Mielopatía degenerativa en un canino de la raza Schnauzer
El concepto de mielopatía degenerativa involucra una lesión espinal fatal, y es hoy en día una enfermedad genética determinante en varias razas caninas. Se la ha descrito inicialmente (hace más de 35 años) en las razas ovejero alemán, Pastor belga, Ridgeback rodesiano y Boxer, y últimamente en el Corgi galés de Pembroke. En esta última raza, se desarrollaron estudios genéticos de la médula espinal afectada, obteniéndose una gran correlación con la presencia de una mutación del gen SoD1, que en los seres humanos se relaciona con la esclerosis amiotrófica lateral.1 Este último antecedente es de vital importancia clínica, debido a que desactualizaría la teoría previa acerca del origen inmunomediado de esta enfermedad.
24 de Junio de 2011: Por E. Bosco1; C. López 2; F. Lillo3; R. Schultzendorf
Introducción
El concepto de mielopatía degenerativa involucra una lesión espinal fatal, y es hoy en día una enfermedad genética determinante en varias razas caninas. Se la ha descrito inicialmente (hace más de 35 años) en las razas ovejero alemán, Pastor belga, Ridgeback rodesiano y Boxer, y últimamente en el Corgi galés de Pembroke. En esta última raza, se desarrollaron estudios genéticos de la médula espinal afectada, obteniéndose una gran correlación con la presencia de una mutación del gen SOD1, que en los seres humanos se relaciona con la esclerosis amiotrófica lateral.1 Este último antecedente es de vital importancia clínica, debido a que desactualizaría la teoría previa acerca del origen inmunomediado de esta enfermedad. la esclerosis amiotrófica lateral afecta a seres humanos de edad adulta, y su causa es familiar o heredada en 5-10% de los casos, y esporádica sin aparente origen heredado en 1-3% de los pacientes. los signos se caracterizan por ser progresivos con afección de motoneuronas, que finalmente llevan al paciente a la muerte por deficiencia ventilatoria. Un 20% de los casos familiares se producirían por mutación del gen SOD1.1 En los últimos años, se ha estudiado la enfermedad humana en modelos animales (ratones), en los cuales se ha demostrado la presencia de acúmulos proteicos de la superóxido dismutasa mutada. Esto sustentaría una hipótesis tóxica neuronal de origen genético en la etiopatogenia de la mielopatía degenerativa.1
La mielopatía degenerativa en los caninos afecta fundamentalmente a los tractos propioceptivos y motores de la médula espinal toracolumbar, e inicialmente induce signos de afección de motoneurona superior. En los primeros estados de la enfermedad, se observa paresia con de hiperreflexia y ataxia como síntomas asociados a la disfunción propioceptiva, todos con un comportamiento semiológico de tipo progresivo. Años atrás, la enfermedad se presentaba desde los 10 meses hasta los 7 u 8 años, y los signos eran más preponderantes en edades adultas. la enfermedad no duraba más tiempo porque los pacientes eran en su gran mayoría eutanasiados por sus propietarios. Cuando aparecían signos de hiporreflexia de los miembros afectados, ello implicaba una enfermedad de estado avanzado.
Hoy se ha demostrado que la mielopatía degenerativa en perros se debería a una mutación del haplotipo E40K, en la región cromosómica CFA31 de caninos homocigotas, la cual contiene el gen SOD1 mutado. Esto induciría la enfermedad mielodegenerativa. 1
El diagnóstico de la enfermedad se realiza en base a los signos clínicos, caracterizados por la presencia de ataxia y paraparesia ambulatoria progresiva, la cual avanza hasta la plejía. El paciente no posee compromiso meníngeo espinal, lo que se traduce en la ausencia de dolor paravertebral y/o cifosis. El diagnóstico definitivo es posmortem, y describe axonopatía y desmielinización sin células inflamatorias. Es importante recalcar que si la enfermedad avanza, probablemente también resulten comprometidas las motoneuronas inferiores y raíces nerviosas periféricas, otorgando al paciente la sintomatología de una polirradiculoneuropatía difusa con flaccidez y mioatrofia grave.
Descripción del caso
Ingresó a las dependencias del Instituto neurológico veterinario de Chile, un canino macho, de la raza Schnauzer, de 6 meses, de nombre Benito, el cual presentaba paraplejía no ambulatoria progresiva de 1 mes de evolución. El examen físico general no mostró ningún cambio patológico.
Examen neurológico
Examen de marcha: se observó paraplejía (fig. 1), sin compromiso de la conciencia.
Examen de cabeza: no mostró signos de compromiso alguno.
Evaluación postural y de reflejos:
- Miembros torácicos: prueba propioceptiva disminuida, reflejo flexor +2 (normal), reflejo patelar +2 (normal).
- Miembros pélvicos: prueba propioceptiva ausente, reflejo flexor +3 (aumentado), reflejo patelar +4 (clonos).
En el examen panicular se observó ausencia de respuesta en toda la región toracolumbar. No había compromiso de sensibilidad superficial ni profunda. Al palpar la zona toracolumbar, no presentó signos de hiperestesia asociada a compromiso meníngeo.
Basado en lo anterior, se determinó que el paciente presentaba un síndrome espinal progresivo no compresivo. Se establecieron los prediagnósticos de mielopatía degenerativa, siringohidromielia, mielitis inmunomediada o infecciosa (distemper), mielopatía tóxica por brometalina (insecticida) y mielitis granulomatosa.
Se solicitaron hemograma, perfil bioquímico, análisis del líquido cefalorraquídeo, IGM y PCR para distemper y mielografía inferior. El hemograma y el perfil bioquímico no evidenciaron signos de anormalidad. las pruebas PCR distemper e IGM antidistemper resultaron negativas. No hubo antecedentes de exposición a brometalina. los resultados mielográficos fueron normales. no se observaron patrones anormales en ninguna de las regiones examinadas (figs. 2 y 3).
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El paciente evolucionó mal, y se agravaron sus signos neurológicos. Se observó, al cabo de 3 a 4 días, compromiso motor de miembros torácicos. El propietario decidió la eutanasia. Se enviaron muestras para estudio patológico e histopatológico. Se examinaron cortes seriados del segmento espinal T7-l3, en los que se apreció vacuolización generalizada de la materia blanca, la cual había adquirido aspecto espongiótico (fig. 4). A nivel axonal, se observaron abundantes esferoides (fig. 5). Algunos capilares sanguíneos evidenciaban acumulación de fibrina de forma periférica, acompañada de moderada cantidad de linfocitos y plasmocitos. Por otra parte, se observó moderada proliferación de astrocitos. la materia gris presentaba satelitosis y necrosis neuronal. El examen de nervios espinales permitió apreciar degeneración axonal y abundantes esferoides.
El diagnóstico definitivo de mielopatía degenerativa se estableció a la luz de los resultados histopatológicos.
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Discusión
El diagnóstico de mielopatía degenerativa en este paciente se definió exclusivamente por el análisis histopatológico. Sin embargo, cuando se recibe un enfermo con signos sugerentes de mielopatía no compresiva progresiva, sustentados por la ausencia de dolor paravertebral, son pocos los diagnósticos diferenciales que pueden explicar el síndrome visualizado. En este caso en particular, fue muy importante la indicación de mielografía inferior para determinar en forma más exacta la ausencia de enfermedades mielocompresivas tanto extraespinales como intraespinales. En un paciente tan joven, puede deducirse la presencia de una enfermedad de tipo congénita o genética. Desdeeste punto de vista, la mielografía descartó la presencia de lesiones intraespinales, como una siringomielia o hidromielia congénita. ¿Se establece, entonces, por exclusión el diagnóstico de mielopatía degenerativa? Asociando los signos con la presencia de un animal joven y de raza, podría responderse afirmativamente a esta pregunta. Pero debe recordarse que existen pacientes adultos que expresan la enfermedad de manera más frecuente. Sin duda, frente a este tipo de enfermedades, es un desafío importante llegar a concretar un diagnóstico definitivo.
Antes de que ingresara al centro de referencia Instituto neurológico veterinario, el paciente había sido sometido a tratamiento con corticosteroides (prednisona) en dosis de 0,5 mg/kg cada 12 horas, sin evidencia de mejoría alguna. Este tipo de terapia es muy habitual en nuestro medio en pacientes con mielopatías de diversos orígenes. Sin duda, la recomendación es no prescribir ningún tratamiento antes del diagnóstico definitivo. Tal vez, faltó un examen más exhaustivo, tal como una resonancia magnética espinal, que sirviera para descartar fenómenos isquémicos, los cuales son comunes en razas como el Schnauzer, y sobre todos en animales jóvenes. Sin embargo, si el paciente hubiese tenido episodios isquémicos en la médula espinal, necesariamente habría presentado signología más abrupta. Por otro lado, si los procesos isquémicos hubiesen tenido un comportamiento y desarrollo más crónico, con la consecuente apoptosis espinal progresiva, no tendrían que haberse presentado signos tan evidentes y de rápido avance, como los que manifestó Benito durante los últimos días de su enfermedad.
Queda la sensación de que este tipo de enfermedades degenerativas asociadas a disfunciones genéticas son subdiagnosticadas en forma muy frecuente, y se las trata como si fuesen patologías espinales más clásicas. El punto de alerta debe trascender en aquellos pacientes de raza pura, jóvenes, que manifiestan signos espinales de progresión rápida, sin compromiso meníngeo (hiperestesia) en las regiones espinales comprometidas, según el examen neurológico.
Conclusiones
Se concluye que es fundamental, en este tipo de pacientes, conocer la etiopatogenia actual de la mielopatía degenerativa, la cual se atribuye a la presencia de proteínas patógenas que se acumulan en sectores del sistema nervioso central, induciendo la degeneración de la materia blanca y gris. Esto demuestra lo importante que es la obtención de muestras para estudios histopatológicos cuando se pretende alcanzar el diagnóstico final.
Es fundamental conocer la clínica de este tipo de pacientes, en general perros de razas puras, en los que los signos claves son disfunción propioceptiva consciente, paresia e, inicialmente, compromiso de motoneuronas superiores con ausencia de dolor paravertebral.
No debe indicarse administración de corticosteroides cuando aún no se ha diagnosticado la enfermedad. Los exámenes más apropiados de acercamiento diagnóstico deberían sustentarse en la realización de resonancia magnética, mielografía inferior y evaluación citoquímica del líquido cefalorraquídeo.
El caso clínico expuesto contribuye en forma importante y trascendental a la evidencia científica de la presentación de la mielopatía degenerativa en la raza Schnauzer, patología que no se ha comunicado aún en el mundo.
Finalmente, se concluye que es fundamental establecer métodos moleculares más certeros para el diagnóstico definitivo de este tipo de patologías. Resulta imperiosa la necesidad de desarrollar en centros universitarios técnicas de estudios genéticos como las que sustentan este tipo de diagnóstico en los Estados Unidos.
Referencia bibliográfica
1. Tomoyuki Aguano, et al. Genome-wide association analysis reveals a SoD1 mutation in canine degenerative myelopathy that resembles amyotrophic lateral sclerosis. PnAS, 2009; 106: 2794-2799.
Otras lecturas sugeridas
- Bichsel P., vandevelde M., lang j., Kull-Ha¨ S. Degenerative myelopathy in a family of Siberian Husky dogs. j Am vet Med Assoc, 1983; 183:998–1000.
- Matthews n.S., de lahunta A. Degenerative myelopathy in an adult miniature Poodle. j Am vet Med Assoc, 1985; 186:1213–1215.
- Schymick j.C., Talbot K., Traynor B.j. Genetics of sporadic amyotrophic lateralsclerosis. Hum Mol Genet, 2008; 17:768–774.
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