparoscopias (en los sitios en los que se cuenta con el recurso). El presente artículo describe la realización de biopsias endoscópicas y de aquellas obtenidas por procedimientos de laparotomía.
Biopsias endoscópicas vs biopsias de espesor completo
La principal ventaja de las biopsias endoscópicas radica, en principio, en la capacidad de obtener muestras sin la necesidad de un procedimiento quirúrgico radicalmente invasivo; sin embargo, las biopsias por endoscopia están limitadas al estudio de las enfermedades que afectan a la mucosa y al lumen gastrointestinal proximal y distal (esófago, estómago, duodeno proximal, recto, colon e íleon distal). En enfermedades tan importantes y frecuentes en pequeñas especies como la gastritis crónica y la enfermedad inflamatoria intestinal, que afectan especialmente la mucosa, las biopsias por endoscopia resultan adecuadas en un buen número de casos.
También resultan ventajosos los procedimientos endoscópicos en el estudio de las enfermedades que cursan con inflamación de la mucosa, debido a la capacidad adicional que ofrece la endoscopia de obtener una gran cantidad de biopsias en un corto período de tiempo (por ej., 6 a 8 biopsias gástricas o colónicas). Por el contrario, las biopsias quirúrgicas de espesor completo pueden ser más complicadas, con mayores riesgos, y por lo general sólo se toman pocas muestras de cada segmento gastrointestinal.
Otra ventaja adicional de las biopsias endoscópicas en las enfermedades inflamatorias de la mucosa es la posibilidad de visualizar los sitios con alteraciones antes de tomar las muestras, recordando que en los trastornos inflamatorios de la mucosa las lesiones sólo pueden ser localizadas en ciertas áreas. Durante los procedimientos de laparotomía o laparoscopia, no se visualiza la mucosa de los órganos gastrointestinales, sólo la serosa; esto, sumado a la dificultad de obtener numerosas biopsias, podría ocasionar la pérdida de muestras valiosas en los sitios de lesión, al igual que no sería posible determinar visualmente desde la serosa la presencia de alteraciones como pólipos o neoplasias intraluminales.
De cualquier forma, las biopsias de espesor completo también tienen varias ventajas respecto a las biopsias endoscópicas; por ejemplo, es posible acceder a regiones donde es imposible llegar por endoscopia (yeyuno e íleon). Además, algunas condiciones como la linfangiectasia o ciertos tumores intramurales requieren muestras de espesor completo para un correcto diagnóstico.
Por otro lado, las biopsias hepáticas y pancreáticas en medicina veterinaria no se obtienen mediante endoscopia, siendo más frecuente la utilización de métodos quirúrgicos poco invasivos, o por laparotomía o laparoscopia.
Las biopsias gastrointestinales, ya sea por endoscopia o no, tienen fuentes de error potencial tanto en la toma de la muestra, procesamiento e interpretación que deben ser reconocidas y entendidas para evitarlas. Sin la debida atención a estos potenciales errores, los resultados obtenidos pueden ser decepcionantes en el mejor de los casos (muestras sin valor diagnóstico) o, peor aun, que resulten en diagnósticos erróneos que terminan en terapias inapropiadas reflejadas en fracasos terapéuticos además del incremento en los costos para los propietarios. Es frecuente, por ejemplo, tratar pacientes por supuesta enfermedad inflamatoria intestinal con dosis altas de corticoides y que nunca han tenido la enfermedad. Más adelante se detallarán los errores más comunes en los procedimientos de toma y manejo de biopsias en gastroenterología.
Obtención rutinaria de biopsias endoscópicas
Las biopsias rutinarias por endoscopia requieren de la utilización de instrumentos especiales, y dado el tamaño pequeño de las muestras, éstas tienen ciertos requerimientos específicos de manipulación.
•Pinzas para biopsia. Son instrumentos flexibles que se pasan a través del conducto de trabajo del endoscopio y se dirigen visualmente hacia lesiones específicas para obtener biopsias de 2 a 3 mm de espesor mediante pinzamiento o pellizcado (fig. 1). Existen varios tipos de pinzas para biopsia endoscópica: con copa oval estándar, copa oval fenestrada y pinza de cocodrilo o de ratón de mandíbula larga. Las de tipo cocodrilo suelen tener una aguja central que la fija a la mucosa, y son de particular ayuda en sitios como el duodeno. En general, todas las pinzas para biopsia son básicamente similares; sin embargo, su tamaño es probablemente uno de los factores más críticos a la hora de obtener la muestra, debido a que el volumen de ésta es proporcional al tamaño del fórceps de la pinza.
Las pinzas para biopsia endoscópica por pellizcamiento o pinzamiento que pasan a través de canales de trabajo de 2,8 mm son las más utilizadas en los endoscopios para humanos adultos y permiten obtener muestras de excelente calidad. De igual forma, se pueden obtener muestras de buena calidad con pinzas más pequeñas utilizadas en canales de 2 y 2,2 mm.
•Toma de muestras mediante endoscopia. El objetivo de las pinzas es obtener una muestra profunda que contenga la muscular de la mucosa y, si es posible, la submucosa. Una biopsia que no logra contener el espesor completo de la mucosa gastrointestinal debe considerarse inadecuada excepto para aquellas que sólo requieren observar los hallazgos de la superficie como en el caso del diagnóstico de Helicobacter spp.
Las masas intraluminales deben ser muestreadas tan profundamente como sea posible, y cuando se sospecha de un tumor serán tomadas por lo menos 6 biopsias. Las lesiones ulcerativas deberán ser biopsiadas en la periferia, es decir en la unión del área lesionada con la mucosa de aspecto normal, para evitar perforaciones, y al menos 6 sitios deben ser muestreados para evitar pasar por alto el diagnóstico de un posible carcinoma. Por otro lado, cuando existen lesiones superficiales difusas o multifocales, se deben tomar un número significativo de muestras en áreas representativas. En caso de no apreciarse lesiones macroscópicas aparentes en la endoscopia, deberá tomarse un mínimo de 4 biopsias.
•Manejo de las muestras endoscópicas. Una vez extraídas las biopsias, éstas son separadas de las pinzas con una aguja hipodérmica (por lo usual de calibre 22 a 25). Se debe observar que no esté doblada; en tal caso se la extiende cuidadosamente y se la coloca en papel de filtro o en papel para limpiar lentes con la submucosa hacia abajo y la mucosa orientada hacia arriba (fig. 3). En los casos en los que se trabaje con laboratorios patológicos reconocidos y experimentados en el manejo de biopsias endoscópicas, no es necesario orientar las muestras, ya que al momento de ser procesadas, éstas serán posicionadas de manera adecuada. Las muestras nunca se colocan directamente en el frasco con formol sin el papel de filtro pues es posible que se fijen enrolladas o dobladas y posteriormente sea imposible enderezarlas una vez que están siendo procesadas.
Las muestras, distribuidas a lo largo de la base del papel de filtro, deben ser sumergidas en formol tan rápido como sea posible para evitar que se resequen. Por tal motivo es preferible estar preparado para manipular las biopsias antes del procedimiento y no después que ya han sido tomadas. Antes de empezar los procedimientos endoscópicos, se deben tener los frascos para muestras con formalina al 10% lista y marcada. Una vez que la muestra es extraída del paciente y aún se encuentra en la pinza de biopsia, la meta es extraerla y montarla sin traumatizarla.
Si el tejido está medianamente traumatizado, puede ser difícil identificar células en la mucosa, porque la distorsión a menudo impide distinguir entre varios tipos celulares. Las muestras de lesiones individuales o áreas específicas se deben remitir en frascos separados bien identificados.
Independientemente del tipo de pinza o la técnica utilizada, una manera de reducir la cantidad de biopsias inadecuadas es examinar la muestra y detectar si es casi invisible o sólo es sangre y moco. Estas muestras se deben descartar porque comprometen la calidad del diagnóstico.
Una vez en el laboratorio, las muestras deben ser manejadas por técnicos que estén familiarizados con la orientación de los tejidos remitidos, siendo ésta la clave para tener unas muestras bien orientadas durante el montaje y el procesamiento. La meta final es tener el tejido seccionado longitudinalmente, lo que determina una correcta orientación en la placa histopatológica.
Obtención de biopsias quirúrgicas gastrointestinales
La gastrotomía y/o enterotomía mediante laparotomía exploratoria serán realizadas si no se obtuvieron buenos resultados diagnósticos con las biopsias endoscópicas, o si se sospecha que la lesión se encuentra en sitios inaccesibles para la endoscopia. Estos procedimientos permiten la toma de biopsias de espesor completo y pueden ser realizados en forma longitudinal o transversal en el intestino, en lo posible obteniendo varias biopsias de tamaño razonable (entre 4 y 5 mm) y con suficiente cantidad de mucosa. Antes de incidir el estómago o intestino para la obtención de las muestras, se deberá explorar toda la cavidad abdominal y sus órganos para evitar la contaminación. Por el mismo motivo, también deben ser biopsiados otros tejidos anormales antes de realizar la gastrotomía o enterotomía.
La muestra se toma con los mismos procedimientos empleados para una gastrotomía o enterotomía y considerando las mismas precauciones, que incluyen evitar derrames de contenido gastrointestinal, mantener humedecidas las vísceras y manipular los tejidos apropiadamente. Se realizan las incisiones en forma de ojal (en el borde antimesentérico en el caso de la enterotomía) obteniendo las muestras de espesor completo. A continuación se hace un cierre convencional empleando suturas continuas o puntos simples separados. Los mismos cuidados explicados en el manejo de las muestras que se obtienen por endoscopia, deben ser tenidos en cuenta con este tipo de biopsias quirúrgicas.
Obtención de biopsias del hígado y páncreas
Biopsias pancreáticas. A pesar de que las biopsias de lesiones grandes en el páncreas se pueden obtener mediante técnicas guiadas por ultrasonido, el método tradicional de obtención de muestras en enfermedades difusas se realiza mediante laparotomía y visualización directa del tejido pancreático (fig. 4). Para las biopsias de lesiones focales dentro del parénquima, de preferencia se usa un Tru-Cut o una aguja de Vim-Silverman, o se utiliza una hoja de bisturí para obtener una cuña de tejido.
En enfermedades difusas, la parte preferida para la obtención de la muestra es el aspecto distal de la porción derecha del páncreas. Este sitio es de elección debido a su distancia del conducto pancreático y porque el aporte sanguíneo allí no es la fuente primaria de vascularización para otros lugares. La complicación más frecuente de las biopsias pancreáticas es la pancreatitis, la cual puede ser minimizada mediante una manipulación suave del tejido.
Biopsias hepáticas. Los estudios histopatológicos del hígado resultan ser la forma más específica de reconocer y caracterizar la naturaleza y gravedad de las enfermedades hepatobiliares, así como para monitorizar la eficacia de un tratamiento. Una función hepática alterada, un tamaño anormal del órgano y la presencia de masas o cambios en la textura normal son otras indicaciones para la toma de biopsias hepáticas.
Cabe recordar que en ocasiones existe una pobre correlación entre los síntomas, el resultado de las transaminasas hepáticas y las alteraciones histológicas en el hígado, como es el caso de las hepatitis crónicas, en donde los pacientes presentan niveles normales de ALT a pesar de la fibrosis o cirrosis significativas. En definitiva, la biopsia puede ofrecer información valiosa acerca del estadio, pronóstico y manejo de una enfermedad hepática. Una complicación potencial de la biopsia del hígado es la hemorragia, que aunque es poco frecuente, puede convertirse en una preocupación en los pacientes con coagulopatías generadas por la disfunción hepática.
Las técnicas para la toma de muestras pueden ser percutáneas (guiadas o no por ecografía), o pueden ser realizadas por laparotomía o laparoscopia. El tamaño de la biopsia puede variar desde unos milímetros hasta varios centímetros según el método empleado para la realización del procedimiento, y cada técnica tendrá ventajas y desventajas. Los métodos incluyen la utilización de diferentes tipos de agujas especiales de biopsias, fórceps, tijeras y hojas de bisturí. Las técnicas dependen de la preferencia del cirujano, las posibilidades anestésicas y la disponibilidad de equipos.
A continuación se describirán las principales características de algunos métodos de obtención de muestras hepáticas:
Aspiración con aguja fina. La aspiración con aguja fija es una alternativa para obtener muestras para citología en los pacientes con lesiones hepáticas focales o con sospecha de tumores. En el presente artículo se describen las biopsias completas de tejido por lo cual no se detallará este método.
Biopsias hepáticas percutáneas. Este tipo de biopsia se realiza directamente a través de la piel hasta el hígado y es de mucha utilidad para enfermedades generalizadas del parénquima hepático. Para la adquisición de estas muestras existen varios de tipos de dispositivos, con o sin la ayuda de ultrasonografía; sin embargo, se recomienda realizar al menos una ecografía previa para descartar la presencia de masas y localizar otras estructuras con relación a la posición del hígado. Como ya se explicó, la complicación más grave es el sangrado hepático, que si bien es muy raro puede ser fatal. Para evitarlo se tendrá especial precaución en pacientes con alteraciones plaquetarias o de coagulación, con neoplasias malignas, geriátricos o con enfermedad biliar obstructiva. Se debe evitar también realizar múltiples punciones con las agujas.
Biopsia hepática por laparoscopia. El diagnóstico laparoscópico es especialmente útil dada la capacidad de visualizar de manera directa las lesiones y los sitios a muestrear. De igual forma permite evaluar la hemorragia resultante. Se considera un procedimiento poco invasivo y puede ser una alternativa para la cirugía exploratoria. Resulta desventajoso el uso de anestesia general, comparado con la biopsia percutánea; sin embargo, en pacientes muy debilitados es posible realizar el procedimiento bajo sedación profunda y anestesia local. La poca disponibilidad de equipos y entrenamiento hace de éste un método poco empleado aún en Colombia.
Biopsia mediante laparotomía exploratoria. Las biopsias se toman durante la realización de una intervención quirúrgica ante algún proceso hepatobiliar. En general, las muestras obtenidas de los márgenes del órgano son representativas de los cambios hallados en numerosas enfermedades difusas. Las muestras se obtienen con facilidad de los extremos de los lóbulos hepáticos seleccionados para la biopsia, colocando una sutura absorbible alrededor del segmento del lóbulo que será muestreado (fig. 5). La sutura se ata, estrangulando el tejido y ocluyendo la vasculatura y los canalículos biliares. El tejido se incide a una distancia suficiente de la ligadura para impedir que ésta se deslice, teniendo la precaución de que no quede una cantidad importante de tejido que se desvitalizará dentro de la cavidad abdominal.
Puede emplearse un sacabocados para biopsias de piel (Baker o Keyes) para muestrear el tejido en áreas más centrales, o en sitios con lesiones focales o nodulares. La utilización de gel espumoso o la realización de una sutura con material absorbible permiten evitar o controlar la hemorragia.
Sin importar la técnica usada para realizar la biopsia hepática, la muestra se debe manipular con mucho cuidado para evitar los artefactos. Si se la va a enviar para hacer coloraciones especiales, el laboratorio debe ser contactado antes de la remisión para asegurar la cantidad adecuada de tejido y que la biopsia sea fijada apropiadamente, o establecer si se requieren medios de transporte diferentes. Las muestras recolectadas para estudios microbiológicos se deben obtener de inmediato al abrir la cavidad abdominal, en especial si se van a realizar cultivos anaeróbicos.
Fuentes de error inherentes a la toma e interpretación de biopsias
Existen varias fuentes potenciales de error en la evaluación de muestras gastrointestinales, debido a que los diagnósticos están influenciados por numerosas variables. Además existen fuentes de error inherentes a la obtención y procesamiento de cualquier muestra de biopsia. Los errores más importantes que pueden influenciar en el diagnóstico incluyen aquellos correspondientes a la obtención de la muestra, manipulación inadecuada, errores de lectura histopatológica, variación interobservador e interpretación inapropiada de los resultados.
Errores en la obtención de las muestras. Existen fuentes de error propias de la toma de muestra para biopsia en cualquier tejido. Los errores de muestreo surgen especialmente cuando las biopsias no son representativas de la lesión; por ejemplo, en los tumores gástricos de apariencia ulcerada equivocadamente se pueden tomar muestras de áreas de necrosis superficial e inflamación, en lugar de adquirir muestras representativas de la lesión tumoral. En este caso se obtendrá un diagnóstico errado.
Otro caso sucede cuando se toma muy poco tejido para la evaluación patológica. Un ejemplo concreto es la obtención de muestras duodenales por endoscopia en mucosas muy friables, en las que en ocasiones resulta difícil que las pinzas se adhieran bien a la mucosa y el material obtenido por lo general no resulta de valor diagnóstico. En las biopsias quirúrgicas de espesor completo del intestino, como se explicó anteriormente, es posible perder lesiones en enfermedades inflamatorias localizadas ante la imposibilidad de observar la mucosa.
Errores de manipulación. Pueden ocurrir al momento de la toma de la biopsia o después del procedimiento de obtención, cuando las muestras no son manipuladas correctamente o no se las fija de manera apropiada o, en el peor de los casos, se pierden. Los errores de procesamiento se producen en los laboratorios de histología cuando las muestras son incorrectamente orientadas durante los montajes o cuando no se siguen los procedimientos necesarios para asegurar que las muestras pequeñas no se pierdan.
Errores de lectura y variaciones entre patólogos. Con respecto a la evaluación de muestras intestinales, en principio los patólogos y por ende los clínicos se enfrentan a un grave problema, que consiste en la falta de un criterio universalmente aceptado para la evaluación de las muestras de mucosa intestinal en pequeños animales. De igual modo, no existe una estandarización para el diagnóstico histológico de la enfermedad inflamatoria intestinal. Además, algunos estudios también encuentran un alto grado de variación interobservador cuando diferentes patólogos examinan la misma muestra intestinal, sobre todo al valorar la intensidad de los infiltrados de la mucosa entérica.
Los estudios recientes y la mayoría de los autores coinciden en que se necesitan mejores estandarizaciones para la interpretación de cambios en las muestras intestinales y además concluyen que el clínico debe tener precaución en el momento de correlacionar los signos clínicos y las descripciones histopatológicas de una muestra gastrointestinal.
En la actualidad existe un grupo a nivel mundial que trabaja para la estandarización de la evaluación histológica del tracto gastrointestinal de perros y gatos, en particular para la enfermedad inflamatoria intestinal en donde la situación es más complicada por las diferentes nomenclaturas y la ausencia de criterios definidos para graduar la gravedad de la enfermedad. Con el apoyo de la WSAVA (Asociación Veterinaria Mundial en Pequeños Animales), el grupo de estandarización gastrointestinal se ha propuesto desarrollar un sistema de evaluación histológica estandarizado que será aplicado a todos los desórdenes gastroenterológicos de los animales de compañía. La estandarización traerá múltiples beneficios, incluidos un diagnóstico uniforme de la enfermedad, estadios de la condición y el desarrollo de ensayos clínicos controlados para el tratamiento de desórdenes gastrointestinales.
Una vez obtenido el informe de las observaciones histopatológicas, es posible que éstas no concuerden con los hallazgos clínicos; en estos casos no debería haber inconveniente alguno en llamar al patólogo y discutir el problema. No debe dudarse tampoco a la hora de pedir segundas opiniones. Es por esto que el clínico debe estar cómodo con el o los patólogos con los que trabaja para no sentirse mal en el momento que haya que discutir el resultado de las observaciones histopatológicas. Igualmente debe existir una relación de confianza mutua del patólogo para que éste no sienta ninguna incomodad para llamar al clínico y solicitar información adicional que le pueda orientar en sus observaciones, debido a que un poco de información clínica o una lista de diagnósticos diferenciales también es esencial y puede ayudar al patólogo a obtener un dictamen más acertado.
En lo posible, el patólogo debe estar especializado o tener preferencia por la histopatología gastrointestinal y muy buena experiencia en el reconocimiento de artefactos. Los patólogos, en general, están bien entrenados en el reconocimiento de lesiones del intestino cuando son graves, sin embargo, la capacidad para distinguir el tejido normal de aquel que se encuentra levemente afectado, o de intestinos con lesiones muy sutiles es más complicado. Asimismo, las biopsias endoscópicas, a menos que sean tomadas por un endoscopista experto que no haya introducido o causado artefactos, son más difíciles de examinar que las muestras de una sección entera del intestino obtenida por cirugía o por necropsia.
Errores en la interpretación de los resultados. Existe una fuerte tendencia entre los clínicos de asumir que las biopsias endoscópicas o quirúrgicas que se envían tienen que ser 100% diagnósticas. Incluso muestras de tejido de excelente calidad pueden ser mucho menos informativas de lo que se esperaba, debido a que el clínico tiene expectativas erróneas de cuánta información puede ser obtenida por el análisis histopatológico de las biopsias.
Los clínicos deben entender que puede ser difícil o imposible distinguir entre algunas enfermedades cuando se observan placas histológicas. Por ejemplo, distinguir entre enfermedad inflamatoria intestinal y enfermedad que responde a la dieta, o entre enfermedad inflamatoria intestinal y enteropatía sensible a los antibióticos (sobrecrecimiento bacteriano), requiere no sólo de la observación histológica sino también de la respuesta terapéutica. Los parecidos en estas enfermedades se deben a que el intestino puede responder histológicamente a diversos estímulos de una manera parecida, por ejemplo con infiltrados linfocíticos o plasmocíticos.
En biopsias de otros órganos digestivos, es posible también tener problemas de diagnóstico al obtener las muestras. Por ejemplo, en un estudio histopatológico reciente en muestras pancreáticas caninas, se encontró una tendencia a la ubicación de las lesiones en áreas localizadas, especialmente en casos de pancreatitis crónica. Esto quiere decir que a pesar de obtener múltiples muestras para biopsias, es posible no detectar las lesiones y equivocar los diagnósticos.
Remisión de pacientes para endoscopia digestiva o toma de biopsias
No todos los médicos veterinarios tienen acceso al equipamiento o el entrenamiento necesario para la toma de biopsias endoscópicas o quirúrgicas. Estos dos aspectos resultan vitales a la hora de obtener las muestras, dado que es frecuente que a los laboratorios lleguen especímenes inadecuados o con información insuficiente. Es por esto que los médicos veterinarios deben seleccionar las clínicas de referencia o los sitios más adecuados para remitir sus pacientes a este tipo de procedimientos.
Profesionales mal entrenados o que usan sólo en ocasiones equipos de endoscopia, probablemente no tendrán la suficiente experiencia y perderán la visualización de sitios que deben ser biopsiados o no tomarán muestras representativas y de buena calidad de los sitios de lesión aparente. Sobra decir las complicaciones a las que se enfrentaría el médico veterinario que decida realizar procedimientos para la obtención de biopsias quirúrgicas sin la experiencia y el entrenamiento adecuado en cirugía.
Resulta igualmente vital la comunicación entre el clínico y el veterinario endoscopista o cirujano para detallar las observaciones durante el procedimiento endoscópico o quirúrgico que podrían orientar el diagnóstico. De igual forma, el clínico debe informar adecuadamente si requiere también biopsias de sitios específicos a pesar de que tengan una apariencia normal durante la endoscopia o la cirugía.
Histopatología rutinaria para biopsias endoscópicas
Todas las muestras fijadas en formalina se montan en parafina y se procesan para coloraciones rutinarias. Muchos laboratorios usan variantes de coloración de hematoxilina-eosina (H&E), sin embargo, esta coloración en general suele ser suficiente para el diagnóstico de las entidades más frecuentes. De cualquier forma, el empleo de coloraciones especiales puede ser esencial y dependerá de los hallazgos en la coloración de H&E y de la experiencia diagnóstica del patólogo.
Conclusiones
Es bien sabido por parte de los profesionales veterinarios, la utilidad que tienen los estudios histopatológicos en el diagnóstico de las enfermedades, no sólo en gastroenterología, sino en diversas subespecialidades de la medicina de pequeñas especies. Sin embargo, la utilización de este recurso implica una serie de medidas necesarias para un óptimo aprovechamiento de este medio diagnóstico.
La reciente tendencia a la especialización en subáreas de la práctica clínica de pequeños animales ha generado un interés particular por la gastroenterología, lo que permite que los procedimientos diagnósticos más especializados, como lo son la endoscopia y la toma de biopsias a través de este método, tengan hoy en día un manejo más profesional. Es muy probable también que el área de la patología veterinaria genere pronto en nuestro medio la aparición de profesionales dedicados únicamente a áreas particulares de especialización, entre ellas la gastroenterología.
Por último, es reconocido por parte de los clínicos veterinarios la importancia de realizar un diagnóstico preciso, que permita establecer ante los propietarios de los pacientes un pronóstico claro y unas expectativas reales con respecto a las enfermedades que sufren sus mascotas. Uno de los métodos que permite un acercamiento más real a este tipo de trastornos es el análisis histopatológico de biopsias, que, si son planeadas, tomadas, manipuladas, procesadas e interpretadas adecuadamente, y limitando al máximo la posibilidad de error, se constituyen en una de las herramientas más poderosas en el diagnóstico clínico gastroenterológico en la clínica de los pequeños animales.

Figura 1. Sitio de biopsia gástrica endoscópica en el antro pilórico de un paciente canino con una pronunciada gastritis crónica y colonización intensa por organismos tipo Helicobacter spp observada luego en el análisis histopatológico. En la imagen se aprecia la pinza para toma de biopsia.

Figura 2. Evaluación mediante laparotomía exploratoria para toma de biopsia quirúrgica en el intestino delgado de un paciente con diarrea crónica. Se nota la intensa congestión mesentérica. La inflamación más grave se confinaba al yeyuno, sitio inaccesible para el endoscopio digestivo.

Figura 3. Las muestras obtenidas mediante el uso de endoscopio son retiradas sutilmente de la pinza, con ayuda de una aguja hipodérmica. Es posible que sea necesario orientar luego la biopsia en una posición adecuada sobre el papel de filtro.

Figura 4. Visualización directa del páncreas de un paciente canino mediante laparotomía exploratoria para toma de biopsia quirúrgica; se observan nodulaciones difusas en el órgano.

Figura 5. Obtención de biopsia de un borde hepático. La sutura absorbible se pasa alrededor del extremo del lóbulo escogido y posteriormente se ata con firmeza para estrangular el tejido hepático permitiendo la ligadura de los vasos sanguíneos y canalículos biliares.
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