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Cistitis idiopatica felina: manejo medioambiental

La cistitis idopática felina es una patología frecuente en la clínica diaria, que origina procesos repetidos de hematuria, disuria, polaquiuria, eliminación inadecuada y en algunos casos obstrucción ureteral por presencia de tapones (plugs) o por un espasmo por dolor. Su diagnóstico requiere de la exclusión de urolitiasis, infección de vía urinarias inferiores, neoplasias vesicales y alteraciones neurológicas.

04 de Julio de 2011: Por Luisa Palmero Colado

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La cistitis idopática felina es una patología frecuente en la clínica diaria, que origina procesos repetidos de hematuria, disuria, polaquiuria, eliminación inadecuada y en algunos casos obstrucción ureteral por presencia de tapones (plugs) o por un espasmo por dolor.

Su diagnóstico requiere de la exclusión de urolitiasis, infección de vía urinarias inferiores, neoplasias vesicales y alteraciones neurológicas.

La etiología exacta de la cistitis idiopática es desconocida, si bien los gatos afectados sufren una mayor activación del sistema de respuesta ante el estrés. En condiciones normales cualquier tipo de estrés, ya sea físico (infección, trauma, frío o calor, enfermedad) o neurogénico (estímulos del ambiente), produce una activación del sistema simpático, además de un incremento inmediato de la secreción de ACTH por parte de la hipófisis y de cortisol por parte de las glándulas suprarrenales.2 En los gatos con cistitis idiopática, pequeños cambios en su entorno son capaces de activar el sistema de respuesta ante el estrés, y cuando esta activación es constante, tiene como efecto un aumento de la permeabilidad de la pared vesical y de la sensibilidad de la zona, lo que produce inflamación y dolor local. la cistoscopia de los gatos afectados muestra la presencia de petequias en submucosa e incluso verdaderas úlceras en la pared (fig. 1).1

El estrés no es la causa inicial, pero sí es responsable de que la cistitis idiopática se perpetúe.1,2

Por lo tanto, el tratamiento de la cistitis idiopática, no sólo debe incluir farmacoterapia para tratar la vejiga inflamada y dolorosa, sino que debe controlar de forma prioritaria el entorno del gato e identificar los posibles factores estresantes que aquel contenga, ya que se ha observado que la implantación de medidas de modificación del entorno (MEMo) genera una mejoría significativa de los síntomas de cistitis y reduce las recidivas. la administración de terapia farmacológica es, además, más eficaz tras la implantación de estas medidas.

Por supuesto, esto no es aplicable en el caso de procesos agudos, con obstrucción o sin ella, en los que deberá administrarse una combinación de AINE y analgésicos opiodes para reducir el dolor (buprenorfina) (fig. 2).

Para introducir un plan de medidas de modificación del entorno, es de utilidad entregar un cuestionario al propietario, cuyas respuestas nos permitirán identificar cuáles son los cambios necesarios.

Las medidas de modificación del entorno deben incluir:

1. Bandeja sanitaria

Debe limpiarse diariamente, retirando excrementos y orina. Como sustrato, se deben utilizar arenas aglomerantes (más suaves y apreciadas por los gatos) o normales, y se deben evitar los materiales de sílice y los perfumados (fig. 3). El gato debe poder dar una vuelta en forma cómoda dentro de la bandeja, y ésta no debe tener borde. Si es cubierta, se le debe retirar la puerta. Por último, las bandejas deben situarse en lugares tranquilos.

 

 

 

2. Juego

El gato juega durante toda su vida. Si no lo hace, aumenta su estrés y pueden aparecer estados de ansiedad (bulimia, alopecias psicogénicas, caza a los dueños, depresión). El gato de apartamento se aburre de los mismos juguetes, por lo que hay que estimularlo. los juguetes deben variar y el dueño debe contribuir en el juego diario con catnip, cañas de pescar, cajas donde introducir otros juguetes (fig. 4).

La utilización de punteros láser, tanto manuales como automáticos, es una buena opción, aunque hay que permitir que el gato los pueda cazar cada 10 ocasiones en que la luz pase cerca de él.

3. Rascadores

Los rascadores de varias alturas son perfectos para los gatos. Sustituyen a los árboles y, si se sitúan cerca de ventanas, pueden servir para que el animal observe el exterior. Además, ellos evitan que el gato rasque otras superficies (sillones).

4. Reacción del dueño ante micciones fuera de lugar

El gato con esta patología, con frecuencia, orina fuera de la bandeja, lo que es muy frustrante para el propietario. Hay que explicarle claramente que lo hace por dolor y que, por lo tanto, debe dejar de regañarlo y aplicarle cualquier tipo de actividad correctora. Ésta sólo aumenta el nivel de ansiedad. El aislamiento en alguna zona de la casa tampoco contribuye a disminuir su estrés. La capacidad de explorar todo su territorio y disfrutar de él es fundamental.

5. Feromonoterapia

La utilización de feromonoterapia (Feliway® spray) crea un ambiente estable para el gato -un hogar feliz, se podría decir- y disminuye notablemente laansiedad y el número de micciones inadecuadas. la utilización de Feliway® ayudará a que los cambios realizados por los propietarios, como mudanzas, pintura, cambios de mobiliario o viajes, puedan llevarse a cabo reduciendo la posibilidad de nuevas recidivas. Se aplica mediante pulverización en el aire, como si fuese un desodorante de ambiente, cada 12 horas en casos de ansiedad elevada, o cada 24 horas o con un difusor de liberación controlada, si la ansiedad es menor. Si se emplean difusores, éstos deben cubrir todo el entorno del gato. En el caso de micciones fuera de la bandeja, se debe limpiar la zona con un detergente enzimático y, tras ello, aplicar Feliway® spray en la zona diariamente.

6. Relaciones con otros gatos

Se debe conocer el número de gatos en la casa, su orden de entrada y las relaciones entre ellos y con las personas con las que habitan. Los gatos por su naturaleza no crean grupos sociales jerárquicos. Las relaciones entre ellos se basan en la tolerancia dentro de un entorno adecuado. Si dos gatos son afines se asearán mutuamente, jugarán y dormirán juntos. Si no hacen nada de eso, pero no hay conflictos, se toleran. Si en cuanto se ven se pelean, no se toleran. En caso de no tolerancia, se deberá consultar con un etólogo.

7. Dieta y agua

Se debe aumentar la ingesta de agua como parte del tratamiento, ya que el número de recidivas es menor en los gatos alimentados con comidas húmedas. Las dietas comerciales formuladas para gatos con cistitis idiopática, en su forma de presentación húmeda, provocan menos recidivas. Esto se debe a que el mayor consumo de agua produce orinas más diluidas y micciones más frecuentes, que impiden que sustancias irritantes permanezcan en forma prolongada en contacto con el epitelio vesical dañado, y disminuyen la probabilidad de formaciones de tapones que originen obstrucciones.

El número de raciones deberá ser múltiple (más de 10) a lo largo del día y, teniendo en cuenta el etograma del gato, se administrarán pocas por la mañana y muchas por la tarde/noche.

Para aumentar el consumo de agua en los gatos a los que no les gusta la comida húmeda, se pueden preparar cubitos de hielo saborizados con atún o caldos (fig. 7),3 llenar con agua recipientes distintos al habitual, poner fuentes para gatos o administrar agua directamente con jeringas, al menos 2 veces por día.

 

Si los cambios del entorno no son suficientes para controlar adecuadamente los signos de cistitis idiopática, se utilizarán antidepresivos tricíclicos o inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina. Cuando no se aplican medidas de modificación en el ambiente, la eficacia de estos fármacos en los gatos es mucho menor.

Bibliografía

1. Buffington, C.A. Tony, Westropp, jodi l., Chew, Dennis j., Bolus, Roger R., Clinical evaluation of multimodal environmental modificacion (MEMO) in the management of cats with idiopathic cystitis. Journal of Medicine and Surgery, 2006; 8: 261-267.

2. Westropp, jodi l., Buffington, C.A. Tony, Ethipathogenesis of feline idiopathic cystitis. En: August, j.R., Feline Internal Medicine, vol. 5, cap, 47, 2006.

3. Westropp, jodi l., Tony Buffington, C.A., Chew, Dennis j., Enfermedades felinas de las vías urinarias inferiores. En: Ettinger, S.j., Feldman, E.C., Tratado de Medicina Interna veterinaria. 6ª edición. volumen 2. Elseviers-Saunders. Págs. 1834- 1843.

4. Gunn-Moore, D.A., Cameron, M.E. A pilot study using synthetic feline facial pheromone for the management of feline idiopathic cystitis. Journal of Feline Medicine and Surgery, 2004; 6: 133-138.



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